Sin registro la violencia contra lesbianas en México

Protesta lesbianas

27 noviembre 2015 12:00 am

Durante la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer no se destacaron cifras específicas sobre las lesbianas víctimas de este fenómeno, quienes tienen motivaciones propias y necesitan atención desde otra mirada.

Por eso, activistas lesbianas urgen la instalación de un Observatorio de Violencia Contra las Lesbianas para este tipo de casos.

La ONU Mujeres –Entidad de la Organización de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer– informó que 35% de las mujeres en el mundo sufren violencia física o sexual, por lo general a manos de la pareja o ex pareja.

En México, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) registró más de 26 mil feminicidios en los últimos 15 años. Las entidades más afectadas por este tipo de violencia son Guerrero, Chihuahua, Tamaulipas, Coahuila, Durango, Colima, Nuevo León, Morelos, Zacatecas, Sinaloa, Baja California y Estado de México.

Ni la ONU Mujeres, ni el INEGI, hablaron de los casos específicos de las lesbianas, ya que es una información que hasta la fecha no se ha documentado.

Gloria Careaga Pérez, representante para América Latina y el Caribe de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersexuales (ILGA por sus siglas en inglés), puntualizó que hay dos tipos principales de violencia que viven las lesbianas, primero el que tiene su origen en la disyuntiva de “qué tan mujeres son”, o “qué tan hombres quieren ser”.

“Muchas veces esto viene de parte de los hombres heterosexuales, quienes retan a las lesbianas a demostrar que ‘tan hombres’ son… te desprecian porque no puedes competir con ellos, no eres lo suficiente como para tener a otra mujer”, ejemplificó.

El otro tipo de violencia tiene que ver con la demanda de que cumplan con el estereotipo de mujer fijado por la sociedad conservadora.

“Cualquier publicidad artística o comercial que se hace donde se reafirman los estereotipos nos dañan”, dijo sobre la imagen difundida de las lesbianas en los medios.

La también creadora de la Fundación Arcoiris señaló que es poco el registro de los casos de violencia en contra de este sector en el país, incluso el que lleva a cabo la Comisión Ciudadana de Crímenes de Odio por Homofobia (CCCOH), quienes recaban casos de agresiones contra la comunidad LGBTTTI reportados en los medios de comunicación, pero como sólo informan que un número determinado de mujeres han sido asesinadas, sin preguntarse sobre la motivación del crímenes, con lo que podrían estar pasando por alto casos potenciales de “lesbocidio” (asesinato de lesbiana).

Careaga advirtió que esto se debe principalmente a dos razones: ocultar la orientación sexual de las asesinadas y distorsionar la información para justificar el crimen.

“Se necesita de una mirada mucho más acuciosa, más fina, que pueda contribuir al registro… una lectura entre líneas. Es una deficiencia que tiene que ver con la invisibilidad social de las lesbianas”, acusó.

Careaga Pérez urgió la creación de un Observatorio de Violencia Contra las Lesbianas, sobre todo para que en cada estado de la República existan especialistas que identifiquen, cuantifiquen y documenten los casos de “lesbocidios”.

Para la investigadora y defensora de los derechos de las lesbianas, Erandi Avendaño Serrano, es muy claro, en parte no tener registros detallados responde a una situación de violencia.

De hecho las mismas lesbianas al saberse vulnerables llegan a interiorizar su sufrimiento, ocultando desde su orientación sexual, la violencia de la que son víctimas y hasta sus expresiones de género.

“Tiene que ver que además de ser mujeres, lo que ya nos limita, las lesbianas somos mujeres que transgredimos la sexualidad hegemónica”, indicó.

En el caso de la asociación Clóset de Sor Juana, en la que Avendaño colabora, han recibido notificaciones de mujeres lesbianas que no han sido adecuadamente atendidas por los servicios públicos de salud.

Y es que cuando las mujeres declaran ser lesbianas, tienden a recibir atención discriminatoria, por ejemplo en el ginecologo.

Si bien podría ser positiva una atención diferente debido a la sexualidad particular de las lesbianas, esto no justifica un trato discriminatorio, puntualizó Avendaño.

Cómo funcionaría el Observatorio

Careaga informó a esta casa editorial que ya planteó ante ONU Mujeres la formación del observatorio.

Además del personal que documentaría los casos, también se tendrían que implementar herramientas para que las autoridades detecten estos casos y los atiendan con eficacia.

Se tendrían que desarrollar indicadores especiales que permitan perfilar el caso sin revictimizar a las lesbianas agredidas o asesinadas, explicó Avendaño.

Por ejemplo en el caso de una averiguación previa, serviría formular algunas preguntas guías a los involucrados para determinar el móvil del crimen y también proporcionar la atención adecuada a las víctimas, y sus familiares, sin vulnerar sus derechos humanos y siendo sensibles con la situación que están viviendo.

Comentarios