Morena, pese a ser un partido político reciente, ha sido un actor de enorme relevancia en los últimos ocho años. No sólo electoralmente, sino también como actor articulador de las resistencias frente a reformas o medidas que se consideraron antipopulares. Caso emblemático de ello fue la oposición organizada a las reformas energética y educativa en el sexenio pasado.

Morena, como quizá ningún otro partido, entiende más la democracia como una forma de organizar la convivencia. De ahí que ponga mayor hincapié en su programa político, en la apuesta por reconstruir el tejido y el consenso social.

Estamos pues frente a un actor que vino a modificar el mapa político del país para siempre. No es fútil lo que ocurra en su vida interna.

Frente al “impase” que vive el partido desde hace casi un año, un cúmulo de compañeras y compañeros, la mayoría no rebasa los 32 años, nos hemos dado a la tarea, ante la imposibilidad de hacerlo desde las instancias mismas del partido, de construir un espacio de convergencia y deliberación que ponga la horizontalidad de la militancia en el centro de su ejercicio. “Rescatemos MORENA” nació como una iniciativa en la Ciudad de México y en algunos estados que busca apostar por el ausente diálogo político que ha caracterizado los últimos 11 meses a nuestra vida interna.

Nuestro planteamiento ha sido el mismo desde las primeras asambleas en la capital del país: diálogo político entre todos los actores, ruta institucional de unidad y, por encima del proceso de renovación de los órganos de dirección, prioridad en el proyecto de país. Postura ratificada por las 15 asambleas virtuales realizadas el pasado 25 de julio en las alcaldías de la ciudad.


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A nuestro juicio hay que entenderse sí o sí.  No sólo porque está en nuestro ADN como organización la diversidad, sino porque lo que está en juego es la viabilidad legislativa del proyecto que encabeza el presidente.

Andrés Manuel López Obrador fue un excelente dirigente nacional de Morena, como en su tiempo lo fue del PRD, porque tuvo la capacidad estratégica de plantearse metas que requerían mirar a largo plazo. ¿Hoy tenemos un liderazgo con esa cualidad al frente de cualquiera de las tres instancias de dirección del partido (Consejo Nacional, Comité Nacional o Comisión de Honestidad y Justicia)? ¿Hoy tenemos a algún aspirante a presidir el CEN con esa característica sustancial?

Hoy sin duda necesitamos visión de largo plazo. Y el ensimismamiento nos ha impedido mirar lo fundamental y poner, por tanto, el diálogo por delante. La disputa por parcelas de burocracia interna nos mantiene en la incapacidad de colocar temas de relevancia en la agenda nacional.

Quienes convergemos en “Rescatemos MORENA” hemos hecho lo que el partido que ayudamos a fundar no enseñó: organizarnos. 

Rescatemos MORENA” busca apostar por las coincidencias, por el debate sin estridencias y por la institucionalidad dañada. Y, lo más importante, busca apostar por la sensatez perdida.