Te maltrato, pero te necesito. Tanto te quiero, que cuando apareces te dejo escurrir. Te contamino, te desperdicio y quiero que estés en cada rincón de la Ciudad y del Estado de México.  

Hay muchos temas en los que la Ciudad de México parece que va en contrasentido, el agua es uno de ellos. Debemos traer el agua de hasta 400 kilómetros de distancia y subirla a 2 mil pies de altura y una vez que la tenemos, debemos sacarla para evitar inundaciones.

En la época de la Colonia, la gran obra de la época fue secar nuestros ríos y lagos. Nos falta agua, pero la que nos da la naturaleza por los escurrimientos, la entubamos y la mandamos al drenaje en su mayoría.

Esa es nuestra relación con el líquido vital. Una relación sin sentido. Que nos hace repetir año tras año, los mismos errores. 

Difícil de entender que, si queremos, si necesitamos tanto al agua. ¿Por qué no hemos podido mantener acciones para no desperdiciarla? ¿Por qué si todos la necesitamos, no hemos podido dotar a los habitantes de la metrópoli de suficiente agua?      

Como pasa en las relaciones tóxicas, gran parte de la solución se basa en aceptar la situación. 

Secamos ríos y lagos que la naturaleza había creado. Pues habrá que aceptar que la fuerza de la naturaleza es superior a la humana y que tarde o temprano el agua encuentra su cauce. Así que volver a tener ríos y lagos en la Ciudad de México podría sonar descabellado, pero aunque lo parezca, es necesario. 

La dinámica de las alcaldías de nuestra Ciudad de México es compleja. No podemos esperar a que el Gobierno de la Ciudad de México o el Gobierno federal haga todo. Cada una de las alcaldías debe tomar acción en la recolección del agua pluvial y en su tratamiento. Debe existir en cada demarcación una planta potabilizadora. 

La necesitamos, seamos honestos. Si la necesitamos, debemos cuidarla. Pongamos al agua dentro del “top ten” de la agenda de los temas importantes. Pero no sólo de los Gobiernos, debe estar en el “top” de la mente de los capitalinos. Con acciones particulares diarias, trabajo de familia y de colonia,  podemos hacer ahorros increíbles. 

Pongamos la tecnología a la orden de nuestro líquido. Hoy la tecnología nos permite saber en donde disminuye la presión del agua, con el fin de encontrar las fugas que nos hacen perder el agua en las tuberías.

Traemos el agua de tan lejos, que seguro estoy el Estado de México no debe estar feliz de cómo la traemos a la ciudad y del mal cuidado que le damos. Así que una visión metropolitana justa, hará que tanto el Estado de México como la Ciudad de México puedan crear políticas de potabilización, relleno de pozos, aprovechamiento de lluvias, así como creación de nuevas áreas para la recarga de los mantos freáticos. 

Somos tóxicos con el agua… ¡Claro! ¡Acéptalo! Recuerda que hace meses había pipas de agua escoltadas con armas de fuego y no por la autoridad pública. Recuerda que esta ciudad nació sobre lagos y ríos que hemos secado. Recuerda que nuestro sistema de vida necesita de agua a diario en nuestro cuerpo. Recuerda que nos inundamos y debemos sacar el agua de la ciudad… un gran “Uffff”... así está nuestra relación con el agua. Es una relación inestable. 

Pasemos de ser tóxicos a ser asertivos con el agua. La necesitamos todos.

* Es abogado, con maestría en Política en Madrid. Jacobo Bonilla ha sido dos veces diputado local en la Ciudad de México. Es Presidente de Panistas Organizados. @jakbonilla