CDMX despilfarra en reparar carretera dañada de Xochimilco, pagará 7 veces más

20 marzo 2018 6:00 am

Los estudios de mecánica de suelos y los trabajos preliminares de mitigación de riesgo para la reconstrucción de la carretera Xochimilco-Tulyehualco costarán más de 14 millones de pesos, monto siete veces más elevado en comparación con los precios del mercado.

La Secretaría de Obras y Servicios de la Ciudad de México (Sobse) entregó un contrato por adjudicación directa a la empresa Impulsora de Desarrollo Integral SA de CV (Idinsa) por 14 millones 217 mil 189 pesos, para la planeación y ejecución de estudios de mecánica de suelo,  sin que especifique de qué tipo, para reparar el tramo carretero dañado por el sismo del 19 de septiembre pasado.

En reuniones con vecinos, a las que esta casa editorial asistió, se especificó que los trabajos necesarios consistían en estudios de mecánica de suelo, geológicos y geofísicos, además de la ejecución de obras preliminares para mitigar los riesgos en el área agrietada.

El Big Data solicitó cuatro cotizaciones a proveedores especializados independientes con base en las especificaciones técnicas detalladas en el contrato DGOP-AD-L-2-E20-17, del que se tiene copia, para contrastarlos con los montos que la Sobse determinó.

En las cuatro propuestas se detalló que los estudios requeridos tendrían un costo que variaría de 160 mil a 180 mil pesos, sin IVA.

La cotización más económica, sólo para estudios de mecánica de suelo, fue por 28 mil pesos ofertada por CS Ingenieros. La empresa Geomax SA de CV cotizó los tres estudio en 162 mil pesos, en tanto que Grupo Lac proporcionó una cotización por 187 mil 900 pesos, también por los tres estudios. Todos los precios fueron cotizados sin IVA.

Una cuarta empresa, que pidió no ser identificada, pero que tienen contratos con el Gobierno de la Ciudad de México, también generó una cotización por de bajo del precio con el que la Sobse contrató, por un aproximado de 200 mil pesos para los estudios necesarios.

Académicos especializados en el sector estimaron que los estudios varían entre 800 mil y dos millones de pesos, de acuerdo con las estimaciones hechas por dos investigadores expertos en geología de la UNAM y la UAM.

“Se necesitan estudios de mecánica de suelo, geofísicos y geológicos para determinar qué tipo de estructuras hay en el subsuelo; con base en eso podemos planear la construcción. Los costos pueden variar mucho por la profundidad de los estudios, están entre 800 mil y dos millones de pesos”, dijo Carlos Vargas, director Académico del Centro para la Sustentabilidad Centli de la UAM.

Los recursos para pagar los estudios previos provienen de un fondo con folio C07C00113730, integrado por remanentes fiscales, de acuerdo con la información que la Sobse entregó como respuesta a las solicitudes de información 010700038218 y 010700038318, que presentaron vecinos de la zona y de las cuales esta casa editorial tiene copia. 

Proponen rellenar con cemento

Después de tres meses de estudios, la empresa Idinsa determinó que la técnica de inyección de cemento Jet Grouting era la más adecuada para estabilizar el terreno y reparar las fracturas que mantienen la carretera Xochimilco-Tulyehualco cerrada desde hace seis meses.

Pero la técnica por la que la Sobse pagará poco más de 14 millones de pesos podría no ser la más adecuada para reparar las fisuras que dañaron el subsuelo, de acuerdo con la opinión de especialistas y de personal de las empresas que fueron consultadas.

“Mezclar materiales diferentes difícilmente dará una unión homogénea. El concreto que se instalará en el suelo no debe ser independiente a los componentes del terreno, compuesto principalmente de arcilla”, explicó Wendy Morales, investigadora del Instituto de Geología de la UAM.

El contrato para la rehabilitación de la carretera, del que El Big Data tiene copia, especifica que además de los estudios, Idinsa debe ejecutar trabajos preliminares para estabilizar del subsuelo dañado, al menos en 300 metros lineales, en las inmediaciones del pueblo de Santa María Nativitas, en Xochimilco.

El proyecto de Idinsa contempla la inyección de cemento a través de tres perforaciones con el objetivo de llenar las grietas y afianzar el terreno; sin embargo, este método sería sólo una prueba, tal como especificó la empresa en el mismo contrato.

Los vecinos conocieron la propuesta para la reconstrucción de la carretera apenas el 27 de febrero pasado en una reunión con Rolando Salazar Hernández, quien como representante de Idinsa explicó que para rehabilitar el subsuelo sería necesario hacer perforaciones de 15 metros de profundidad.

En los boquetes se inyectará con una mezcla de cemento y agua con el que pretende conformar una masa homogénea que se adapte a los materiales del subsuelo.

