Lo que todos sabíamos, al fin está a punto de probarse con el juicio e inevitable sentencia del ex Secretario de la Defensa durante el sexenio el priísta Enrique Peña: la delincuencia organizada tenía plazas y piezas clave para garantizar el éxito de sus ilegales operaciones.

La verdad siempre sale a la luz y en la Ciudad de México también estamos avanzando en contra de la corrupción en todos los niveles.

Eran también hechos conocidos que la ya famosa banda de Los Claudios operaba sin reparo en algunas alcaldías de la capital. Uno de sus líderes fue detenido hace unos años para dar paso al relevo generacional. Héctor González cedió su lugar a uno de sus aprendices más destacado: el Lenin.

La Fiscalía le ha puesto el ojo y hace unos días las investigaciones dieron buenos frutos al desmantelar uno de sus brazos extorsionadores y distribuidores de drogas quienes, por cierto, ocupaban altos cargos en la administración de otro priísta, Adrián Rubalcava.

La posibilidad de que el alcalde y superior inmediato de estos delincuentes no haya estado enterado de los delitos imputados es increíble, sobretodo después de presumir a los cuatro vientos la compra de dispositivos GPS en unidades y radios que estos funcionarios utilizaban todos los días.

La información que ha recabado la Fiscalía contiene denuncias de comerciantes que han sido extorsionados por esta banda que porta gafete de la alcaldía y hasta hace poco, protección de su titular. También han sido los propios ciudadanos quienes han señalado cómo y dónde opera la venta de drogas que ha mantenido a esta banda como una de las más peligrosas de la megalópolis.

La jefa de Gobierno ha sido muy clara, las investigaciones no solo deben ir a fondo, sino que deben incluir a todos los funcionarios en esa cadena de mando. Los habitantes de Cuajimalpa confiamos en ella y en su gabinete. Los jóvenes son lo más valioso que tenemos como sociedad y debemos protegerlos atacando de frente y con todo a quien les amenaza y vende drogas que tarde o temprano acabarán con su vida.

Que Cuajimalpa sea punta de lanza en esta lucha sin cuartel y que en breve, sea también un pilar más del cambio que ya comenzó.