Partidos: simples donadores de discursos

12 octubre 2017 2:28 pm

El terremoto de 7.1 grados de magnitud que sacudió la Ciudad de México y municipios del Estado de México, Morelos y Puebla el 19 de septiembre también dejó daños estructurales al sistema electoral.

La presión mediática, y principalmente de las redes sociales, para que los partidos políticos enfrenten la contienda electoral de 2018 sin el financiamiento público y privado que estipula la Constitución, trae consigo un bumerang de peores consecuencias.

Si bien es cierto que, por acuerdo del Instituto Nacional Electoral (INE), los partidos se repartieron una grotesca cantidad que supera los 6 mil millones de pesos para las campañas, la sociedad está errando en el camino.

Primero, porque el financiamiento no tiene otra naturaleza que no sea la de poner un piso parejo para que los candidatos estén en igualdad de oportunidades.

Es decir, que los partidos políticos que ostentan el Gobierno federal, estatal o municipal no se beneficien del erario para ganar una contienda electoral.

Y dos, es un mecanismo para inhibir que dinero de procedencia ilícita entre a las campañas de quienes buscan gobernar el país o alguna entidad federativa.

En términos prácticos, si alguien cree que si los partidos renuncian al financiamiento que la ley les ampara, los aspirantes a cargos de elección popular ya no harán actos proselitistas, simplemente se equivocan.

Lo único que pasará es que no habrá dinero que fiscalizar. Y los partidos que ostentan Gobiernos encontrarán la forma de desviar recursos para sus candidatos, ahí los ganones siempre serán el PRI y el PAN; en menor proporción el PRD.

Por eso, la propuesta de Morena de repartir el dinero directamente a la población sólo es de uso clientelar.

Ésa es la razón por la cual a los partidos y a sus dirigentes poco les importa decir ante la opinión pública que renuncian a su financiamiento ordinario y hasta al de campañas, en mayor o menor medida.

Si a eso le sumamos que los criterios de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación no son homogéneos, nos enfrentaremos a una elección en la que imperará la ley de la selva.

Así que aún estamos a tiempo de exigir un recorte a ese presupuesto, que sea acorde con la situación y, sobre todo, vigilar con lupa los gastos de Gobiernos estatales y el federal, pues es ahí donde están empeñadas las mejoras de la ciudadanía.

Comentarios