Diesel causa cáncer y desdén

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18 mayo 2016 7:00 am

Jessica Castillejos

Por:

Jessica Castillejos, reportera chilanga hecha en la UNAM; trabajé en Milenio, Excélsor, Grupo Imagen y fui la editora de Noticias en Publimetro. Me enfoco en temas sociales, de movilidad y política.

A pesar de que el diesel es el contaminante atmosférico más peligroso para la salud, en México apenas se tiene registro de las emisiones que generan los vehículos e industrias que usan este tipo de combustible.

La Agencia Internacional para la Investigación de Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló desde 2012, que el humo de motores diesel causa cáncer de pulmón y posiblemente de vejiga.

Aún así, las autoridades federales han sido omisas. Por un lado, Petróleos Mexicanos (Pemex) no distribuye este tipo de combustible con concentraciones bajas de azufre en todo el país –lo cual ayudaría a que las emisiones fueran menos tóxicas–.

Por el otro, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), así como los Gobiernos locales, se han enfocado más en la medición de otros contaminantes como el ozono.

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“El riesgo depende de la exposición. La gente muy expuesta tiene más riesgo, pero quien recibe menos dosis también. Es un problema de salud pública que los Gobiernos deben abordar”, explicó en su momento Debra Silverman, principal firmante del estudio de la OMS.

En él se catalogó el humo del diesel entre las sustancias que pueden causar cáncer, tales como el benceno, la radiación solar y el tabaco.

Y es que los análisis epidemiológicos determinaron que como con todos los compuestos cancerígenos– la enfermedad se dispara dependiendo de factores genéticos y otros estilos de vida, pero sí hay relación entre los casos de cáncer y la exposición al humo de dicho combustible.

En México no es prioridad

El informe de la IARC señala que los Gobiernos tienen una evidencia sólida para considerar si endurecen los umbrales de emisión de los diesel.

Sin embargo, en México ese tema no ha sido prioridad, pues actualmente 80% de las ciudades en el país no mide las emisiones que genera la combustión del diesel, según datos del Centro Mexicano de Derecho Ambiental.

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De acuerdo con la OMS, este combustible genera seis veces más partículas contaminantes que las gasolinas, las cuales se componen por elementos tóxicos como el hollín o carbono negro, declaradas cancerígenas en 2012.

Su peligrosidad se debe a su capacidad de penetración en las vías respiratorias, ya que miden 10 micras (PM10) y 2.5 micras (PM2.5).

Estas últimas son las más peligrosas, pues debido a su tamaño –mucho más pequeñas que el grosor de un cabello– el cuerpo no alcanza a filtrarlas y llegan directamente a los órganos.

En México, el Cemda informa que diversos estudios determinan que 80% de las PM2.5 tienen como principal fuente los vehículos que usan diesel.

Hoy en día sólo la Ciudad de México y zona conurbada mide este tipo de emisiones (PM2.5), pero su trabajo se concentra en la contaminación de ozono.

Tanto el Sistema de Monitoreo Atmosférico (Simat), a cargo del Gobierno capitalino, y la Red Automática de Monitoreo Atmosférico, a cargo del Estado de México, miden seis contaminantes atmosféricos: ozono, partículas suspendidas PM10 y PM2.5, bióxido de azufre, bióxido de nitrógeno y monóxido de carbono.

En el caso del ozono y PM10 las mediciones se realizan desde 1998, mientras que las de PM2.5 iniciaron en 2011.

Esta semana, El Big Data Mx  dio a conocer que Petróleos Mexicano ha incumplido desde 2009 la norma que lo obliga a distribuir diesel limpio en todo el país.

Incluso busca ampliar este plazo a 2018 a través de la Norma Oficial Mexicana NOM-016, la cual se encuentra baja consulta pública por la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer).

De esta manera, organizaciones ambientalistas, en pro de los derechos humanos y de la salud exigen al Gobierno federal a través de sus distintas dependencias, garantizar un diesel Ultra Bajo en Azufre (UBA), lo cual permitirá reducir las emisiones tóxicas de su combustión.

Asimismo, que se actualicen las normas que regulan las emisiones de los vehículos automotores para complementar esta acción, así como las normas en materia de salud.

Y es que, según las estimaciones más recientes de la OMS en 2012, la contaminación atmosférica en las ciudades y zonas rurales de todo el mundo provoca cada año 3.7 millones de defunciones prematuras, sobre todo por la exposición a pequeñas partículas suspendidas que pueden causar cardiopatías, neumopatías y cáncer.

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