La remodelación de nunca acabar en La Merced

24 octubre 2017 9:52 pm

A casi cuatro años de que iniciaron las obras de remodelación en la nave mayor del mercado de la Merced, las obras no han podido ser concluidas por la delegación Venustiano Carranza.

Los trabajos de remodelación se planearon en cinco etapas y comenzaron con el ex delegado, y ahora diputado local, Manuel Ballesteros, quien solamente entregó la primera y segunda parte.

A mediados de 2014, al terminar la segunda etapa, las obras quedaron paradas. Fue hasta agosto de 2016 que  inició la tercera etapa de las obras de remodelación, luego de un año y medio de haber quedado detenidas, en ese entonces se prometió que para diciembre los trabajos quedarían terminados, pero no fue así.

El 27 de febrero de 2013 un corto circuito afectó 2 mil 700 de los 5 mil locales, de los cuales mil 300 puestos percibieron una pérdida total, cuyos dueños siguen padeciendo hasta la fecha.

El actual jefe delegacional, Israel Moreno había prometido ante diputados de la Asamblea Legislativa que las obras se entregarían el mes de junio; sin embargo, al ser cuestionado por esta casa editorial dijo que la obra se tenía prevista para la primera semana de noviembre, pero debido al sismo del 19 de septiembre, los trabajos se retrasaron, por lo que podrían quedar listos la primera semana de diciembre.

“Llevamos un avance de 70%, se detuvo por la cuestión del sismo, pero prácticamente todo va bien, ya acabamos todas las ballenas y vamos a empezar con el banquetón en la parte de afuera. Estábamos esperando que nos autorizaran 40 millones de pesos la Secretaría de Finanzas”, declaró el jefe delegacional.

El funcionario culpó a integrantes de Morena a intervenir en la construcción en el 2015, lo cual ocasionó un retraso de seis meses de obra, pues se tuvo que regresar 40 millones de pesos a la Sedeco por no ejercerlos.

El Big Data ha dado cuenta que debido a las obras, casi mil locatarios afectados fueron reubicados fuera del mercado, lo cual afectó sus ventas y los volvió víctimas constantes de la rapiña. Ahora sumados con los ambulantes llegan a casi 3 mil puestos en la vía pública.

Las obras comprenden el cambio de lozas, remodelación de los accesos al Metro, cambio integral de drenaje, luz eléctrica e instalaciones para los locales.

En total se han cambiado 20 lozas, para ello fue necesario un permiso del  Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) –ya que es considerado Patrimonio Cultural Intangible de la CDMX– y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) al tratarse de un inmueble con valor histórico.

Los trabajos tendrán un costo de 40 millones de pesos y se suman a los 120 millones de pesos que se invirtieron en la etapa uno y dos.

Durante un recorrido se observó que la primer y segunda etapa que albergará a 503 comerciantes ya se encuentra terminada; sin embargo, los vendedores regresarán una vez que se reabran los accesos del Metro.

Esta etapa contempla la remodelación de 108 locales, de acuerdo con la delegación  el centro de abastos es una copia fiel del que se inauguró a finales de los años 50, pues los ladrillos con figuras y mosaicos de las paredes se hicieron bajo pedido porque se trata de modelos antiguos.

Locatarios instalados en la calle de Rosario reprocharon el retraso de los trabajos, pues les ha causado incomodidades, pérdida de clientela y sobretodo pérdidas económicas.

“Nos dijeron que el 24 de septiembre día de la Merced ya estaríamos adentro para poder celebrar el aniversario como se debe pero no fue así. Así nos traen a la vuelta y vuelta cada año, siempre ponen de pretexto que los ambulantes somos agresivos y revoltosos, hasta acusaron que Morena frenó la obra, pero no fue cierto, fue un recurso vil que se inventaron para justificar que no trabajan”, dijo Germán Rodríguez, locatario.

El la calle y callejón de Rosario confluyen diariamente miles de personas, para un automóvil es casi imposible transitar por el lugar debido al constante paso de diableros, marchantes, cargadores y personas que realizan sus compras.

“Sí se extraña el otro mercado porque en la calle uno se siente muy inseguro, hay muchos rateros y te tienes que estar cuidando por todas partes, lo que hizo falta fue una manifestación por parte de los locatarios porque no  deben de dejar que la delegación haga lo que quiera”, dijo Sebastián Molina, paseante.

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