Asaltos al transporte metropolitano, el pan de cada día

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9 agosto 2016 6:00 am

Por Eduardo Suárez

 

“¡Ya chingo a su madre esto gente, no se hagan pendejos y saquen todo lo que traigan o se los carga la verga!”, fueron las palabras que recuerda el militar Hugo Díaz, cuando fue asaltado a las seis de la mañana en avenida Bordo de Xochiaca, en Ciudad Neza.

Aquella ocasión no era la primera vez que asaltaban a este Sargento Segundo, por ello el escondía su celular en la manga de la chamarra, el dinero en billetes en los calcetines y las monedas las traía en su mochila “porque si no traes nada te pegan los gandallas”.

A la altura de la avenida Riva Palacio mientras los tres asaltantes robaban las pertenencias, le decían al conductor que bajara la velocidad. Díaz traía guardadas sus pertenencias y como sólo sacó las monedas de su mochila le dieron un cachazo en la cabeza.

Él es una de las miles de víctimas que no denuncian los asaltos que ocurren en el transporte público de los linderos del Estado de México y la Ciudad de México.

Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2014, 92.8% de los delitos no se denuncian o no se inicia una averiguación previa.

“El incremento de los robos a transporte se debe principalmente por el uso masivo de los celulares, porque ahora la gente exhiben sus equipos sin pudor y eso a la delincuencia se le hace atractivo. Por ello, las personas deben invertir en seguridad preventiva para evitar ser víctima de la delincuencia”, explicó el comandante Eduardo Osorno Gutiérrez, coordinador de la Policía de Investigación de Iztapalapa.

Pese a que son pocos los que denuncian, tan sólo en 2015 el Ministerio Público registró mil 455 asaltos a unidades de pasajeros y de carga, y hasta julio de este año ya se habían reportado 680 delitos, según datos el Sistema Nacional de Seguridad Pública.

En entrevista con El Big Data Mx, el comandante invitó a la gente a que denuncie para facilitar el trabajo de las autoridades y se puedan mapear otros puntos donde ocurren asaltos y atacarlos.

Explicó que actualmente se realizan acciones conjuntas con la Secretaría de Seguridad Publica capitalina.

“Tenemos puntos de operativos y nos coordinamos con los C5, pero como no hay denuncias, no tenemos los puntos exactos de los percances, pero aún así recorremos rutas completas de transporte, pero no tenemos personal suficiente para abarcar toda la demarcación”, detalló.

Un sondeo de Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE)  indicó que 63% de un universo de 600 entrevistados no ha sido víctima de la delincuencia en el transporte ni sabe de asaltos o robos, pero 35.5% de los habitantes de México sí  ha sido víctima de los ladrones o tiene a alguien conocido que ha sufrido sus malas artes.

La investigación de GCE señaló a los microbuses como el transporte preferidos de los malhechores, ya que 46.8% de quienes saben de los atracos los mencionan como el principal escenario de robos y asaltos; 20.9% señala que lo más peligroso es viajar en autobús, 10% teme andar en el Metro, 7.1% en taxi, 2.7% en combi y 1.9% en metrobús.

Alejandro Luna Becerra, coordinador del Grupo Movilidad de Vanguardia, detalló que el modus operandi de los delincuentes es subirse dos o tres con un discurso de barrio o como salido del reclusorio muy intimidatorio para la gente.

Para el experto en seguridad en transporte, este tipo de delito se ha incrementado en 25%. Principalmente en las delegaciones Iztapalapa, Tláhuac, Gustavo A. Madero y la Venustiano Carranza.

Justicia por propia mano

Felipe Saldaña Madrigal, es otro joven vecino de Ciudad de Neza, y la cicatriz que le dejó ser víctima de un asalto en transporte público fue una placa de 15 centímetros y 7 tornillos en el peroné. Él tuvo suerte en comparación de otros, dijo.

Y es que la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Inseguridad del INEGI indicó que en 2014 se generaron 33.7 millones de delitos asociados a 22.8 millones de víctimas, es decir, 1.5 delitos por víctimas.

El también técnico en informática narró a esta casa editorial que el delito se dio antes de las 6 de la mañana cuando iba hacia su trabajo en un “chimeco” que corre de Acuitlapilco a Pantitlán, y en el tramo del circuito Mexiquense tres sujetos se subieron con sudadera de capuchón y enseguida soltaron un disparo al piso y les dijeron que “no se pusieran al pedo”.

A uno por uno les fueron quitando sus pertenencias, pero uno de los ladrones se percató de que entre los pasajeros iba un policía vestido de civil: su placa en la cartera lo delató.

Al gritarles a sus cómplices, uno de ellos bajó corriendo, mientras que el otro se fue al frente y comenzó a disparar. En ese momento Felipe lo abrazó para que no siguiera disparando y el delincuente le tiró en el pie para que lo soltara, pero él no lo hizo.

Enseguida los demás pasajeros los comenzaron a golpear hasta dejarlos inconscientes y aventarlos a un canal. Un enfermero que iba en el camión le aplicó un torniquete con una corbata a Felipe para parar la hemorragia.

En la caseta ya los esperaban agentes de la policía estatal, pero en el mismo camión fue remitido al hospital. Su padre levantó la denuncia, pero la investigación no procedió porque él nunca más supo del destino de sus verdugos.

Pero no sólo el número de delitos van en aumento, sino también las víctimas, quienes en su mayoría expresan estar cansadas y estar dispuestas a enfrentar a los delincuentes.

Los robos en la calle o en el transporte público no sólo son los delitos más frecuentes a nivel nacional, con 11 mil 903 casos registrados en 2014, sino también en la Ciudad de México y el Estado de México.

Los delitos más recientes que alertaron a las autoridades de la capital fue la balacera que ocurrió en Tláhuac, donde pereció una persona y resultaron lesionados ocho personas más. Así como el que ocurrió en Iztapalapa, donde perdieron la vida dos personas más.

De acuerdo con la Comisión Estatal de Seguridad Ciudadana (CESC), en el Estado de México las autopistas México-Pachuca, México-Querétaro, México-Puebla, y la carretera federal Texcoco-Lechería son las vialidades donde se perpetran más robos en transporte.

Por su parte, Luna Becerra, representante de más de 300 rutas de transporte de la Ciudad de México, externó que antes se tenían bien ubicas las zonas o colonias más peligrosas en la capital, pero este delito va cambiando.

Pese a ello ubicó a las avenidas Eduardo Molina Troncoso, Fray Servando, Eje 3 Oriente, Plutarco Elías Calles, la continuación de Periférico, la Calle 7, como algunas zonas rojas.

“Hay zonas muy peligrosas como el Eje 3, de Troncoso a la Viga, donde se suben con pistola o cuchillo, o la Viga de la avenida del Taller a Eje 3, donde ejecutan de manera descarada y a pleno día”, indicó.

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