Millennials, con la sartén por el mango en las elecciones 2018

5 febrero 2018 6:00 am

La elección presidencial de este año se disputará y definirá en el campo virtual: a través de las redes sociales y las fake news.

Esto, debido a que el grueso de votantes potenciales forma parte de la generación Millennial –que oscila entre los 18 y 37 años–, la cual toma sus decisiones con base en información que recopilan en aplicaciones como Twitter y Facebook.

Por ello, los grupos de poder incrustados en los equipos de campaña de todos los partidos políticos basan ya sus estrategias electorales en crear o desmentir información falsa generada en las redes sociales.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 50% de la lista nominal está dentro de esta categoría, es decir que hay al menos 44 millones 700 mil votantes que no apoyarán a un partido político sino al candidato “menos peor”.

Al respecto, Rubén Darío Vázquez, maestro de la UNAM y experto en redes sociales, afirmó que las elecciones se pueden ganar con uno o dos puntos porcentuales, razón por la que una tendencia en la web puede hacer la diferencia.

El sociólogo egresado de la UNAM, César Guadarrama, indicó que esta generación se caracteriza por el abstencionismo, simplemente porque dejaron de creer en las instituciones políticas.

“Se dieron cuenta del desgaste de las autoridades tradicionales. Aunque representen el número poblacional más nutrido en estas elecciones, si los políticos y partidos no se ponen las pilas, el  2018 puede carecer de legitimidad”, agregó.

Ambos expertos coincidieron en que este sector será el más difícil de convencer, pues no se sienten interesados en la política porque ningún partido los ha logrado convencer.

Su apatía se hizo presente desde las elecciones federales del 2012, cuando más de la mitad de los millennials pudo emitir un voto.

En esa época, la Encuesta Nacional de Juventud reveló que 9 de cada 10 jóvenes estaban desinteresados de la política; no querían votar y no sabían nada de los candidatos.

Sin embargo, según el último estudio sobre comportamiento de los mexicanos en la web –realizado en 2017 por la Asociación de Internet en México–, nueve de cada diez internautas están interesados en la evolución de los procesos electorales de 2018, y seis de cada diez usuarios considera que Internet los acerca a los procesos democráticos.

Dicho estudio también revela que seis de cada diez cibernautas encuentran en la red una fuente de información sobre los proyectos políticos, casos de corrupción y transparencia en los que los candidatos se ven envueltos.

Ante esta situación, y con el fin de llamar su atención, las campañas electorales se modificarán y se intensificarán en redes sociales para este 2018.

De acuerdo con Rubén Darío Vázquez, desde las últimas elecciones federales las condiciones han cambiado; las redes sociales y sitios web se convirtieron en la principal fuente de información, es por eso que las estrategias de comunicación han cambiado.

La injerencia del fake news

En esta contienda electoral –que arrancó con el periodo de precampañas–podremos ver dos versiones de proselitismo:

1.- La que apueste por la propuesta, en la que se muestren candidatos estableciendo un diálogo directo con los internautas.

2.- La que presente toneladas y toneladas de notas falsas, videos falsos, compra de influencers, bots y siembra de comentarios.

Por eso, tanto el experto en redes sociales, Rubén Darío Vázquez, como el sociólogo egresado de la UNAM, César Guadarrama, piden legislar las plataformas digitales, pero no el contenido.

Esto significa imponer un castigo para los influencers, youtubers y famosos que promocionen un partido político, además de sancionar las fake news, que influyen en el criterio de los lectores de cara a la jornada electoral.

“Las redes sociales serán un factor fundamental en la formación de la opinión pública, pero también va a ser importante que las autoridades volteen a ver qué es lo que se está haciendo; hay muchas prácticas que no están ni tipificadas ni catalogadas, pero operan al margen de la ley”, sostiene Rubén Darío Vázquez.

Un punto fundamental en el que se debe poner énfasis, es que, bajo ninguna circunstancia, un marco normativo debe limitar la libertad de expresión a partir de la comunicación digital, esta regulación debe ir enfocada a las plataformas, no a los usuarios.

“Las redes sociales jugarán a favor de la democracia y la libertad de expresión, aunque debe quedar claro que estas aplicaciones son plataformas de comunicación y que representan nuevas formas de interacción.

“Las redes son importantes porque crean comunidades y ayudan a construir la opinión pública, además de generar movimientos sociales y pueden acercar a grupos diferentes bajo una misma consigna”, especifica el especialista.

Dicha propuesta no es algo nuevo, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, presentó, a principios de enero de 2018, una iniciativa de Ley para combatir las noticias falsas en periodo electoral.

La difusión de fake news ha llevado a la psicosis colectiva, por lo que las autoridades deberían poner atención inmediata a la nueva tendencia de campañas negras.

Pero crear, promover o difundir noticias falsas no tiene garantía de éxito; en algunos casos, tiene un efecto contrario entre los cibernautas, tal y como sucedió con la supuesta injerencia de Rusia en la campaña de Andrés Manuel López Obrador.

