Tras 19S, CDMX presenta Atlas de Riesgo a medias y desactualizado

11 enero 2018 6:00 am

Tras el terremoto del 19 de septiembre, el Gobierno de la Ciudad de México dio a conocer el Atlas Público de Peligros y Riesgos de la Ciudad de México, una herramienta interactiva con la que se busca que autoridades y ciudadanos puedan tener una mejor planeación en materia de protección civil.

Sin embargo, su información se queda corta e incluso carece de datos importantes al compararlo con el Análisis de la Vulnerabilidad Física a la Subsidencia y Agrietamiento en la Ciudad de México, realizado por el Centro de Geociencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), así como con información de la propia Secretaría de Protección Civil.

De acuerdo con la autoridades capitalinas, el atlas servirá para generar políticas públicas en materia de prevención ante las posibles amenazas naturales, pero no incluye, por ejemplo, los riesgos en el suelo de delegaciones como Xochimilco, Iztapalapa, Tláhuac, Benito Juárez y Cuauhtémoc, lo que pone en duda su efectividad.

Las diferencias

Las fallas y las grietas en el suelo de la Ciudad de México han mostrado, no sólo en los sismos, la vulnerabilidad en la que viven cientos de familias.

La doctora Dora Carreón, investigadora del Centro de Geociencias, explica que las fracturas se forman en las zonas de contacto entre arcillas y arena (suelo lacustre) intercaladas con material volcánico, lava. Y resultan ser las más peligrosas, ya que son producto de los hundimientos diferenciales y deformaciones causados por la sobreexplotación del acuífero y la complejidad del suelo.

En tanto, las fallas geológicas son regionales y se trata de corteza terrestre que se rompe, pero no se mueve, a diferencia de la fractura que sí se rompe y tiene deslizamientos.

El mapa del Centro de Geociencias considera cuatro fallas geológicas: la Copilco, que va de Coyoacán a Miguel Hidalgo, atraviesa Benito Juárez y Cuauhtémoc; la que denominaron Mixhuca, que pasa por Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Iztapalapa y Xochimilco. Estas dos son paralelas.

Las otras dos fallas son San Lorenzo Tezonco, que viene de Nezahualcóyotl y atraviesa Iztapalapa e Iztacalco; y la de Santa Catarina, que surge en la Sierra homónima entre Iztapalapa y Tláhuac. Éstas son cuasi verticales, es decir, que corren de sur a norte.

Sin embargo, el Atlas de Riesgos y el mapa de Protección Civil no consideran la de Copilco, a pesar de  que abarca uno de los corredores que presentaron afectaciones incluso en el sismo de 1985 y que, según datos de la UNAM, el 19S tuvo desplazamientos verticales de 20 a 30 centímetros.

Por otro lado, Protección Civil marca una falla que va de Tláhuac a Xochimilco; un par más en esta segunda delegación; otra que atraviesa Tlalpan, Milpa Alta y Xochimilco; y una en Milpa Alta.

Pero el Atlas de Riesgos sólo registra la primera falla y aquella que se localiza en Milpa Alta.

Olvidados hasta en el papel

En cuanto a las fracturas, el cartograma del Gobierno capitalino localiza cientos de estas en delegaciones como Cuajimalpa, Álvaro Obregón y Magdalena Contreras; pero omite las de Iztapalapa, Tláhuac, Benito Juárez y Cuauhtémoc.

Según el mapa de la UNAM en Iztapalapa, Iztacalco, Tláhuac, Cuauhtémoc, Benito Juárez y Xochimilco existen 12 fracturas.

Dora Carreón, del Centro de Geociencias, observa que la mayor distribución de éstas se da en la base de la ladera de la Sierra de Santa Catarina, en Iztapalapa y Tláhuac, y también en Xochimilco, en la base de la Sierra Chichinautzin.

El sismo del 19 de septiembre evidenció esta problemática, principalmente, en Xochimilco, Tláhuac, Benito Juárez e Iztapalapa.

En Iztapalapa los fracturamientos abundan; se localizan en colonias como El Paraíso, Fraccionamiento Popular Álvaro Obregón, Santa Martha Acatitla, Unidad Habitacional Solidaridad, Conjunto Urbano Ermita Zaragoza, El Edén, Pueblo de Santa Martha Acatitla, Santa Cruz Meyehualco, Vicente Guerrero, Las Peñas, San Lorenzo Tezonco, San Nicolás Tolentino, La Planta y Cananea.

