La estigmatización por ser colombiano, una realidad en México

22 marzo 2018 6:00 am

En 16 años la población colombiana que vive en México prácticamente se triplicó, pasando de seis mil 215 en 2000 a 18 mil 942 en 2016.

De acuerdo con información del Consulado de Colombia en México, 34.1% vive en la Ciudad de México, 12% en el Estado de México, 6% en Jalisco y otro porcentaje igual en Nuevo León, principalmente.

Sin embargo, 35% de ellos ha manifestado ser víctima de discriminación por el simple hecho de ser colombianos: a los hombres se les ve como “narcotraficantes” y a algunas mujeres, como “prostitutas”.

“La primera vez que viajé no me dejaron entrar al país y me trataron re-mal, me metieron a una habitación sucia e incomunicada”, declaró para El Big Data Alahia Castillo.

En esa misma ocasión la regresaron, Castillo vino a México para casarse con un mexicano residente en la Ciudad de México (CDMX). Llegó por amor y vino con sus hijas al país para quedarse a vivir con su marido.

Andrés Ortiz es oriundo de Medellín y vive en Guadalajara, Jalisco, desde hace dos años; llegó a México porque considera que aquí hay más oportunidades de emprender un negocio que en su país.

Estudió administración en Colombia y ejerce su profesión en la entidad; sin embargo, afirma que también padece el estigma de la delincuencia organizada.

A él no lo detuvieron en el aeropuerto, pero las personas creen que tiene relación con los extorsionadores que empiezan a tener presencia en la entidad.

“Cuando les digo que soy colombiano me relacionan con los extorsionadores”, declaró.

Por otra parte, Vivian Paola Ojeda habita en Michoacán; hace más de 10 años que se casó con su esposo mexicano y ambos residen en el municipio de Ario Rosales.

A ella le gusta el ritmo de vida más relajado y también destacó que aquí existe la oportunidad para el comercio independiente.

Ambos disfrutan mucho de la cultura mexicana y lo que brinda el país, pero también enfrentaron los prejuicios.

“Me pedían la receta de la coca simplemente por ser colombiana”, acusó Ojeda.

Cuando recién arribó al país y le decía a las personas de dónde venía inmediatamente la relacionaban con el crimen organizado:

“Ahhh, eres familia de Pablo Escobar”, uno de los grandes capos de la droga en la nación sudamericana en la década de los 80.

También le dijeron:

“No la hagas enojar, porque ella es guerrillera colombiana y te puede matar.”

Incluso la familia de su esposo trató de disuadirlo de casarse con ella porque, como cafetalera, presuntamente está relacionada con el narcotráfico y la violencia.

Jonathan Chávez, colombiano con residencia en Argentina, relató que cuando visitó a su novia en México lo discriminaron.

“Llegué a México el 17 de diciembre, al pasar el primer filtro, el agente de migración me pidió mi pasaporte y enseguida dijo ‘ah, colombiano’ y le dije ‘sí señor, con mucho orgullo’, entonces comenzó a hacerme preguntas que a dónde venía, en dónde me iba a hospedar, cuánto dinero traía, los datos del sitio a donde iba a llegar, etcétera.”

Después lo mantuvieron durante una hora en un cubículo, lo cuestionaron sobre cuánto amaba a su novia como para venir a verla; le solicitaron la carta invitación, cuando dijo que no la tenía, comenzaron a hacerle una revisión más exhaustiva.

Al preguntar a los agentes sobre la rigurosa seguridad, le contestaron:

“Es que al ser colombiano hacemos más rigurosa la revisión.”

Después dijo que llevaba tres años viviendo en Argentina y mostró su identificación, entonces, las autoridades cambiaron de actitud y lo dejaron marchar. Incluso le desearon una buena estadía.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) informó que entre los años 2010 y 2017 fueron presentadas 239 quejas por parte de los ciudadanos de nacionalidad colombiana, la mitad de ellas (57.3%) se presentó en la Ciudad de México y el Estado de México.

Entre las principales denuncias destacan violaciones al derecho a la seguridad jurídica, acciones y omisiones que transgreden los derechos a los migrantes y de sus familias, detención arbitraria, retención ilegal, incomunicación, así como limitar u obstaculizar la movilidad interna o internacional.

El país de las oportunidades

El lnforme de Población Colombiana en México 2017, que realizó el Consulado colombiano en el país, señala que esta comunidad en México es altamente feminizada (57.1%), con altos niveles de escolaridad (69.9% tiene licenciatura) y están en edad de trabajar.

Los colombianos llegan a México por tres principales razones: estudiar, mejoras laborales y otros tantos huyeron del conflicto armado provocado por la guerrilla y el narcotráfico.

El informe establece que la migración académica es principalmente para realizar estudios en los niveles de licenciatura, maestría, doctorado y posdoctorado, ya que los estudios, principalmente de posgrado, son más caros en Colombia.

