El 6 de junio de 1990 se creó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, una institución cuyo objetivo era defender y garantizar los derechos humanos de las personas y no los intereses de los Gobiernos en turno. Desafortunadamente, treinta años después, la historia de la CNDH va en retroceso y se está convirtiendo en un brazo más de la Cuarta Transformación.

Es difícil olvidar cómo el año pasado, Morena desde el Senado impuso a la señora Piedra Ibarra como titular de la CNDH. Se realizaron tres votaciones para designar a quien representaría dicha Comisión, en ninguna de las tres, la señora Piedra alcanzó el voto de las dos terceras partes de los senadores presentes, por lo que tuvieron que recurrir al vergonzoso robo de dos votos para que les cuadraran los números y cumplirle a su patrón, el presidente de la República.

Lamentablemente para México, desde ese momento se perdió completamente la autonomía de la CNDH, no sólo porque la señora Piedra es cercana al presidente López Obrador, sino porque en casi siete meses de administración, no ha hecho nada en favor de los mexicanos. Por ello, resulta dantesco que la persona que más ha debilitado a la institución protectora de derechos humanos, hable de querer fortalecerla al convertirla en la "Procuraduría de los Pobres".


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Es más, la titular de la CNDH desconoce sus facultades, ya que esta propuesta es una muestra de ignorancia y falta de sentido común, si se toma en cuenta que los derechos humanos son universales e inherentes a todo ser humano y su protección va más allá de los estratos socioeconómicos de las personas. Es demagogia pura, hablar de fortalecimiento cuando no ha emitido una sola recomendación en medio de esta pandemia por hechos tan evidentes como la falta de pruebas médicas para la detección de Covid-19, la escasez de medicamentos o de respiradores. Igualmente, resulta contradictorio querer que las recomendaciones sean vinculantes cuando ahora que no lo son ni siquiera las emite.

Naturalmente, existe un silencio cómplice entre la CNDH y el Gobierno federal. Para muestra, la declaración emitida por el presidente López Obrador a inicio de esta semana, donde refirió que "yo veo bien que las recomendaciones sean vinculantes", ¡pues cómo no!, si sabe que a su Gobierno no se le va a emitir ninguna de trascendencia, y para muestra el hecho de que la CNDH no ha tenido ninguna posición fuerte en contra de la actual administración.

Que hoy la Cuarta Transformación se pronuncie a favor de las recomendaciones vinculantes es absolutamente paradójico, si tomamos en cuenta que el Ejecutivo federal el año pasado, no quiso cumplir la recomendación relativa a la cancelación del programa de estancias infantiles.

Sin duda, la vergonzosa y silenciosa inactividad ante las reiteradas violaciones a los derechos humanos en temas prioritarios como la salud, entre muchos otros, reflejan que a la señora Piedra, le supera su ideología a su función como garante de los derechos fundamentales de los individuos sin ningún distingo por nacionalidad, origen étnico, sexo, género, edad, discapacidad, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o estrato social.