Cierran 554 bibliotecas en el país y ahora son usadas como bodegas

Foto: Wikipedia

El Big Data conversó con Marx Arriaga, titular de la Dirección General de Bibliotecas, sobre el estado deplorable en el que permanecen estos recintos.

Cerradas, sin un registro sobre el personal con que cuentan, sin responsables y sin la certeza de qué libros existen en sus anaqueles, así se encuentra la Red Nacional de Bibliotecas de la Secretaría de Cultura.

“Es un diagnostico grave”, dice Marx Arriaga, titular de la Dirección General de Bibliotecas (DGB) desde diciembre del año pasado.

De las siete mil 453 bibliotecas que existen en dos mil 282 municipios del país, dice, 554 están cerradas por diferentes circunstancias.

“Ya sea porque no hay personal en la biblioteca, porque no tenemos la infraestructura suficiente o posiblemente porque el municipio ha observado que es mejor utilizar esos espacios para otra cosa; el estado es grave y no hay que ir muy lejos, basta con ir a Iztapalapa y observarlo”.

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Arriaga, quien inicio su gestión con dos polémicas: el supuesto trato grosero que dio a Daniel Goldin a la hora de despedirlo de la dirección de la Biblioteca Vasconcelos y su vínculo con la esposa del presidente, Beatriz Gutiérrez Müller, que lo habría llevado al puesto, conversa con El Big Data acerca de sus proyectos al frente de la institución encargada de las bibliotecas del país.

“No tenemos ni un catálogo de a quién tenemos que recurrir en las bibliotecas municipales, con nombre y apellido, unido a que, si no tenemos ese catálogo, menos tenemos un catálogo de qué libros tiene esas bibliotecas y esas son dos cosas que deben de resolverse lo más pronto posible”, dice.

El funcionario afirma que el diagnostico general sobre el estado de la red está en proceso y una vez que quede listo, se elaborará un calendario que incluirá “aquellas bibliotecas que no fueron apoyadas en sexenios anteriores” para enviarles las colecciones de libros de apoyo, así como capacitación a sus bibliotecarios y “programas de fomento a la lectura y un dialogo entre municipios y estados para que haya compromiso” sobre ellas.

-Recintos modelo-

Como sucedió en las administraciones panistas (la de Vicente Fox y la de Felipe Calderón), Arriaga también ve en la Biblioteca Vasconcelos, la llamada Megabiblioteca de Buenavista, y en la Biblioteca de México, ubicada enla de la Ciudadela, como la cabeza de su proyecto para el resto de las bibliotecas del país.

El Doctor en Filología Hispánica por la Universidad Complutense, dice que su idea tiene “pequeñas y grandes diferencias”; su intención ya no es que esos espacios -quizás dos de los más equipados del país- se conviertan en cerebros digitales del resto de los que existen en la República, sino en modelos a seguir por las más de 9 mil bibliotecas.

“Lo que se buscaría es que el modelo de la Biblioteca de México, de la Vasconcelos y todos los pilotos que se tienen ahí en cuestión de difusión cultural, acceso a la información, sirvieran como modelo para llevarlos primero a las bibliotecas centrales, estatales, incluso a las regionales y en la medida de lo posible que llegara el impacto a la red municipal de bibliotecas, es hacia allá dónde lo pensamos, no tanto como repositorio, no tanto como una infraestructura que abra más la brecha entre la Biblioteca Vasconcelos y las bibliotecas”, explica.

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Arriaga piensa que antes de replicar “el modelo” tendrá que resolver los problemas que el diagnóstico arroje y aventura que sus intenciones incluyen la creación de una “nueva pedagogía” que permita pensar a las bibliotecas como un espacio útil para la comunidad donde existen.

“Que se vean esos espacios como faro, que la comunidad vea ese espacio como algo útil, eso no solo implica el que se lleve un acervo nuevo, se necesita generar una pedagogía nueva, en donde la comunidad vea esos libros como algo que no es sólo entregar libros, hay que hacer una pedagogía en donde esté incluido el bibliotecario, pero también el usuario”, dice.