No sólo tomó tinte de broma, sino que le generó nuevos adeptos; el mismo fenómeno tuvo un efecto contrario en las bases de Ricardo Anaya, por la supuesta defensa del ex dirigente nacional del PAN ante potencias mundiales.

Es por ello que integrantes del Instituto Nacional Electoral (INE) anunciaron que sostendrán reuniones con personal de las empresas Google y Facebook para comentar posibles estrategias para hacer frente a las fake news que podrían empañar el proceso electoral de este 2018.

El consejero Enrique Andrade González dijo que se buscará que estas empresas instruyan al Instituto de qué forma blindarse ante el esparcimiento de noticias falsas, para prevenir escenarios como el de las elecciones de Estados Unidos en 2016, cuando con la creación de cuentas falsas se difundieron infundios para tratar de incidir en la elección desde el extranjero.

Con estas acciones el INE buscará proteger al electorado de alertas irreales que influyan en la votación.

La era de los políticos digitales

En México algunos líderes políticos ya comenzaron a adaptarse al nuevo entorno mediático, pero una buena parte de los funcionarios aún no asimila que Internet ya obligó a la democracia a volverse interactiva.

“La violenta irrupción de Internet como fenómeno global en la vida social de nuestro mundo está produciendo un incuestionable cambio de paradigma en la forma en la que los ciudadanos se relacionan, o quieren relacionarse, con los Gobiernos”, dice César Calderón, docente del Máster en Comunicación Corporativa de la Universidad de Avellaneda en el artículo ¿Qué es el Gobierno Abierto?

En tanto, Daniel Ureña, ganador del premio Rising Star de la revista Campaigns & Elections –la cual desde hace 20 años galardona a los consultores políticos con mayor proyección internacional–ha señalado que el error de los políticos no creyentes en las nuevas tecnologías radica en omitir que Internet está generando nuevos códigos y lenguajes.

Lo peor que un político puede hacer es abandonar sus redes sociales después de ganar o perder las contiendas electorales, y ése es uno de los errores más habituales que cometen los políticos en Internet, señala Ureña.

“No hay nada peor para la imagen de un candidato en la red que un blog que dejó de actualizarse el día de la jornada de elección anterior, ya que denota un claro interés utilitarista”, detalla el consultor.

Como ejemplo está el Partido Revolucionario Institucional (PRI) que recicló, después de abandonarla por un tiempo, una cuenta de Twitter que anteriormente estaba destinada a apoyar a Enrique Peña Nieto, para impulsar la precampaña presidencial de José Antonio Meade.

De la nada, este “nuevo” sitio, ahora rebautizado como Meade Ciudadano por México, ya cuenta con 747 mil seguidores.

En la Ciudad de México, delegados como la titular de la Miguel Hidalgo, Xóchitl Gálvez, con  194 mil seguidores en Twitter, utilizan de manera efectiva las redes sociales, no sólo para promover sus acciones de Gobierno, sino para hacer copartícipes a los ciudadanos.

Dione Anguiano, delegada de Iztapalapa, hasta hace poco comenzó a darle importancia a Twitter. En la delegación más poblada del país, con cerca de 2 millones de habitantes, Anguiano cuenta con sólo 23 mil 3 seguidores.

El caso de Morena es llamativo, pues su virtual candidata a la jefatura de Gobierno, Claudia Sheinbaum, lidera todas las encuestas y sólo cuenta con 106 mil seguidores en su cuenta de Twitter.

Sus candidatos a alcaldes también se encuentran en los punteros; sin embargo, algunos ni siquiera tienen cuentas en esta red social, tal es el caso de Francisco Chiguil Figueroa y Raymundo Martínez Vite, virtuales candidatos por Gustavo A. Madero y Tláhuac, respectivamente.

Esto contrasta a nivel nacional. El líder morenista y aspirante a la Presidencia, Andrés Manuel López Obrador, encabeza la influencia política en Twitter, con 3.5 millones de seguidores; muy por debajo se encuentran José Antonio Meade, con 1.6 millones de seguidores, y Ricardo Anaya, quien queda relegado al tercer lugar con 421 mil seguidores.

El presidente Enrique Peña Nieto se unió a Twitter en el año 2007, durante su segundo año al frente del Estado de México, y actualmente cuenta con 7 millones de seguidores.

La creencia de que las redes sociales son sólo para los jóvenes es un mito que los políticos mexicanos tienen que dar por terminado pronto y tomar en cuenta que una de las características más importantes de las redes sociales es la espontaneidad y la naturalidad en el lenguaje.

Casos recientes como el que protagonizaron en Twitter los actores Gael García y Diego Luna, que se manifestaban en contra de la aprobación de la Ley de Seguridad Interior, con el senador panista Javier Lozano, exhibieron en la red actitudes de un político del siglo XXI que no se pueden permitir, explican los especialistas.  Con información de Erick Cervantes

 

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