Reducir velocidades, apuesta mundial contra mortalidad en accidentes viales

18 diciembre 2017 10:22 pm

El exceso de velocidad es la causa principal de muertes y lesiones graves por accidentes de tránsito a nivel mundial, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Y es que en los países desarrollados, entre 40 y 50% de los conductores no respetan los límites de velocidad, lo que provoca que una de cada tres muertes que ocurren en las vías de estas naciones, ya sean por colisiones o atropellamientos de peatones y ciclistas, sean consecuencia de la velocidad.

Frente a esto, como parte del Decenio por la Seguridad Vial y del que México es firmante, la OMS recomendó la reducción de los límites máximos de circulación y la gestión de la velocidad como recomendaciones para reducir el índice de hechos de tránsito con resultados fatales.

Los Gobiernos de países como España y Suecia, y alcaldías como la de Nueva York, ha apostado por la implementación de mecanismos de gestión de la velocidad, como la aplicación de fotomultas o la creación de zonas de tránsito controlado mediante infraestructura segura, para reducir sus cifras de muertos por accidentes viales.

“Esto está probado, también hay estadísticas sobre la distancia de frenado, del impacto que se tiene en caso de colisión, tanto para los tripulantes de un vehículo como para peatones y ciclistas. Conforme se incrementa la velocidad, crece exponencialmente el riesgo”, apuntó Bernardo Baranda, director para Latinoamérica del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP).

En entrevista con El Big Data, Baranda recordó que una de las recomendaciones internacionales es que las calles en zonas urbanas no sean de circulación continua, y que, en éstas, la velocidad máxima de circulación sea de 50 kilómetros por hora en vías primarias, como ya lo regula el Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México, y de 30 en secundarias.

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Este tipo de controles para la gestión de velocidad se han aplicado en varios países y urbes en las que los índices de accidentalidad, tanto mortales como no mortales, efectivamente han bajado.

Las cifras hablan

Los resultados son sensibles en el caso español. La Dirección General de Tráfico (DGT) detalló que la aplicación de este tipo de controles de velocidad redujo, entre 2000 y 2011, hasta 55% la tasa de mortalidad por colisiones y atropellamientos.

Según ese organismo español, circular dentro de los límites de velocidad permitidos previene hasta una cuarta parte de las fatalidades.

En España cada año mueren 300 personas en las carreteras. Esa cifra es sólo el 1.8% de las 16 mil muertes que se registran al año en las vialidades mexicanas, de acuerdo con cifras del Secretariado Técnico del Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes.

A pesar de esto, en agosto pasado, la DGT informó que reforzaría sus campañas para controlar las velocidades.

El llamado se hizo desde la Unión Europea a todos los estados miembros ante un incremento sensible de los conductores y motociclistas que circulan por las carreteras a exceso de velocidad.

Para ello, pidió a los países miembros que apuntalen la construcción de infraestructura segura y den mantenimiento a la existente, y a que organicen campañas de educación y sensibilización para reducir la accidentalidad vial.

Nueva York es otro ejemplo del diseño de políticas que mejoran la seguridad vial. A través del plan Visión Cero, vigente desde enero de 2014, la urbe busca eliminar por completo los índices de accidentalidad y mortalidad por accidentes viales.

En esta urbe, desde la aplicación de políticas públicas como la gestión de los límites de velocidad, los accidentes fatales pasaron de 701 en 1990 a un mínimo histórico de 249 en 2011.

De acuerdo con el Departamento de Transporte de la Ciudad de Nueva York, en los cruceros en los que se aplicaron este tipo de controles, los accidentes se redujeron hasta 34 por ciento.

“La misma OMS destaca que en 47 países han comenzado a hacer programas integrales de seguridad vial que incluyen la reducción de velocidades. Desde luego en los países más avanzados en los que más han logrado reducir los accidentes de tránsito. España, Suecia, el Reino Unidos y otras ciudades como París”, destacó el director del ITDP.

En la Ciudad de México, la reducción de la accidentalidad en dos años ha sido de 18%, desde la entrada en vigor del Reglamento de Tránsito, legislado bajo la estrategia Visión Cero, y de mecanismos de gestión como la aplicación de las fotomultas, de acuerdo con cifras del Gobierno capitalino.

Aunque el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, aseguró que estas condiciones para la seguridad vial continuarán aplicándose en la capital, los precandidatos del PRI y Morena a sucederlo prometieron que de ganar la elección del año próximo, eliminarán la aplicación de las fotomultas como controles de velocidad.

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Velocidad adecuada

Para Francisco de Anda, especialista en seguridad vial, al exceso de velocidad hay que incluir la velocidad inadecuada.

La primera es aquella velocidad de circulación que está por arriba de los límites de velocidad –fácil-, mientras que la inadecuada es la que rebasa la posibilidad de evitar un accidente en función de las condiciones del entorno y los límites del propio conductor, el vehículo y el camino.

“Me explico: velocidad inadecuada es viajar a 80 donde el límite es 80, pero en ese momento está lloviendo; tu margen de maniobra es menor y la posibilidad de un accidente, aún respetando el límite de velocidad, es mayor.

“Es el concepto de velocidad inadecuada el que se desprecia y se ignora, desde la autoridad y los propios elementos de tránsito, hasta la mayoría de los conductores. Sin embargo, es tan común viajar a velocidades inadecuadas que por eso, evitar un accidente, pareciera un asunto más de suerte que de consciencia”, señaló.

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