Ampliación de L12 dañó viviendas en Álvaro Obregón


Cerca de 150 casas están dañadas por las obras de la ampliación de la Línea 12 del Metro en la delegación Álvaro Obregón; la construcción del túnel provocó que el suelo se hundiera y perjudicó las viviendas.

Habitantes de la colonia Primera Victoria Sección Bosques, donde se lleva a cabo la obra, acusaron que las autoridades quieren deslindar al Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro de las afectaciones.

En esa zona se construyó una lumbrera para bajar a la zona de obras del túnel a la altura de Calle E, de acuerdo con el proyecto de la ampliación; por la cual se desciende a la zona de trabajos que ya suman 760 metros excavados, de acuerdo con la Secretaría de Obras y Servicios (Sobse).

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Sin embargo, la dependencia no abunda en los problemas que afectan a las viviendas de decenas de vecinos, los cuales mantienen cerrado el acceso a la lumbrera de Calle E, con un plantón para evitar que las obras continúen dañando sus casas.

De acuerdo con los colonos, al menos 12 casas están a punto de colapsar, por lo que tuvieron que instalar polines para apuntalar las estructuras y evitar que se desplomen. Sin embargo, los hundimientos continúan.

“En un estudio que hicieron en la UNAM salió que había grietas en el subsuelo porque había agua, pero más tarde se comprobó que no”, apuntó una de las vecinas que se identificó como Ruth.

No obstante,  los resultados del Informe de Levantamientos de Inmuebles realizado para la colonia Primera Victoria, y al que El Big Data tuvo acceso, concluyó que no es evidente “la presencia de cavidades en el subsuelo de la zona de estudio”.

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Por su parte, la Sobse contrató a Carlos Garay y Palacios y a José Flores Ruiz como ingenieros consultores, quienes recomendaron apuntalar las viviendas dañadas, hacer levantamientos geométricos de las estructuras, pruebas de materiales y calas en las zonas específicas, así como colocar testigos y abundar en las posibles causas de los daños.

Después de los resultados de los estudios, principalmente el de la UNAM, los vecinos pidieron que personal del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex), junto con autoridades capitalinas recorrieran la zona, pero no comprobaron la existencia de agua en el subsuelo que pudiera provocar los hundimientos.

Los vecinos insistieron en realizar estudios de mecánica de suelo más extensos que fueran cotejados por otros especialistas.

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De acuerdo con los vecinos el deterioro de sus viviendas continúa y no hallan respuesta de las autoridades, por lo que instalaron a principios de abril pasado un plantón frente a la lumbrera de Calle E.

Ruth señaló que en meses anteriores durante las excavaciones se sentían “como temblores en las casas, en varias se desprendió la loza de arriba, incluso un vidrio se me rompió”.

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Buscan comprar a vecinos

Lorena Mora, otra perjudicada, afirmó que el ingeniero Jesús Hernández González, responsable de la obra en el tramo de Calle E, les ofreció reparar sus casas si no responsabilizan al Metro de las afectaciones, “no se trata de buscar culpables, sino soluciones”, les dijo.

La empresa que realiza los trabajos, Prodemex, que también construye un edificio de la terminal del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAICM), tampoco asume alguna responsabilidad.

Las afectaciones son tales que Lorena tuvo que dejar desde el año pasado su casa en la Calle E, en la que vivió durante 30 años, ante el riesgo de un colapso.

“De repente en agosto las grietas se abrieron en las paredes, se hizo una pequeña grieta, después se hizo más, hasta que hoy está inhabitable”, refirió la mujer.

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La perjudicada indicó que la empresa y las autoridades siempre los trataron de manera “prepotente” y aseguraron que el daño fue producto de la mala construcción de las viviendas.

En el inmueble que Lorena habitaba también vivían cuatro familias, pero por la situación tuvieron que salir y rentar en otro lugar, costo que actualmente es financiando por el Gobierno.

“Parece que el Gobierno quiere ayudar, quiere responder, pero está intentando ocultar por qué fueron las afectaciones”, consideró Lorena.

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Sin lugar a donde ir

Por su parte, Juana Rebollo, otra damnificada por la situación, señaló que los daños en su casa se agravaron tras el sismo del 19 de septiembre pasado.

“Toda la casa está muy dañada, no sólo una parte”, explicó.

Agregó que, en diciembre del año de 2017, un polín con el que apuntalaba su casa le cayó encima, por lo que el riesgo se incrementó.

“Yo venía pasando cuando sentí el golpe, es que pusieron los polines ‘verdes’ y se encogieron con el tiempo, aún me sigue dando el dolorsito”, afirmó la perjudicada de las obras.

A pesar de que su casa es una de las más dañadas, no quiere dejarla porque al menos son siete personas las que viven en ella.

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“No me siento muy segura, pero tampoco quiero salirme de aquí (…) me da miedo un colapso o que podamos estar en peligro, pero qué hacemos”, dijo Juana Rebollo.

Arnulfo Yañez Rivera, quien creció en la colonia hasta que empezó a agrietarse su casa, aseguró que los daños comenzaron a ser visibles desde hace un año y medio.

“Por favor, que detengan la obra o den una solución”, reclamó a las autoridades.

Yañez lleva mes y medio rentando no muy lejos, porque su casa registró hundimientos y los vidrios se cimbraban cada que laboraban los obreros en la ampliación de la Línea 12.

“No queremos arriesgar la vida de nosotros, sufrir un daño mayor”, dijo y aseguró que ni siquiera el sismo de 1985 afectó a la colonia.

El afectado indicó que las autoridades atribuyeron los daños en sus casas a que fueron construidas en una antigua zona de minas.

“Si hubiera minas, si fuera una situación difícil no hubieran hecho nada”, acusó.

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Pero la ampliación de la Línea 12 del Metro no sólo enfrenta los daños que supuestamente provocó y la oposición de los vecinos. También los recursos.

Apenas la última semana de marzo, Miguel Ángel Mancera, entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad de México (CDMX), afirmó que las obras se podrían parar en los próximos meses.

“Tenemos recursos para trabajar más o menos hasta el mes de septiembre, pero no más de eso, hasta ahí se terminarían los recursos que se tienen hasta el día de hoy”, refirió el mandatario capitalino.

A penas el 28 de abril, José Ramón Amieva, jefe de Gobierno sustituto indicó que iba a solicitar a Finanzas gestionar con el Gobierno Federal 4 mil millones de pesos para las obras cuyo presupuesto inicial era de 8 mil millones de pesos.