[VIDEOS] “Ana y Bruno”, la nueva película animada de Carlos Carrera

“Ana y Bruno” es la nueva película de animación del cineasta mexicano Carlos Carrera que trata el tema del “amigo imaginario” en la infancia.

Este viernes 31 de agosto “Ana y Bruno”, la nueva película de Carlos Carrera (La vida conyugal, La mujer de Benjamín), llegará a las pantallas de cine de todo el país. La cinta animada es producto de un largo proceso, similar al que sufren la mayoría de los largometrajes mexicanos para darse a conocer al público.

Aunque eso, para Carrera, no es relevante: “todas las películas tardan mucho tiempo, las fechas exactas son complicadas de definir. Depende desde donde cuentes el origen. Si es desde que se empezó a trabaja el guión, entonces es 2007-2008. La producción empezó en 2010, se paró dos años. Y la película se terminó en 2016”, a lo que agrega ”en realidad, fueron 4 años. Lo normal en una producción mexicana. Fue mucho trabajo, pero estamos muy contentos porque finalmente llega al destino para el que se hizo: el público”.

La animación tiene como protagonista a Ana (Galia Mayer), una niña que es abandonada junto a su madre en una “casa de descanso” junto a la playa. En el lugar, la pequeña comenzará a detectar que no todo es lo que parece y los doctores podrían no estar haciendo lo más adecuado por sus pacientes, al tiempo que conoce a una extraña criatura verde que dice llamarse Bruno (Silverio Palacios), pronto descubrirá que su nuevo amigo no es el único y deberá salvar a su madre de un monstruo de fuego.

Para Carrera, aunque Ana y Bruno es una cinta de animación, su público ideal no son sólo los niños, así lo asegura el realizador: “es una película para toda la familia, no es una película infantil. Yo respeto muchísimo el cine infantil, hay diseños de películas y contenidos para toda edad. Desde los muy chiquitos, hasta los adultos… prefiero las películas donde los niños disfrutan y también los adultos”.

El ganador de la Palma de Oro al Mejor Cortometraje apunta que “los niños no son tontos, también se dan cuenta de lo complejo de la realidad”, punto que se refuerza dentro de Ana y Bruno, la película trata tópicos como la esquizofrenia, la pérdida de seres queridos, abandono y muerte con un tono juguetón empapado de madurez. Carrera rechaza a aquellos que minimizan el impacto de este tipo de producciones: “las películas de animación sirven como cualquier otra película, se puede hablar de cualquier tema con profundidad. La animación también es cine.”

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El director egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica es considerado uno de los pioneros de la animación mexicana y uno de sus grandes defensores. Además de su triunfo Cannes por el cortometraje El héroe, en el que una chica saltaba a las vías del metro, el realizador se ganó el reconocimiento del público y sus colegas gracias a sus otros trabajos de animación como Malayerba nunca muere, De raíz o Un muy cortometraje.

“Empecé haciendo cortos de animación. Estudié, aprendí de manera autodidacta el lenguaje del cine mediante la animación. Experimenté por mi cuenta, aprendí de libros, documentales. Siempre quise estudiar eso y no había dónde en los 80. Intenté trabajar en publicidad, no me quisieron dar trabajo por no echarme a perder. Por mi cuenta empecé a hacer mis cortos, en la escuela de cine se diversificó mi gusto. No sólo por la animación, sino por el cine de ficción. Curiosamente resultó más sencillo hacer cine de ficción que animación”, detalla sobre una de las grandes pasiones de su carrera.

A diferencia de otras cintas animadas recientes hechas en México, Ana y Bruno busca insertarse en la historia de nuestra cinematografía y rendir homenaje a ésta mediante su simbología. Al interior de la cinta existe “un homenaje a los personajes pícaros del cine mexicano de la Época de Oro. La playerita de Bruno es un homenaje a Pedro Infante en Pepe El Toro” y una elefante rosa acosada por ataques indómitos de celos como un guiño a Profundo carmesí, una de las películas más reconocidas de Arturo Ripstein.

La intención es llevar México a la pantalla sin convertir a la película en un vehículo para turistas, asegura Carrera, “no es folclórica. Hay una banda en el pueblo, pero nada más. Las películas francesas pasan de repente en París, esta pasa aquí. Es una historia universal que pasa en México. Vemos un México normal… quería ver en una película de animación 3D un taquero. O sea, por qué no hay puestos de tacos en las películas mexicanas, como debe ser.”

Con información de UNAM Global / Rafael Paz

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LG

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