Momentos de desesperación y angustia son los que vivió Verónica Paredes Monroy al saber que dio positivo en su prueba de Covid-19. Ella es asistente médico en la Clínica 24 del IMSS, en la Ciudad de México.

Ella labora en un hospital 100% Covid-19, comenzó a sentir los síntomas de tos, moco y diarrea, así que fue con el médico quién le mandó hacer la prueba.

Llevaba ocho días con síntomas cuando le entregaron el resultado, que al ver que salió positiva, sintió morir porque es asmática y eso la puso contra la pared. Pensó en sus seres queridos, en sus amigos y familiares.

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Originaria de Coacalco de Berriozábal, Estado de México. Sin embargo, por su trabajo decidió desde hace 3 años vivir en la CDMX.

Encontró una casa de huéspedes, en donde renta un cuarto de tres por dos metros cuadrados y donde pasó 21 días de cuarentena.

Su amigo Juan, quien habita en el mismo lugar es quien le llevó diariamente las tres comidas a la puerta de su habitación y a veces un saludo cordial, una pequeña plática o el preguntar como se sentía, eran una aliciente para Veronica.  

21 días de encierro que fueron muy duros, donde solo comer, tomar agua, medicamentos y el buen humor fueron su compañía, el escuchar música, cantar y las llamadas telefónicas de su familia. Esas fueron su fortaleza para mantenerse viva.

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Cuando llegó el día 15 sabía que estaba a salvo.

”El día más difícil creo que fue el octavo, porque ese dia fue cuando me dijeron que había salido positiva, ese día empecé a tener más síntomas. Después de 15 días dije ya la libré, ya no pasó nada, ya no me fui al hospital”, narró feliz.

 

Sin embargo, tampoco oculta su molestia cuando recuerda las agresiones que algunas personas cometen contra enfermeras y médicos:

“ Es que no tienen madre, uno hace todo para que los pacientes estén todos bien. El Seguro se está partiendo la madre para sacar adelante a los pacientes. Todo el personal, todos estamos en la batalla”.

Por ello invita a las personas que no creen en la existencia de coronavirus a que vayan a los hospitales Covid, para hacer labores altruistas, y así darse cuenta que es real, de que vean cómo llegan personas sin oxigenación, cayéndose o hasta muertas.

En entrevista con El Big Data,  Verónica Paredes Monroy precisó lo difícil que es ser portador de Covid-19, porque la gente de inmediato discrimina, aísla y en todo momento procuran no tener ningún tipo de contacto con ella.

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Pero sobrevivir al letal virus que ha cobrado la vida de millones de personas en el mundo, también le sirvió para ser empática con quienes aún están luchando por superar esta enfermedad.

Después de pasar lo peor, no lo pensó dos veces y acudió al Hospital La Raza, para donar plasma y contribuir a las investigaciones que se realizan con este procedimiento, para así salvar más vidas.

Hoy Vero siente que volvió a nacer. No piensa desaprovechar esta oportunidad que le ha dado la vida y regresó a la Clínica 24 del IMSS, entra al área de Covid y de manera directa busca alegrar a los pacientes y darles ánimos para vencer al coronavirus.

 

 

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