¿Le quita la industria de los videojuegos protagonismo a la industria musical?

El mercado de los videojuegos ya vale más que el de la música y el del cine juntos, tras superar la barrera de los 100 mil millones de dólares.

El mercado de los videojuegos ya vale más que el de la música y el del cine juntos, tras superar la barrera de los 100 mil millones de dólares. Esto no quiere decir que la industria audiovisual no genere beneficios, sólo que si no se actualiza podría ver peligrar su viabilidad financiera en un futuro.

Ahora bien, la música como afición está muy lejos de perder ni tan siquiera un ápice de relevancia: cambian los gustos, pero no el amor por el lenguaje universal de la música.

Nuevas generaciones, hábitos diferentes

El auge de la industria de los videojuegos, en comparación con las dificultades que atraviesa la industria de la música, se debe a las características propias de las nuevas generaciones digitales. Mientras que nuestros padres o abuelos gastaban grandes sumas de dinero en comprar vinilos, casetes o CDs, los jóvenes de hoy en día prefieren escuchar música gratuitamente en plataformas como Spotify o YouTube, gratis en la versión con anuncios. Todos estos cambios hacen que los artistas dependan cada vez más de sus giras para ganar dinero.

Imagen: pxhere.com

¿Pero qué sucede en el mundo de los videojuegos? Exactamente todo lo contrario. La industria ha sabido adaptarse a los profundos cambios que ha experimentado el sector.

Los juegos preferidos de los jóvenes de hoy en día son todos online a través de plataformas como Steam u Origin. Muchos de ellos son gratis, pero incluyen compras dentro del juego para mejorar ciertos aspectos de la experiencia. Los desarrolladores de títulos como Fortnite o Candy Crush saben muy bien los enormes beneficios de este enfoque a priori descabellado y así han conseguido generar 500 millones y mil 500 millones de dólares respectivamente en sus versiones para celular.

Sin embargo, no cabe duda que la principal revolución del sector de los videojuegos ha sido la popularización de los eSports (deportes digitales). Hasta tal punto ha llegado la fiebre por esta nueva modalidad de juego que empresas de todo tipo se han lanzado ya a la piscina de los eSports; empresas que van desde marcas de bebidas energizantes como RedBull, que organiza torneos y patrocina equipos, o sitios de apuestas que no solo patrocinan equipos, como es el caso de Betway, sino que ofrecen un variado mercado de apuestas para este tipo de competiciones, incluso escuelas para formar a los futuros profesionales de los eSports, como es el caso de eSquad Academy en Madrid.

Tal es el crecimiento de los eSports, que se espera que tan solo las apuestas muevan unos mil 800 millones de dólares en 2020, una cifra que demuestra el gran potencial de este modo competitivo de disfrutar de los videojuegos. Además, pese a que el Comité Olímpico todavía no ha aceptado incluir los eSports como deporte olímpico, cada vez hay más y más torneos que levantan pasiones entre los aficionados y los patrocinadores van al calor de este éxito para conseguir ganar exposición mediática.

¿Puede la música beneficiarse de algún modo de este nuevo apogeo de los videojuegos?

A principios de los años 90, el mundo de la música logró colarse en el de los videojuegos. Se crearon bandas sonoras de producciones millonarias que han logrado perdurar en el tiempo. Melodías como las de la serie Final Fantasy, Super Mario, El Rey León o Metal Gear Solid permanecen en el imaginario colectivo.

Con orquestas y algunos de los mejores músicos del momento: ese fue el pistoletazo de salida de la simbiosis entre el mundo de la música y el del videojuego.

Para muchas personas, los videojuegos se convertían en una manera de explorar géneros musicales que quizá nunca antes hubiesen explorado por su cuenta. Descubrir música mientras se disfruta de un buen videojuego permite crear un fuerte vínculo emocional con ella. Un ejemplo contemporáneo de esto, es el nuevo videojuego de Nintendo, Super Smash Bros, que incluye más de 28 horas de música, y 900 canciones.

La realidad virtual podría dar el salto a la industria musical

¿Veremos algún día un Super Bowl digital con JLo dándolo todo en un escenario virtual? Para allá vamos si la fusión entre realidad virtual y música termina cuajando.

La tecnología ya está disponible, tal y como demostró nada más y nada menos que Sir Elton John el año pasado. Anunció su gira mundial de despedida por todo lo alto con un homenaje musical en vídeo a su larga carrera (con más de 300 millones de discos vendidos) que terminó con un miniconcierto emitido en realidad virtual. Unas gafas de cartón de Google bastaban para disfrutar de la ilusión de una experiencia física muy conseguida. Los conciertos del futuro quizá se disfruten desde el salón de casa, ¡quién sabe! La RV podría revitalizar la industria musical como pocos se imaginan.

Vídeo homenaje de despedida de Elton John en RV de 360º

Un sistema de realidad virtual es caro para poder jugar a videojuegos, pero relativamente asequible para disfrutar de experiencias musicales envolventes, o para hacer tours virtuales, como lo ha hecho la torre Latinoamericana. Si el sector de la música sabe reinventarse, todo hace presagiar que estará en condiciones de recuperar el terreno perdido frente a otras fuentes de entretenimiento modernas.

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