En esta delegación el sismo dejó más de 19 mil casas dañadas, y el fracturamiento surgió a la superficie en forma de grieta. Santa Cruz Meyehualco, La Planta y Cananea fueron las colonias más afectadas.

En las últimas dos, la tierra literalmente se abrió. El Big Data realizó un recorrido por La Planta y constató los desplazamientos de hasta un metro y aberturas incluso dentro de las propias casas.

La Colonia del Mar, en Tláhuac, resonó en medios porque hubo grietas de hasta 15 metros de profundidad. Decenas de calles de esta colonia dejaron ver el subsuelo.

Al igual que en Iztapalapa, existe un gran número de colonias que presentan fracturamientos, entre ella Agrícola Metropolitana, Barrio Santa Ana, Ojo de Agua, Selene, Tlaltenco, Amado Nervo. En ambas delegaciones la ayuda tardó en llegar.

En Benito Juárez las colonias con mayor fracturamiento fueron Portales Norte, Portales Sur, San Andrés Tetepilco, San Simón Ticumac, Letrán Valle y El Prado, aunque en esta delegación no son visibles. En las primeras dos hay tres edificios que serán demolidos a causa del sismo: Saratoga 714, donde murió una mujer, Zapata 56, donde hubo dos muertos y Tokio 517.

En Cuauhtémoc el fracturamiento se concentra en las colonias Roma Norte y Juárez. En esta demarcación 64 inmuebles sufrieron graves daños y 33 están susceptibles a demolición, de acuerdo con lo declarado por Ricardo Monreal, ahora ex jefe delegacional.

La colonia Roma fue la más azotada por el sismo del 19 de septiembre. Aunque también el edificio de Versalles 37, en la colonia Juárez, es uno de los que se encuentra en la lista de demolición y se encuentra a sólo unos metros del fracturamiento que localiza el mapa del Centro de Geociencias.

Parque San Andrés, en Coyoacán, también se registra con fracturamientos y en esta colonia hay dos edificios en espera de demolición: Escocia 29 y Escocia 33, los cuales  se encuentran justo donde se marca el fracturamiento.

Dora Carreón advierte que es necesario realizar más estudios geológicos en la Ciudad de México, pues el sismo seguramente propagó más fracturas.

¿A favor de las inmobiliarias?

El Análisis de la Vulnerabilidad Física a la Subsidencia y Agrietamiento en la Ciudad de México, publicado en 2017, revela que en función de la concentración de fracturamiento y deformación del terreno en el territorio de la ciudad, la delegación Iztapalapa presenta casi la mitad de éstos con 45.5%; le sigue Tláhuac 22.3% y Benito Juárez con 10.5%.

Después de estas delegaciones están Xochimilco con un fracturamiento de 7.9% del total de la ciudad, Venustiano Carranza tiene 4.6% y Cuauhtémoc 4.3%.

Las delegaciones que casi no presentan fracturamiento en su territorio son Gustavo A. Madero 2.3% e Iztacalco con el 1.5%; Coyoacán, Milpa Alta y Miguel Hidalgo tienen menos de 1%, respectivamente.

Pese a estar ubicada en el tercer sitio, el Atlas de Riesgos no considera a la delegación Benito Juárez. Lo mismo sucede con Cuauhtémoc.

Javier Enríquez Brito, geólogo e integrante de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), advierte que el Atlas de Riesgos es una versión censurada y sólo muestra una parte del verdadero para proteger intereses de las inmobiliarias.

Recuerda que Benito Juárez es una de las delegaciones que ha tenido mayor concentración del llamado boom inmobiliario, por esto no debe sorprender que los mapas del Gobierno capitalino omitan esta zona de fracturas, dice.

En octubre, durante la presentación del Atlas, Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la CDMX, refirió que hay información del Atlas que no es pública y que es prácticamente de seguridad nacional porque involucra áreas estratégicas de Pemex, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) e instalaciones de gas, por mencionar algunas.

Ante esto, Enríquez refuta lo señalado por Mancera y considera que esto debe ser público e, incluso, Pemex advierte con letreros en zonas de peligrosidad, justo para salvaguardar a los ciudadanos.

Sin embargo, la única forma de conocer el Atlas de Riesgos en su totalidad es interponiendo un amparo contra el Gobierno de la Ciudad de México y que la sentencia sea favorable, de otra manera es casi imposible conocer el Atlas.

El geólogo de la UNAM, Enríquez Brito, declara que también la presión social puede incentivar que esta serie de mapas, que detallan qué puede amenazar la vida de los habitantes de la ciudad, sea pública totalmente, por mandato del jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

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