Con antecedentes históricos provenientes de Gobiernos encabezados por grandes presidentes de este país, que sin duda son ejemplo de reivindicación social y nacional como Benito Juárez y Lázaro Cárdenas, es que se ha suspendido la deuda pública externa e interna y también negociado ésta, los resultados son evidentes y han trascendido por el tiempo y la historia; hoy más que nunca es fundamental llevar a cabo esta acción, ya que el momento crítico que vivimos en términos económicos, junto con la crisis sanitaria y la profunda crisis de violencia y desarticulación social obliga a tomar medidas importantes.

Aunque no quisiéramos que todo girara alrededor de la economía, lamentablemente así es, y eso también implica aceptar en consecuencia cómo afrontar esta situación y nos permita llegar a buen puerto, sobre todo socialmente hablando. Y es que al parecer este 2020 será inolvidable, y no sólo porque todos los días, semanas, meses y años se guarden en la memoria humana como un testigo personal de los aciertos y errores de uno mismo, sino además hoy, como dice el viejo refrán, parece que la vida se ha ensañado, y es que además de todo lo que se está viviendo y mencionado hay que agregarle que este año varios estados han vivido una situación de desastres naturales a los que el Gobierno no ha podido hacerles frente en sus consecuencias y no necesariamente porque no quiera sino porque al parecer no hay dinero suficiente para atajar el problema; y es que basar la política económica fundamentalmente en la austeridad también trae consecuencias como las mencionadas, por eso es importante entender que si no se tienen los recursos necesarios para afrontar y verdaderamente planear, fondear un verdadero regreso económico y social se estará poniendo en riesgo todo lo demás, es decir, la gobernabilidad será una de las consecuencias más graves que enfrentará este sistema político mexicano.

Algunos datos: el total de la deuda pública asciende a 12 billones 930 mil millones de pesos, es decir, de los 130 millones de mexicanos que somos cada uno debe 994 mil pesos a la fecha ¿y cuánto representa esto en el PIB de este año? nada más y nada menos que el 53.5% (septiembre 2020), así que las nuevas generaciones de nuestro país nacen y mueren endeudadas.

Otros datos: de 2018 a 2021 la deuda crecerá 27% ¿Y esto por qué ocurre? pues porque la deuda externa se paga o se cobra en dólares y si nuestro peso sigue depreciándose, como ha venido ocurriendo, de manera natural ésta crece (hoy el dólar está en 20 pesos); o por ejemplo en el caso del PIB en tan sólo dos años tenemos un incremento de casi 10 puntos, situación que jamás se había vivido, o por lo menos en los últimos 20 años, ya que pasamos del 44.8% al 54.7% lo que ocasiona que el costo financiero de la propia deuda también aumente o se mantenga elevada; es importante destacar que la deuda pública local es casi del doble de la externa y esto se debe a que a partir de la llegada de los Gobiernos neoliberales encabezados por el PRI y secundados por el PAN trazaron una ruta del endeudamiento interno para no generar una crisis a través de la deuda externa.

Ojo, estamos en una situación complicada donde el más afectado es y será el pueblo de México, no es posible que dentro del presupuesto de 2021 ya esté por encima económicamente hablando lo que se tiene que pagar de la deuda pública a los presupuestos de las secretarías, que debieran ser las encargadas de apoyar y coadyuvar con la reactivación económica del país.

Ante todo esto, primero debe entenderse que sin recursos no habrá posibilidades de producir recursos y esteremos entrampados con la segura agudización de las consecuencias sociales que ya de por sí hoy se viven como la violencia, la falta de educación y por supuesto la pérdida y nula producción de empleos.

Este Gobierno debe dar respuesta a algo que se sabía, pero que no basta con señalárselo; lo decimos muy claro, ojalá se les procese a quienes han señalado como grandes responsables de actos de corrupción, pero hoy nos preocupa más que se encuentre una salida como lo es la suspensión de la deuda pública interna y externa para que estos recursos se apliquen con organización, planeación y ejecución independiente de las labores de las secretarías, es decir, que se cree un espacio de carácter institucional con obligaciones jurídicas y sociales que permita obtener un resultado más transparente y más digno. ¿Hacer esto se puede? Sí, claro que sí, porque existen antecedentes históricos y porque hoy la crisis que enfrentamos lo amerita. Que se entienda: juntos podemos más y mejor para nuestro país.

PD: La corrupción se debe combatir y erradicar, no permitir que hoy la encabecen otros, ¡nunca más una decisión como la de Tabasco y Cancún! Hoy más que nunca, por conciencia debería haber más de una renuncia a sus cargos federales y locales de este Gobierno; y si no tuvieran, como se percibe, es el momento de tomar decisiones y hacerlo desde la esfera más alta, de lo contrario se estaría solapando y aceptando este tipo de conductas propias de políticos retrogradas, acomplejados y clasistas. Aquellos que hoy creen que están en su momento o recuperándolo políticamente hablando, es necesario que se les observe su mezquindad política y humana, es el momento de solidarizarse, es momento de tomar decisiones trascendentales es por México.

 #SuspencionDeLaDeudaPublicaYa