El suicidio seduce a los millennials


Además de compartir el amor por la tecnología y una actitud de descontento generalizada, los millennial de la Ciudad de México –jóvenes de entre 18 y 31 años– son propensos a los suicidios.

De acuerdo con datos de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de la Ciudad de México, del 1 de enero al 31 de diciembre de 2017 se abrieron 373 carpetas de investigación por personas que se quitaron la vida; un promedio de uno diario.

La población más propensa es la de jóvenes de entre 15 y 29 años de edad, según el informe Estadísticas a propósito del Día Mundial del Suicidio 2017 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), convirtiéndose así, en la segunda causa de muerte de este sector.

Los varones son quienes encabezan la lista, una tendencia que ha prevalecido de 2015 a 2017.

Pero los factores que motivan al suicidio, como en otras conductas humanas, se han modificado con el paso del tiempo.

Grandes traslados, la influencia de las redes sociales, exigencias no cumplidas y una violencia latente en el medio urbano, son algunas de las causantes que suman a otras ya comunes como la depresión, problemas afectivos o económicos.

La modernidad y ¿sus demonios?

Son diversos los factores que influyen en que los jóvenes se quiten la vida. El maestro en Sociología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Jonathan Juárez, explicó para El Big Data las situaciones que más repercuten en los millennial.

1. Condiciones demográficas del urbanismo tradicional: Los grandes traslados en las ciudades, como ir de Iztapalapa o Xochimilco al centro de la ciudad o de Ecatepec a las Lomas crean un constante estado de tensión que provoca que las personas vivan en frustración por sus condiciones económicas y de marginación.

2. La sociocultura en las redes sociales: Las redes sociales exigen una cultura de la presunción que crea individuos altamente frustrados:

“Presumen por cosas y cuando enfrentan la realidad, ésta no corresponde con el imaginario espectacular que crearon en las redes sociales, lo cual genera frustración”, indicó Juárez.

Además, se vive en una dinámica en la que  “todo existe para ser visto y todo se ve”, en función de esto las personas se vuelven sensibles a las críticas y crean en los jóvenes una falta de identidad y de relación con su persona”, agregó.

3. Exigencias no cumplidas: Muchos jóvenes tienden a pensar que tener cosas materiales como dinero, coches o ropa costosa los hace mejores, por lo que, de no cumplir con ello, se sienten rechazados y eso provoca un estado de insatisfacción.

4. Violencia latente en el medio urbano: El hacinamiento, la gran cantidad de individuos provoca una tensión y una violencia latente.

Por ejemplo, los empujones en el Metro o en los camiones del transporte público debido a la gran conglomeración de usuarios.

Paulina Arenas, psicóloga de la UNAM, definió el suicidio como:

“La interacción entre diversas circunstancias, entre las cuales influyen problemas a nivel familiar, estrés a nivel social, pobreza, desempleo, abuso en el consumo de alcohol y droga, así como los trastornos mentales, principalmente, la depresión y la esquizofrenia.”

También los eventos catastróficos y la reacción que generan pueden influir; de esta manera, los desastres naturales, como el sismo del 19 de septiembre, pueden ser situaciones que generan un alto grado de estrés, angustia y ansiedad que podría provocar que alguien decida matarse.

Cifras obtenidas de la PGJ a través de InfoDF revelan que, después del movimiento telúrico, la cifra de suicidios mensual subió: en octubre se reportaron 44 suicidios y en diciembre se registraron 49.

Sin embargo, la doctora Arenas aclaró que no es en sí la catástrofe, sino cómo actúan las personas; por ejemplo, si alguien no cuenta con los recursos mentales para enfrentar la situación, se podría suicidar porque ésta es la única forma de encontrar una solución a su problema.

Las delegaciones con más suicidios

Información oficial indica que las dos delegaciones con más suicidios en 2017 fueron Iztapalapa, con 66 casos y Gustavo A. Madero, con 42.

La delegación Iztapalapa, de acuerdo con el informe de 2016 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), es uno de los municipios más pobres del país.

En 2016, ambas demarcaciones también fueron las que reportaron mayor número de suicidios: Iztapalapa, con 81 y Gustavo A. Madero, con 49.

En total, al igual que con la cifra anual, registró un incremento significativo.

No obstante, el sociólogo Jonathan Juárez refirió que, si bien el suicidio es derivado de la marginación y las condiciones demográficas, no es exclusivo de alguna clase social porque en todas hay “frustraciones” derivadas de la presunción y las metas no cumplidas.

Por ejemplo, en Miguel Hidalgo se registraron 13 suicidios, demarcación que, de acuerdo con el mismo estudio, es la que menos índice de pobreza tiene.

En donde hubo menos casos fue en Milpa Alta, sólo reportaron nueve, mientras que en 2016, fue Iztacalco con ocho y en 2015, tanto Milpa Alta –otra vez–, como Cuajimalpa, con ocho.

Acciones para prevenir el suicidio

Ante la situación, el entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, informó que se llevaría a cabo una nueva estrategia para prevención del suicidio: promoción y educación en salud mental; detección y atención oportuna; atención inmediata; seguimiento a personas en riesgo y actualización de la situación epidemiológica de conductas suicidas en la CDMX.

En junio de 2017, el ejecutivo local dio banderazo a la campaña Like a la Vida, a través de la cual se difundieron herramientas para prevención del problema.

En esa fecha, destacó que la atención llegaría al punto de que si el servicio de emergencia recibía una llamada de alguien que intenta quitarse la vida, inmediatamente saldría una brigada para atender la situación.

El Gobierno también creó el Hospital de la Vida en la delegación Venustiano Carranza que atendió a cuatro mil sujetos con tendencias suicidas, no sólo de la capital también de otros estados como Chiapas, Puebla y Estado de México (Edomex).

En apoyo, en el Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, desde julio de 2017, las autoridades comenzaron a colocar fotos de paisajes en las instalaciones para inhibir a las personas que se arrojan a las vías.

En aquel tiempo, el ex director del Metro, Jorge Gaviño, señaló que expertos de la UNAM indicaron que colocar colores claros, otro tipo de luz, música y fotografía iba a ayudar a disminuir los suicidios en ese medio de transporte.

Esta acción va dirigida especialmente a aquellas personas con síntomas de ansiedad, depresión o esquizofrenia.