‘Desbandada’ en el Senado fortalece a Morena con 19 escaños


Sin contar con una bancada formal, Morena acumuló a lo largo de esta legislatura un grupo de 14 senadores, los cuales se sumaron a los cinco que ya tenía a través del Partido del Trabajo, convirtiéndose así en la tercera bancada más importante dentro de la Cámara Alta.

Esto debido a la desbandada que se ha dado en todos los grupos parlamentarios a lo largo de estos casi seis años.

A pesar de que el partido de Andrés Manuel López Obrador no se había constituido en 2012, cuando inició la actual legislatura, la bancada del PT se autondenominó como Morena-PT a partir de 2014, cuando Morena ya era formalmente un partido político.

Ésta inició con cinco legisladores, pero con el tiempo sumó 12 senadores del PRD, uno del PAN, Gabriela Cuevas, y uno del PRI, Miguel Ángel Chico.

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Infografía: El Big Data

El capital político que Morena acumuló en la recta final de la XLIII legislatura lo posicionó como la tercera, desplazó al PRD, y quedó por detrás del PAN, que tiene 34 legisladores, y del PRI que es la fuerza mayoritaria con 55 senadores.

La reconfiguración que el Senado ha experimentado en los últimos meses podría explicarse, de acuerdo con especialistas consultados por El Big Data, en dos niveles: influir en las votaciones pendientes en el Pleno de ese órgano legislativo y recomponer la competencia política del grupo de izquierda.

Para Eduardo Torres y José Florencio Fernández, especialistas en ciencias políticas de la UNAM, el PT, como operador de Morena en el Senado, también gana influencia y rompe con la imagen que en la cámara alta era visto como un actor “insignificante”.

“¿Cuántos votos tengo? Es lo que vale mi apoyo. Si un partido tuviera la mayoría absoluta, no tiene la necesidad de negociar. Si existe una Cámara de Senadores fragmentada como existe el día de hoy, es imprescindible el recurso a la negociación”, apuntó Torres.

Ambos politólogos refirieron que, en la actual legislatura, Morena ha logrado incidir de manera informal en la toma de decisiones, aunque por medio de la representación del PT.

“En este caso, el PT es la bancada de Morena, pero Morena no está en senadores y bueno, lo cierto es que el Partido del Trabajo a pesar de ser la bancada de oposición más grande, aún no logra tener la mayoría para realizar absolutamente, porque al sumar el PRI, el PAN, el PRD y el Verde, son mayoría”, acotó Torres.

Cambio de fichas y de colores

Infografía: El Big Data

En 2012, al arranque de la legislatura, la bancada del PT contaba únicamente con cinco senadores; para el 19 de abril pasado, este grupo político ya sumaba 19. Aunque también perdió a la senadora Martha Palafox, la cual pasó al PRD.

En ese mismo periodo, el PAN perdió cuatro legisladores, aunque mantuvo su lugar como segunda fuerza política con 34 senadores en la recta final de la legislatura.

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El grupo parlamentario del PRI fue otro que se fortaleció durante el desarrollo de la legislatura, pues comenzó con 52 senadores y cerrará la legislatura con 55 curules.

En contraste, el PRD fue la fuerza política que más perdió durante la actual legislatura. Al inicio de esta, el sol azteca contó con 22 representantes, casi seis años después, 68% de sus legisladores migraron a otras bancadas o a la arena independiente.

Como militantes del PRD renunciaron Miguel Ángel Barbosa, quien era el coordinador de la bancada perredista, Humberto Fernández, Fidel Demédicis, Lorena Cuellar, Luz María Beristaín, Zoé Robledo, Rabindranath Salazar, Mario Delgado, Félix Hernández, Miguel Lucía Espejo, Alejandra Roldán y Benjamín Robles, todos migaron a Morena.

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La reconfiguración también tocó al PVEM, el cual comenzó con nueve senadores, de los que perdió cuatro, para cerrar con cinco; mientras que la bancada independiente creció de uno a ocho legisladores, y la única senadora de Movimiento Ciudadano, Layda Sansores, optó por sumarse a la “bancada” de Morena.

En el contexto electoral, los números tienden a moverse. Las alianzas y coaliciones operan, de momento, en bloque para imprimir fuerza a sus candidatos.

