PGJDF incumple protocolos en ataques por homofobia

28 mayo 2015 9:30 am

https://youtu.be/DPJx_SRCcC4

 

El 28 de febrero pasado el estilista homosexual José de Jesús Chávez Aguilera fue víctima de un ataque presuntamente por homofobia a manos de Marcos Alatorre, empleado del bar gay Oasis, en la colonia Guerrero.

Sin embargo, cuando Chávez Aguilera denunció, la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) no activó los protocolos de atención a víctimas LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans).

“Empezaron a golpearme por homofobia”, “me iban a matar refiriéndose a mi homosexualidad”, son algunas frases que Chávez Aguilera escribió en el formato único otorgado por el Ministerio Público CUH-2 Folio 1376.

Con esto quedó claro que soy homosexual, contrastó Chávez Aguilera, sobre su declaración ante el MP.

Y es que de acuerdo con la PGJDF sólo basta que la víctima declare ser homosexual para que el caso sea atraído por la agencia especializada en crímenes de odio por homofobia, para lo cual se deben serguir un protocolo particular.

En primer lugar, el Ministerio Público deberá solicitar la intervención de personal especializado en atención a víctimas de ataques por homofobia; las víctimas recibirán un trato respetuoso que genere una relación de confianza y empatía, y, además, se protegerá la integridad física y psicológica de la víctima en todo momento.

Marcos Alatorre, su esposa y otros sujetos, golpearon al estilista hasta fracturarle un dedo y dejarle múltiples lesiones en la cara y otras partes del cuerpo.

El daño en el dedo de Chávez Aguilera fue tal que lo dejó imposibilitado para cortar el pelo, aplicar tintes y realizar otras actividades con las que se gana el sustento.

“Donde te vea te voy a matar pinche joto, puto, sidoso”, le gritó Alatorre mientras el estilista huía del lugar del ataque.

Aunque acudió a la autoridad para denunciar el ataque, el Ministerio Público le hizo dar varias vueltas y cuando finalmente lo atendieron, jamás aplicaron los protocolos de actuación en el caso de que la víctima pertenezca a la comunidad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans), asegura.

En una entrevista previa, el subprocurador de Averiguaciones Previas Desconcentradas dijo a El Big Data MX que era suficiente con que el denunciante dijera que era homosexual – o asuma pertenecer a la comunidad LGBT- para que estos protocolos entraran en acción.

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Ahora el estilista teme por su vida, pues su agresor sigue libre, trabajando en el mismo establecimiento, alertó Chávez Aguilera.

Esta casa editorial se puso en contacto telefónico con los encargados del bar Oasis, y efectivamente se confirmó que Marcos Alatorre sigue trabajando en ese espacio dedicado al esparcimiento sobre todo de hombres homosexuales, entre otros miembros de la comunidad LGBT.

Por su parte, la PGJDF mandó a Chávez Aguilera a realizar exámenes psicológicos para demostrar que no está mintiendo. Algo que según el estilista lo degrada, pues él llegó con todas las pruebas de que decía la verdad.

Quien ya salió a tender la mano al estilista es la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), empezando las gestiones necesarias para que la atención médica y operación quirúrgica requeridas por Chávez Aguilera no le representen más gastos, ya que no ha recuperado su capacidad de trabajo y nivel de ingresos al 100%.

“Me tienes que respetar porque tú sabes de donde soy y de dónde vengo”, son palabras que retumban en la cabeza de Chávez Aguilera, con eso su agresor se aseguró de que el estilista no pueda dormir, piense en huir de México y pase la mayor parte del tiempo deprimido.

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