Cuestionan efectividad

Inyectar materiales pétreos al subsuelo sin conocer el origen de las grietas que fracturaron la carretera Xochimilco-Tulyehualco podría provocar que el problema se haga sistemático, y que las fisuras vuelvan a aparecer.

Para Wendy Morales, investigadora del Instituto de Geología de la UNAM, la técnica propuesta por Idinsa para inyectar cemento en las grietas para estabilizarlas podría, incluso, provocar que grietas nuevas se abran.

“Mezclar materiales diversos difícilmente dará una unión homogénea. El concreto que se instalará en el suelo no debe ser independiente al terreno, compuesto principalmente de arcilla”, explicó la especialista y agregó que la inyección de cemento es una solución de corto plazo.

La calidad del subsuelo en esa región del sur-oriente de la ciudad dificulta las posibles soluciones, pues al estar dentro de la llamada zonas de transición, en la que se combinan restos arcillosos con terreno consolidado, el cemento podría fluir hacia las zonas más débiles de subsuelo, dejando abiertas las grietas.

“A nosotros no nos gusta mandar este tipo de procedimientos porque si hay alguna fisura en el suelo, nunca se va a llenar la grieta. Con las inyecciones de cemento nunca sabemos qué puede pasar”, apuntó Francisco Amadis, ingeniero de la empresa Geomax.

Pero no sólo la técnica puede no ser la más adecuada, además, el procedimiento de inyección de cemento sólo se hará en tres puntos debido a que la mayor parte del presupuesto fue utilizado en la realización de los estudios previos, los cuales pudieron costar por lo menos siete veces más económicos.

La limitación del proceso de reparación del terreno fue informada a los vecinos en la misma reunión del 27 de febrero pasado, casi medio año después del sismo. En esa junta estuvo el delegado en Xochimilco, Avelino Méndez, así como representantes de la Sobse.

La misma empresa contratada por la Sobse reconoció que falta inversión para llevar a cabo los trabajos de estabilización de la carretera, de acuerdo con declaraciones que Salazar, representante de Idinsa, hizo en la misma junta del 27 de febrero.

La posible solución

La técnica con la que será reparado el tramo afectado de la carretera Xochimilco-Tulyehualco deberá ser definida una vez que la empresa designada para ejecutar los trabajos determine el origen del movimiento de la tierra.

“De nada sirve si no ataco el problema de origen, es decir, la causa y no el efecto. Una de las mayores razones de la formación de grietas es la subsidencia o hundimiento diferencial (una parte se hunde y la otra no, o una zona presenta mayor hundimiento que otra), rellenos antiguos o fallas hidráulicas en la ciudad”, apuntó Wendy Morales.

Existen pistas al respecto. El hidrogeólogo de la UAM, Carlos Vargas, explicó que la aparición de las fisuras en el tramo carretero está asociada a la sobreexplotación de los mantos acuíferos ubicados en la zona suroriente de la capital del país. Este fenómeno también ha motivado su persistencia.

“El suelo de transición está formado principalmente de arcilla, que a su vez contiene agua, pero por la explotación del acuífero las tiene que ceder lentamente. Por este proceso ocurren las deformaciones que se manifiestan en hundimientos y después en grietas. Además, el peso de la ciudad y de las construcciones influyen en el desarrollo de estas fallas”, explicó.

El tramo de la carretera afectado coincide con las instalaciones del pozo de extracción San Luis 20, desde el que el pueblo de Nativitas se abastece agua, lo que podría ser parte del problema de sobreexplotación de los mantos freáticos de la región.

De acuerdo con estudios que la empresa Idinsa realizó, las reservas de agua asociadas al pozo de extracción se encuentran a por lo menos 35 metros de profundidad desde la superficie de la carretera.

Aún ubicando algunas características del subsuelo, la información no es suficiente, consideró Morales, quien reiteró que para lograr una solución permanente se deben conocer las causas que provocan las fisuras.

“La inyección de cemento en las grietas es una estrategia desde el punto de vista de la ingeniería, pero va a quedar corta. Las grietas continuarán”, indicó.

Al respecto, Francisco Amadís, directivo de la empresa Geomax, explicó que un proceso idóneo sería el de excavar a una profundidad determinada y cambiar los materiales por tezontle o tepetate.

Señaló que el problema de hundimiento en las vialidades en la Ciudad de México es porque el Gobierno no hace proyectos para su construcción, “no contemplan estudios a fondo, solamente dan contratos a constructoras para poner carpeta asfáltica”.

Los trabajos en el tramo afectado de la carretera Xochimilco-Tulyehualco permanecen detenidos ya que vecinos del pueblo de Nativitas pidieron apoyo técnico a los asesores del colectivo Damnificados Unidos.

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