A un par de sujetos ya se les había hecho costumbre llegar al

puesto de tamales

de Don Emilio y quitarle el

dinero

de su

venta

como parte de un "

derecho de piso

". Pero el comerciante de 63 años no estaba dispuesto a pasar otro año extorsionado por estos tipos y la mañana del 19 de enero despertó con la firme idea de acabar de una vez por todas con el problema.



Aquella mañana, como casi todas las mañas de su vida, salió de su casa con todo lo necesario para su venta: un paquete grande de vasos blancos de unicel, papel de estraza, tambos de atoles y tamales rojos, verdes y dulce, sin embargo esta ocasión llevaba algo más entre sus cosas: una pistola.



Colocó su puesto en la esquina de 

Olivos y Corona del Rosa, alcaldía de Magdalena Contreras

, empezó a despachar a sus clientes habituales, la mayoría estudiantes y personas que se dirigían a sus empleos. Fue cuando vio llegar a sus extorsionadores, y antes de que ellos dijeran palabra alguna el anciano sacó el arma de fuego que traía y la descargó en sus cuerpos.  Los

cadáveres

de ambos sujetos quedaron el piso, el tamalero supo que hizo bien según su razonamiento, pero también sabía que para la ley probablemente estaba mal de lo que había hecho.



Una llamada telefónica de un testigo o quizá hasta las mismas detonaciones son las que atrajeron a la policía a aquella escena sangrienta. Don Emilio no intentó huir, soltó el arma y dejó que los policías se lo llevaran. Fue la última vez que los vecinos de la colonia lo vieron. La historia completa puede ser vista en el siguiente

video

preparado por El Big Data.


 


Si la Procuraduría no sabe del paradero de Don Emilio, como vimos en el

video

, entonces  ¿en dónde se encontrara?



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