[OPINIÓN] Oposición a cargo del comando naranja

El partido Movimiento Ciudadano (MC) construye un ejército político para darle batalla electoral a los morenistas en los próximos comicios.

Mientras el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, fija las bases sociales que le permitirán heredar el poder a uno de sus alfiles en el proceso electoral de 2024, el partido Movimiento Ciudadano (MC) construye el ejército político que le dará la batalla electoral.

En los últimos días, el dirigente nacional del movimiento naranja, Dante Delgado, comenzó a preparar el terreno para enfrentar una doble batalla a lo largo del sexenio que acaba de comenzar.

La primera se centra en Jalisco, donde el gobernador Enrique Alfaro se ha convertido en el bastión más fuerte de Movimiento Ciudadano. Él es un hombre que marca su propia agenda y hará todo lo posible por encabezar la oposición del Gobierno de AMLO.

Hacia fuera, Dante Delgado y sus aliados saben que no habrá forma de combatir por tierra al ejército morenista, pues la universalidad de los programas sociales le garantizarán miles de votos.

Por eso la estrategia del también coordinador parlamentario de MC –Dante– será por aire. Robarle votos a Morena sólo se podría de una forma, con un partido de estrellas y no de cuadros.

Bajo esa lógica, Delgado ya convenció a diversos personajes que tuvieron algún peso en la política nacional del país, para reforzar la marca de Movimiento Ciudadano.

El acuerdo consiste en sumar a las filas de MC al senador perredista Juan Zepeda; a la ex candidata  a la jefatura de Gobierno de la CDMX, Alejandra Barrales; a Salomón Chertorivski y todos aquellos que fueron protagónicos en el pasado proceso electoral.

Los nuevos fichajes tienen tres propósitos:

1.- Quitarle fuerza y rol protagónico a Enrique Alfaro

2.- Construir un panel de opinión para que cuestione todas las políticas de Gobierno de AMLO.

3.- Crear nuevos liderazgos para los comicios de 2021.

El líder de MC prevé dar a conocer la incorporación de sus nuevos talentos a finales de marzo y principios de abril, mientras tanto, cabildea con panistas que ven a Acción Nacional como un cadáver más.

El cálculo de Dante no es malo; sin embargo, no es el óptimo, pues pretende consolidar la oposición con figuras desgastadas que podrían generarle un daño colateral si sale a relucir un escándalo de corrupción en el que esté metido alguno de ellos.

Así que la suerte está en el aire y veremos si a Dante le sale el cálculo o pasa a la historia como el hombre que llevó al barranco al último bastión de oposición que tiene el país.

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