La pandemia de Covid-19 que iniciara los primeros días de diciembre pasado en Wuhan, China, avanzó velozmente por Asia Continental y a Europa, desde donde se extendió hacia el resto del mundo; causando primero, una grave crisis sanitaria y después un severo impacto en la economía mundial y con efectos diferenciados en los países de acuerdo con el tipo y profundidad de las acciones impulsadas por las autoridades gubernamentales para contenerla.

Mientras algunos Gobiernos europeos pusieron en práctica medidas de mitigación estrictas para evitar la velocidad de la dispersión del contagio, como la cuarentena, el distanciamiento social y el uso de cubrebocas, lo que les ha permitido ir retomando gradualmente las actividades normales cuando sus cifras de contagio van en descenso; otros, no dimensionaron adecuadamente el riesgo de contagio convirtiéndose actualmente en el principal foco de contagio y muerte como Estados Unidos, Brasil y en menor medida Rusia y la India.

A pesar de que México registró los primeros casos en el mes de marzo, contando con más de tres meses para planear e implementar una estrategia eficiente, ésta ha sido establecida a base de prueba y error, con contradicciones en los mensajes y medidas en ocasiones parciales o lentas.

El manejo de la pandemia por parte del Gobierno federal ha sido ineficiente e inadecuado y ello no es un juicio, las cifras y la comparación con países que actuaron más decididamente lo muestra: la desinformación, la falta de transparencia en los datos, las decisiones unilaterales, la inacción y la falta de un plan que reactive la economía y genere empleos, aunado a que el ejecutivo subestima constantemente los verdaderos estragos de la crisis que todos conocemos y padecemos, pone en riesgo constante a la población.  

Ahora, en el momentos más crítico de la pandemia, cuando nuestro país suma más de 19 mil muertes, hilando dos días con más de 700 fallecimientos, con una tasa de letalidad del 11.8 %, siendo a nivel mundial de 5.6%, ubicándonos en la séptima posición de los países con más muertes que escalará al tercer lugar en los próximos días; más de 160 mil casos confirmados; un enorme número de casos sospechosos; y con un semáforo que indica 16 estados en riesgo alto y el resto en riesgo máximo; con estas cifras crecientes, parece que el Gobierno baja los brazos ante la pandemia y decide decretar el regreso a una “nueva normalidad”, instando a la población a “perder el miedo” y regresar a sus actividades cotidianas; lavándose las manos para que sean las propias personas quienes se preocupen por su salud y dejándole toda la carga a los gobernadores y alcaldes del país; a quienes, por cierto, cada vez dejan con menos recursos y herramientas para atacar la crisis sanitaria y subsanar las consecuencias de la crisis en la economía local.


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Los mensajes contradictorios entre el jefe del ejecutivo y el subsecretario de salud encargado del tema del SARS COV 2, no sólo son irresponsables sino temerarios rallando en la negligencia criminal; ocasionan que se tomen malas decisiones y han generado una ola de confusión entre la ciudadanía.  

Desde Acción Nacional hemos exigido congruencia y que se cuente con información del estado real que guarda la pandemia en México, porque no podemos poner en riesgo la salud y la vida.

El jefe del ejecutivo debe ser prudente y determinar que, en tanto México no se encuentre en un descenso en la curva de contagios y fallecimientos, debería interrumpir sus giras de trabajo, en las que no sólo se expone él, sino que ponen en riesgo al personal que lo acompañe, a las personas que participan y a los propios gobernantes y funcionarios estatales y locales.

Exigimos que se tomen acciones reales y contundentes, ya no para “domar la pandemia”, pero sí para retomar el control de su avance y lograr la reducción de los contagios, así como para reactivar de manera segura la economía del país, como lo han hecho de manera responsable algunas naciones.


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Sabemos que una gran parte de la población tiene urgencia por retomar las actividades que les generan ingresos, pero esto no debe ser a costa de poner en riesgo su vida y la de sus seres queridos. Por ello, para regresar a la “nueva normalidad” el Gobierno federal debe garantizar como mínimo lo siguiente:  

                  a. Ingreso Básico Vital: garantizar un ingreso básico a todo aquel que haya perdido su fuente de ingreso en la crisis, de manera ágil y sin clientelismos;

                  b. Acceso a pruebas: no es posible combatir la pandemia si seguimos sin conocer la ruta por la que avanza y medir la realidad de sus verdaderos estragos;

                  c. Plan de Recuperación Económica: es urgente reactivar la economía del país, empezando por proteger a los pequeños y medianos negocios y comerciantes, ya que muchos han cerrado por la crisis, generando un aumento en el desempleo y una reducción de los ingresos de los hogares;

                  d. Seguridad ciudadana: plan de seguridad para evitar que lo que hoy es una crisis económica y sanitaria se convierta en una crisis de seguridad ciudadana;

                  e. Estancias infantiles: debemos proveer a las madres y padres trabajadores una opción de cuidado para sus hijos, ante la reanudación de las actividades laborales y la suspensión del ciclo escolar;

                  f. Presupuesto para la salud: es de vital importancia dotar de recursos económicos suficientes a los gobiernos estatales, sólo así podrán enfrentar el gran reto que tenemos por delante;

                  g. Cancelar Dos Bocas: así podremos reasignar los 180 mil millones de pesos que cuesta esta obra costosa e ineficiente, para asignarlo en las verdaderas prioridades.

Debemos ser un ejemplo de solidaridad ante esta pandemia y establecer un mensaje claro y científico de cómo afrontar este virus, los protocolos de la nueva normalidad deben de darse a conocer con las industrias para que sean enriquecidos y tomar en cuenta las experiencias de éxito de otros países; es también indispensable la coordinación entre los diversos órdenes de gobierno, independiente de filias y fobias.

Hoy más que nunca se debe de actuar con responsabilidad por parte del gobierno. Los mexicanos debemos saber en que podemos apoyar para que en la medida de lo posible se retomen las actividades con una certeza de que se estamos enfrentando con responsabilidad y firmeza la crisis sanitaria y los efectos económicos que genera.