En lo alto de un cerro de Santa Cruz Acalpixca, Xochimilco, vive la familia Vega, que por treinta años se ha encargado de dar vida a las redondas, y pintorescas esferas navideñas que se han convertido en elementos esenciales del árbol de Navidad. 

La familia es originaria de Michoacán, una región del oeste de la República Mexicana, y en la que Ernestina Cruz y Pablo Vega, aprendieron las maravillas de este oficio. Al mudarse a la Ciudad de México, fue a través de una pequeña plática en la que se aventuraron a levantar este negocio, que con el tiempo enseñaron a sus hijos.

"Aprendí en una fábrica de esferas que estaba en Tlalpujahua Michoacán, ahí aprendí y posteriormente me casé. Nos venimos a vivir aquí a la Ciudad de México. Mi esposo y yo platicamos, él hacia el vidrio soplado, lo que es el terrario. Platicamos y empezamos a hacer la esfera", expresó Ernestina Cruz.

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Cuando llega diciembre, su principal objetivo se torna en decorar cada una de las esferas de sus pedidos con creatividad y detalle. Estilos únicos, diversos tamaños, formas y colores, que habitan su hogar y que representan tres décadas de formación.

Aunque pudiera parecer complicada la elaboración, los años de experiencia les han dado paciencia y creatividad, lo que permite que surjan bellos diseños para el gusto de toda la gente. 

Proceso

Primero se funde un tubo de vidrio especial, el cual debe ser a altas temperaturas, enseguida se realiza el soplado para crear la forma de una esfera, dichos pasos son realizados por el señor Pablo, esposo de Ernestina Cruz, y su hijo. Una vez hecho esto, en el área de diseño encargada por Ernestina, y sus hijas, la esfera se metaliza o se decora en transparente. Al finalizar se les quita las áreas sobrantes y están listas para ser empaquetadas y ser entregadas.

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Los precios de cada esfera se encuentran entre los 9 y 10 pesos, de acuerdo al diseño y tamaño, puesto que algunos son mayormente elaborados. El año pasado con la llegada de la pandemia, sus ventas fueron afectadas, pero este año se ha visto una mejoría con cinco pedidos al día. 

"Como unos cuatro o cinco pedidos al día, pero también vamos a vender a dónde nos invitan. Somos distribuidores, nos hablan, nos hacen el pedido y se las llevamos al lugar acordado", expresó Pablo Vega.

A lo largo del año, los pedidos pueden realizarse a través de sus redes sociales, en la página: https://www.facebook.com/Esferas-navide%C3%B1as-104880048033331.

Al ser un taller pequeño, la familia hace pocas piezas, pues cuenta con una meta fijada que permite sacar las necesarias. Con esta dinámica reconocen que no se obtienen grandes ingresos, pero sí son los suficientes, para invertir en la realización de otras esferas y subsistir, sin olvidar, la felicidad que sienten de colaborar en la decoración e iluminación de cientos de hogares y defendiendo la realización del producto nacional.

"Me siento muy feliz de poder contribuir a que sus arbolitos de Navidad, luzcan las esferas. Me gustaría que está tradición no se perdiera y perdurará durante mucho tiempo en sus casas", expresó la artesana.

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