Pequeñas ‘dealers’, el nuevo rostro del narcomenudeo

28 noviembre 2017 11:40 pm

Las agrupaciones criminales dedicadas al narcomenudeo han implementado una nueva estrategia: arriesgar a menores de edad, ya que la condena por el delito contra la salud para ellos es mucho menor a la que recibe un adulto.

De acuerdo con las disposiciones de la Ley General de Salud, del Código Penal Federal y del Código Federal de Procedimientos Penales, un adolescente pueden alcanzar penas de 10 meses a un año.

No obstante, la mayoría de las procuradurías o fiscalías estatales prefieren aplicar sanciones cortas que permitan su pronta reinserción a la sociedad.

En el caso de adultos, y con base en el artículo 194, las penas pueden ir de uno a siete años por narcomenudeo. No obstante, la condena puede duplicar si se comprueba que utilizaron menores para la distribución y venta del narcótico.

De acuerdo con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), sólo en 2015 fueron detenidos cuatro mil 734 menores por esta actividad: cuatro mil 448 hombres y 286 mujeres.

Sin embargo, el Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Sistema Penitenciario Estatal del Inegi detalló que en México, 18 mil 387 adolescentes terminaron ingresando en 2015 y 2016 a un centro penitenciario por cometer delitos como robo, narcomenudeo, lesiones, homicidio y hasta feminicidios.

El censo reveló que los menores de edad de Baja California fueron los más propensos a caer en las redes de los cárteles: 30% de los ingresos son por narcomenudeo; Coahuila y la Ciudad de México son los que siguen en el listado.

Durante el primer semestre de 2016, la capital del país tuvo conocimiento de 928 personas presentadas ante el Ministerio Público por el delito de narcomenudeo, de esta cifra, 17.5% correspondía a menores de edad.

En el Estado de México los delitos más cometidos por los adolescentes son robo, robo con violencia, secuestro, lesiones y narcomenudeo.

Primero las enamoran

El uso de adolescentes por parte de bandas de narcomenudeo para evadir la ley es una problemática que va más allá y deriva en otro delitos.

Y la incursión de mujeres en este modus operandi va en aumento, quienes además de vender drogas, son víctimas de trata o feminicidio, engrosando así las cifras de desaparecidas en todo el país.

Estadísticas oficiales señalan que los varones se enrolan en el narcomenudeo por deserción escolar o desintegración familiar; en el caso de las mujeres, la razón es más emocional, pues la mayoría son enganchadas por amor.

En el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) han detectado casos de desapariciones de adolescentes que, tras involucrarse sentimentalmente con un hombre, terminan consumiendo droga y vendiendo; en algunos casos, son obligadas a prostituirse.

Ana Yeli Pérez Garrido, consejera integrante de la OCNF y Justicia Pro Persona A.C., comentó a El Big Data que, aunque las autoridades tienen cifras elevadas de desaparición, estos casos no son incluidos, pues muchas regresan por su propio pie.

“La familia a veces dice: ‘ya no busquen, ya regresó’, pero hemos detectado que las menores que son localizadas no forman parte de un trabajo de localización” por parte de las autoridades, indicó al explicar que éstas pocas veces dan continuidad a los casos.

Comentó que, hace unos meses, una chica de 13 años, que está cursando el segundo grado de secundaria, abandonó su hogar en el Estado de México y la reacción tanto de las autoridades municipales como estatales fue lenta.

“En algunas mujeres que dicen irse voluntariamente hemos detectado patrones de que sí, efectivamente, huyen con una persona con quien comienzan con una relación sentimental, pero al cabo de los días comienza el chantaje, las enamoran y comienzan a engancharlas; las hacen consumidoras de droga y después las obligan a vender”, agregó Pérez Garrido.

Cuando la policía de investigación acudió al domicilio de la joven de 13 años, la familia ingresa a sus redes sociales y descubren que ha sostenido conversaciones recientes con sus compañeros de clase. Es así como dan con un joven de 19 años, a quien posteriormente entrevistan.

Aunque éste niega en un principio algún vínculo con la adolescente, al final se descubre que sí tenían contacto a través de redes sociales.

“Al localizarla detectan que ella estaba drogada, además de que ha sostenido relaciones sexuales presuntamente consensuadas con su ‘novio’ y que fue él quien la indujo a las drogas.

“Posteriormente vuelve a desaparecer en dos ocasiones: con los mismos patrones […] La menor contrajo una adicción y el riesgo de volver a irse es latente.”

La especialista reiteró que este modus operandi, donde se van voluntariamente con personas que las enamoran a través de redes sociales, es muy común. Sin embargo, las chicas terminan involucradas con el crimen organizado.

Reconoció que, si las familias no saben qué hacer para ayudar a sus hijas, las autoridades en general tampoco tienen elementos y políticas públicas para atender estos casos.

“Deberían tener protocolos de acompañamiento, de empoderamiento para decisiones que ayuden; se trata de un tema complejo, pues los menores de edad tienen derecho a que se respeten sus decisiones, pero debe existir un límite cuando su integridad está en riesgo”, refirió.

Con base en las estadísticas que llevan en el OCNF, Pérez Garrido indicó que, de enero de 2014 a junio de 2016 -de acuerdo con el reporte de las procuradurías estatales-, están desaparecidas 10 mil 157 mujeres en 11 estados del país: Tlaxcala, San Luis Potosí, Oaxaca, Sonora, Jalisco, Quintana Roo, Nuevo León, Veracruz, Morelos, Campeche y el Estado de México.

En esta última entidad, el Observatorio detectó esta serie de patrones en la zona nor-oriente: Ecatepec, Tlalnepantla, Chalco, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán y Los Reyes-La Paz. Asimismo, detalló que la mayoría de las víctimas son mujeres entre 13 y 17 años.

Si bien, indicó, son pocos los casos en los que ellos tienen conocimiento, no debe minimizarse el tema, porque es un hecho que estos patrones se están repitiendo con mayor frecuencia en los expedientes de menores desaparecidas.

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