Socialmente la pandemia no vino a transformar nada; lo que hizo fue agudizar los terribles problemas que vivimos miles de mujeres en este país.

Los casos de niñas abusadas por sus propios padres o abuelos eran ya conocidos por todos. Las adolescentes secuestradas por sus “novios” mayores es asunto de cada día en los estados que rodean la capital y en las alcaldías más pobladas como Álvaro Obregón.

Este maldito encierro mantiene cautivas a las víctimas junto a sus verdugos 24 horas y los siete días de la semana. La cancelación del programa de Estancias Infantiles ofrece también en charola de plata a niñas y niños para que sus propios familiares hagan de ellos lo que quieran, al fin y al cabo este Gobierno asegura que lo que impera en los hogares mexicanos es la fraternidad familiar.

Empecé a marchar junto a colectivas feministas hace muchos años, cuando no era gran nota que miles de mujeres caminaran desde Ecatepec hasta Avenida de la Reforma porque no se pintaban monumentos históricos ni se quemaban puertas sagradas. Desde entonces los feminicidios no han dejado de aumentar.

Este Gobierno no es el único que hace como que no nos ve; sin embargo, sí es el primero en burlarse de nosotras cada mañana desde la tribuna más alta: Palacio Nacional. Por una puerta entra un “espontáneo” a suplicar justicia al presidente después de haber estado preso por narcomenudeo y por la otra, más de doscientos granaderos reprimen y retienen a 20 mujeres que exigían justicia para las víctimas de violación.

Puede ser que Andrés Manuel sea el presidente más atacado de la historia, lo que es indudable es que es el único presidente que ha defendido a un violador públicamente y en repetidas ocasiones.

Este no es simplemente otro Gobierno que no nos ve ni nos oye, éste además, es el Gobierno más hipócrita.

¿Cómo puede decirse humanista si cancela la posibilidad de que niñas y niños se desarrollen en ambientes seguros, aniquila la red de albergues para mujeres víctimas de la violencia y manda a volar el presupuesto destinado a la prevención y tratamiento de cáncer de mama y cérvicouterino?

El Movimiento Feminista en México avanza pese a la resistencia del partido en el poder y puede ser que en las próximas elecciones Lopez Obrador se arrepienta de haber hecho a un lado esta causa que no solo es legítima, sino indispensable.