“Donde los profesores asuman que la biblioteca es una herramienta en el proceso de formación de sus alumnos, en donde la comunidad vea esos espacios como espacios donde puede ir a resolver problemas. En la medida en que cambie la pedagogía, el discurso que hay alrededor de la biblioteca municipal -que hoy vemos como un espacio añejo, olvidado, inútil-, las bibliotecas van a renacer”, asegura.

-Retrasos-

De acuerdo con Marx Arriaga, la administración de Enrique Peña Nieto, no pudo resolver los pendientes que dejó la administración de Felipe Calderón, tanto en la Biblioteca Vasconcelos como en la de México.

Los trabajos emprendidos por la ex titular del Conaculta, Consuelo Sáizar, en el edificio histórico de la de México, no se terminaron y los libros que se digitalizaron en esa misma administración permanecieron embodegados durante el periodo de Rafael Tovar y de Teresa y de María Cristina Cepeda, al frente de la dependencia.

“Tenemos discos duros con una cantidad grande de acervo digitalizado que nunca tuvo una difusión atractiva, es decir no hay un repositorio general, una base de datos que agrupe todos los documentos, están dispersos en varias partes, una parte la tiene la Biblioteca de México, otro se migró a una parte de la Secretaría de Cultura antes de esta nueva gestión”, explica.

El funcionario piensa, cómo también se pensó en administraciones pasadas, que “es relativamente sencillo” poner a disposición de los usuarios, a través de una plataforma electrónica, esos más de diez mil documentos que fueron digitalizados por la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) y embodegados.

“Lo primero que tendríamos que hacer es conformar un servidor, un repositorio que tenga todos los documentos que fueron digitalizados en la Biblioteca de México, en los programas previos, donde hubo una gran inversión, tenerlos todos reunidos en un mismo espacio y después generar una plataforma, un portal en internet donde los documentos puedan estar al alcance del público”, piensa.

“Hay discos duros con 3 mil documentos digitalizados; en las bibliotecas personales, cada una de ellas tiene un promedio de entre 3 mil y 4 mil documentos digitalizados, tal vez estamos hablando de un acervo superior a los diez mil volúmenes, todavía estamos en eso, en el inventario de los documentos, un dato preciso aún no lo tengo, pero son varios”, afirma.

En su momento, el trabajo realizado por la UAEM fue impugnado por la Auditoria Superior de la Federación y la entonces Procuraduría General de la República (PGR) inició una investigación por un supuesto desfalco por 350 millones de pesos al fallido proyecto de los Cerebros Digitales, que impulsó Consuelo Sáizar.

Los retrasos, dice Arriaga, incluyen también el edificio de la Biblioteca de México, que también en la administración de Sáizar fue criticado por su costo y tiempo de ejecución.

“Falta terminar algunos pisos, faltan detalles, algunas crujías no las podemos utilizar porque todavía no está el espacio óptimo”, indicó.

El funcionario afirma que en su administración quedaran listos: “si no será una falta, le vamos a dar seguimiento para poder utilizar la Biblioteca de México al cien por ciento en cuestión de infraestructura”.

-Una pena más-

Otro caso lamentable, dice Arriaga, es la situación de las bibliotecas que la Secretaría de Cultura, cuando aún era Conaculta, recibió en donación.

En noviembre de 2016, el organismo recibió los acervos Luis Garrido/ Luis Javier Garrido, de 31 mil volúmenes; la biblioteca José Luis Martínez Hernández, compuesta por unos 12 mil ejemplares, y el fondo de la Embajada de Polonia en México, con nueve mil volúmenes.

“Es una pena, tenemos por ejemplo la biblioteca que dona la Embajada de Polonia a México y otros casos más, pero uno de los casos extremos es el de Polonia porque el resto de las bibliotecas personales, una parte ya está al alcance del público. Los libros están embodegados y pues se tiene que hacer el proceso físico, se tiene que buscar un espacio”, dice.

Arriaga dice que en su administración no será “una prioridad” crear o adquirir nuevas bibliotecas personales como las que ya existen en la Biblioteca de México: “No esta cancelado, pero no es la prioridad, si es en donación adelante, pero un gasto mayor en una biblioteca personal no se hará”.

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