En la Ciudad de México existen más de 4 mil hectáreas de humedales repartidos en zona sur, principalmente en las alcaldías Xochimilco y Tláhuac, y en los dos últimos años, el Gobierno capitalino ha invertido 981 millones 515 mil 771 pesos en su rescate.

Los humedales son cuerpos de agua con una profundidad menor a cinco metros y se caracterizan por su interrelación suelo y agua, lo que genera un ecosistema muy particular, brindando diversos beneficios ambientales a las ciudades.

A diferencia de lo que muchos piensan, los humedales pueden formarse en medio de la urbanización, pues si bien existen los que son permanentes, hay otros que son temporales y de menores dimensiones, y dependen de la temporada de lluvias.

Se trata de zonas de tierra, generalmente planas, cuya superficie se inunda de manera intermitente, por lo que muchas veces se les considera como terrenos baldíos, charcos o basureros, este desconocimiento ha convertido a dichos espacios en tierra fértil para las construcciones.

Sin embargo, Federico Alva Martínez, profesor e investigador del departamento de Hidrobiología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), explica que los humedales pueden coexistir con la urbanización e incluso se pueden intervenir para potenciar sus beneficios.

Entre las acciones del Gobierno capitalino destacan la restauración del Parque Ecológico de Xochimilco y la recuperación de zonas invadidas a lo largo de muchos años y que ahora están en proceso su reconversión como humedales.

Asimismo, se ha hecho saneamiento, control de plagas y enfermedades de la vegetación, la reforestación y la limpieza y desazolve de canales.

Rafael Obregón, director general del Sistema de Áreas Naturales Protegidas y Áreas de Valor Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente de la CDMX, explicó que el Parque Ecológico de Xochimilco, reinaugurado hace un mes, era un espacio, que a pesar de ser privado, estaba deteriorado, por lo que se tuvo que sanear el cuerpo de agua y limpiar las áreas verdes.

“El Parque Ecológico es la puerta de entrada al área natural protegida de los ejidos de Xochimilco y San Gregorio. Es un área importante porque protege el sistema de humedales que prevalece en la CDMX”, señaló.


El parque ecológico tiene una extensión de 154 hectáreas y forma parte del Área Nacional Protegida de Xochimilco, cuya superficie es de 2 mil 600 hectáreas, la cual, a su vez, forma parte de todo el sistema de humedales de la CDMX.

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El funcionario capitalino indicó que el sistema de humedales permite entender cómo podemos, los seres humanos, convivir con un ambiente con mucha agua, con inundaciones, como es el caso de la CDMX.

“Hay que aprender cómo funcionan los humedales para poder tener, sí, casas habitación, tener servicios pero sin pelearnos con ella (agua) o intentar drenarla fuera de la cuenca de México”, añadió Obregón.


Insistió que lo importante es buscar otro ordenamiento ambiental conviviendo lo urbano con el agua.

Dentro de los trabajos en el Área Natural Protegida de Xochimilco, se encuentra la recuperación de 5 hectáreas del humedal ubicado debajo del puente vehicular que se construye en la zona de Periférico- Cuemanco.

Con esta obra, detalló Rafael Obregón, no sólo se va a resolver un problema de movilidad en la zona, sino que se incorporarán elementos naturales en su armado, con lo que se busca reducir los impactos ambientales.

“Eso es un planteamiento regional, es elevar de escala y ver los problemas urbanos con una perspectiva ambiental, utilizando elementos ambientales, pero también urbanos, a esto se le llama infraestructura verde”, agregó.


De acuerdo con el funcionario capitalino, esta zona del bajo puente no es un humedal natural, sino que se generó con la urbanización, era una zona que se inundaba, con problemas de basura e inseguridad, y ahora se convertirá en un ecosistema urbano, incrementando los servicios ambientales de la zona con acciones de limpieza y colocación de plantas acuáticas.

Los beneficios de los humedales

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Federico Alva explicó que los humedales tienen varios beneficios ambientales dentro de las urbes, pues ayudan a mantener las temperaturas bajas, ya que sirven como reguladores de las mismas.

Sus plantas purifican el agua, ya que retienen los elementos nocivos o contaminantes, así que el agua sale filtrada, incluso remueve materiales pesados o detergentes.

El especialista de la UAM agregó que como el agua está estancada y las raíces de las mismas plantas funcionan como un tipo de pequeñas represas, al penetrar en el suelo ayudan en el proceso de filtración de agua a los mantos freáticos.

Asimismo, es hogar del ajolote, una especie endémica, y cada año más de 224 especies de aves migratorias llegan a esta zona para anidar.

Dichos ecosistemas liberan oxígeno, explicó Alva, por lo que 20 litros generan una cantidad similar a la de 7 árboles.

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“Considero que cada colonia debería tener un humedal, podrían colocarse en camellones o zonas que naturalmente se inundan”, planteó Alva.


Reiteró que estos cuerpos de agua pueden convivir con la urbanización y además de los beneficios urbanos, reducirían costos en servicios urbanos.

Indicó que un metro cuadrado de humedal artificial tiene un costo de entre 800 y mil pesos, por lo que invitó a las autoridades a impulsar la creación de más cuerpos de agua dentro de la urbe.

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