De esta manera, el PRI sumaría 60 legisladores, contando a los del Verde; el PAN fortalecería al PRD y lograrían en la coalición frentista un total de 41 legisladores, mientras que PT-Morena mantendrían 19 y quedarían ocho independientes que podrían fungir como comodines.

Morena, un jugoso botín

Morena ha sumado puntos a su atractivo político mediante la amplia posibilidad de ganar al Presidencia de la República y arrasar con los espacios en ambas cámaras del Congreso, destacaron los especialistas consultados.

Ese atractivo ha despertado el pragmatismo entre los actores de otras fuerzas políticas, incluso entre quienes se pronunciaron abiertamente en contra de Andrés Manuel López Obrador, fundador de Morena y ahora su candidato presidencial, señaló el académico Eduardo Torres.

Las fracturas al interior de las estructuras partidistas se agudizaron, agregó el especialista, a través de la desobediencia de los legisladores por las decisiones de sus Comités Ejecutivos Nacionales o de los órganos directivos de los partidos en los que militaban.

“Lo que demuestra esta especie de migración es que los legisladores desean continuar su vida política en otra fuerza partidista que les dé la oportunidad, cuando ven que el partido político original en el cual han militado, no les permite continuar escalando o digamos ocupando otras posiciones ya sea legislativas, en la Cámara de Diputados”, indicó el académico de la UNAM.

Para Torres, la decisión de buscar una fuerza política que les abra las puertas responde, “racionalmente”, a los intereses, proyectos y aspiraciones de cada actor político, aunque, en otros casos la decisión puede ser el resultado de una disparidad ideológica.

“Varios de los legisladores que se han retirado del PAN, del PRD o del Partido Verde y se han sumado a Morena, lo han hecho por tener diferencias con la dirección nacional del partido, y porque tienen diferencias ideológicas”, indicó.

“Es decir, no es necesariamente una cuestión de ocupar otro cargo, sino de desavenencia con quien en ese momento ocupaba la presidencia del órgano nacional de dirección”, agregó el especialista, en un caso que pudiera adjudicarse al rechazo del panismo a la en su momento dirigencia de Ricardo Anaya, al frente del PAN.

Divisiones y pendientes

El fraccionamiento de las bancadas en el Senado no sólo dejó una reconfiguración de las fuerzas políticas, sino una lista de pendientes que heredarán a legislatura que será elegida el 1 de julio próximo.

Para el académico, José Fernández Santillán, los bloqueos legislativos son reflejo de estas divisiones parlamentarias, fenómenos que tiene efectos en la gobernabilidad nacional con pendientes en la aprobación de leyes secundarias o el nombramiento del Fiscal Anticorrupción.

“Varios de los que fueron senadores renunciaron a sus bancadas en vista de que van por puestos de elección popular, diputaciones federales, locales, alcaldías. Lo que prevalece es el interés personal y no el interés general, ése es el problema”, señaló.

Destrabar el impase legislativo requerirá de una fuerte tarea de acuerdos o de que Morena logre carro completo luego de la elección de julio próximo.

El partido fundado por López Obrador requerirá mayoría calificada en el Senado y en la Cámara de Diputados, explicó Torres, así como el apoyo de las legislaturas locales, en el caso de las reformas estructurales que sí líder ha señalado echará abajo.

Santillán y Torres coincidieron en que una estrategia que el partido puso en marcha es la de sumar la figura de López Obrador a los spots de campaña de los candidatos a senadores y diputados, para que su proyecto se asocie al del tabasqueño.

“Lo dice textualmente: para obtener la mayoría. Sabe que, si no la tiene, es imposible que los legisladores de otras expresiones políticas, señaladamente el PRI, el PAN y el PRD, apoyen sus iniciativas”, remarcó Torres.

Al respecto, Santillán explicó que el voto que López Obrador pide le permitirá acceder a la cláusula de gobernabilidad contenida en la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales.

“La ley señala que con un 43 por ciento que logren los legisladores, hay un premio de mayoría que se llama la cláusula de gobernabilidad. Entonces se le daría el 8 por ciento más para que pudiera gobernar en solitario, es decir, 51 por ciento.

Si alcanza esa cifra, se le da la mayoría tanto en la Cámara de Diputados como en la Cámara de Senadores, entonces con esa fuerza legislativa, López Obrador podría revertir -como lo ha anunciado- las reformas que Peña Nieto impulsó con el Pacto por México.