De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda de 2010, la población extranjera representaba 0.9% de la población total registrada en el territorio nacional. Los principales países de origen de los migrantes fueron Estados Unidos (76.8%), Guatemala (3.7%), España (2.0%) y Colombia (1.4%).

Estudios del Consulado Colombiano señalan que desde finales del siglo XIX la presencia de colombianos en México ha incrementado, ya que las oportunidades laborales ofrecen salarios más competitivos.

Asimismo, establece que la migración tiene consecuencia en la trayectoria de vida individual y en la dinámica familiar, pues reconfiguran, lo que además genera cambios culturales.

De acuerdo con una encuesta realizada por el Consulado colombiano, 63% de los entrevistados dijo que que ven su calidad de vida como mejor o mucho mejor en comparación con la de Colombia.

El lado oscuro

Si bien es cierto que una gran mayoría de colombianos viene para estudiar o trabajar, hay un sector que llega a México para cometer algún delito.

De acuerdo con el Censo Nacional de Gobierno, Seguridad Pública y Sistema Penitenciario Estatales del Inegi, en 2016 había 199 personas de origen colombiano recluidas en los diferentes centros penitenciarios de México, aunque datos del Consulado de Colombia en México señalan que en 2016 hubo 454 colombianos detenidos por algún delito.

Uno de los delitos que cobró relevancia en los últimos años y que se imputa a un grupo de colombianos es el préstamo exprés a comerciantes cobrados con altos intereses.

Por ese delito, hasta agosto de 2017, la Secretaría de Gobernación (Segob) informó que detuvieron a 27 colombianos en la capital del país, otros cinco en Ecatepec y Tecámac.

Asimismo, datos obtenidos a través de transparencia, señalan que la Procuraduría General de Justicia (PGJ), del 1 de enero de 2017 al 31 de diciembre del mismo año, aprehendió a 24 colombianos acusados de robo, lo que representa 33% de los extranjeros detenidos por este delito en el país.

Manuel Galindo es un elemento de la Secretaría de Seguridad Municipal de Nezahualcóyotl, quien afirmó, en entrevista con El Big Data, que la situación de los extorsionadores colombianos en la demarcación comenzó a acentuarse en 2015.

Ahora en Neza, de acuerdo con su testimonio, hay 300 o 400 oriundos del país sudamericano, quienes llegaron a la localidad supuestamente para vacacionar.

“Traían pasaporte, documentos, altas cantidades de dinero en efectivo: 10 mil, 30 mil pesos…empezábamos a indagar para qué era y decían que para vacacionar”.

Galindo está consciente de que la zona no es para ir a pasear o turística.

Tiempo después, la Policía local comenzó a tener reportes de extorsionadores colombianos que prestaban dinero sin aval e inmediatamente, pero con altos intereses.

“Nos empezamos a percatar de que en colonias como Maravillas o la Metropolitana primera sección había muchos negocios que pedían apoyo por extorsiones porque no podían cubrir con los pagos a los colombianos”, agregó Galindo.

Dicho método es conocido como “gota a gota”, ya que las víctimas tienen que cubrir a diario una cuota económica alta.

El oficial refirió que en su opinión los colombianos llegan ahí por la gran cantidad de comercio que existe y que el dinero que prestan es producto del lavado de dinero del crimen organizado en Colombia.

A pesar de que sospecha o cree que alguien como un funcionario o político los respalda, no tiene indicio de quién puede ser.

Sin embargo, este año detuvieron a un Policía de Investigación (PDI) acusado de encubrir a un grupo delictivo colombiano.

El mando policial identificado como Miguel “N” estaba en activo desde el año 2000 y adscrito a la Fiscalía Desconcentrada de Miguel Hidalgo.

Su hermano, Felipe “N”, es ex policía del Estado de México, quien supuestamente también extorsionaba en la entidad, móvil por el cual presuntamente lo asesinaron en Iztapalapa.

Apenas en enero de 2018, José Gil García, subsecretario de Información e Inteligencia Policial, dio a conocer que la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) desarticuló una banda llamada Oro Sena, formada desde enero de 2015.

De acuerdo con lo que informó Gil García, la banda era liderada por un mexicano que reclutó colombianos para asaltar bancos, así como a personas de otras nacionalidades.

Se llamaban Oro Sena porque frecuentaban una sucursal bancaria ubicada en la Avenida Río Sena en la colonia Cuauhtémoc para robar.

En diciembre de 2017, la PGJ CDMX informó de la detención de Ángela Adriana “N”, ciudadana colombiana que supuestamente era líder de una banda de extorsionadores sudamericanos en la capital.

En esa misma ocasión, Edmundo Garrido Osorio, procurador de justicia de la capital, indicó que la red de prestamistas extranjeros opera en el país con ayuda de ex policías federales, ex agentes de la Fiscalía del Edomex y ex elementos de la PGJ.

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