El 17 de marzo del año 2019, el titular del poder Ejecutivo federal declaró, desde Palacio Nacional, que el neoliberalismo en México había llegado a su fin. "Para nosotros, ya se terminó con esa pesadilla que fue la política neoliberal", dijo durante el foro para elaborar el Plan Nacional de Desarrollo (PND).

Dicho documento, por cierto, lejos de ser un programa sólido para encauzar los esfuerzos del Gobierno, resultó un simplista análisis sobre el "neoliberalismo", con utópicas o mínimas metas de desarrollo y crecimiento, sin estrategias definidas ni rutas claras para alcanzarlas.

El texto nos recuerda cómo las políticas económicas "neoliberales" recrudecieron las desigualdades en México a través del "desmantelamiento sostenido de la presencia del sector  público;  la  apertura comercial indiscriminada; la supresión o reducción de derechos y conquistas laborales; la eliminación de los subsidios generales y su remplazo por sistemas clientelares focalizados en los sectores más depauperados" ; es decir, prácticamente describe las acciones emprendidas o profundizadas por el actual gobierno. Desafortunadamente, el primer mandatario se ha convertido en lo que tanto criticó durante largos años.

Tal como el PND, la declaratoria del fin de la política neoliberal fue un ejercicio meramente discursivo y utópico, sin acciones que lo respaldaran; pero, sobre todo, contradictorio.


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Apenas unos meses después del decretado fin del neoliberalismo, la multinacional Nestlé anunciaba el aumento de su inversión en una planta de café en Veracruz que alcanzaría 200 millones de dólares en su primera etapa. La apertura indiscriminada que posibilitó esta operación provocó las manifestaciones de cafetaleros y jornaleros de la zona, frente a la amenaza que representa la gigantesca empresa para su actividad y su sustento. Por supuesto, ello no impidió que se consolidaran las inversiones.

El desmantelamiento sostenido del sector público es una realidad diaria del actual Gobierno que, disfrazada de "austeridad", ha generado más costos que beneficios. No sólo se han eliminado subsecretarías por decreto; también se estima que se gastaron más de mil 200 millones de pesos en indemnizaciones por despidos realizados sólo durante 2019 .

Lamentablemente, si algo caracteriza hoy a la Administración Pública Federal, es la supresión y reducción de derechos laborales de sus trabajadoras y trabajadores. El primer punto de un decreto publicado el pasado mes de abril anunció la reducción del salario de los "altos" funcionarios públicos hasta en un 25% de manera progresiva, así como la eliminación de aguinaldos y otras prestaciones.


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Sin embargo, lo peor de esta situación es que hasta el día de hoy no se ha aclarado el monto que ha "ahorrado" el Gobierno federal con sus llamadas políticas de austeridad ni a qué rubros destinó esos recursos.

Finalmente, no podemos pasar por alto la eliminación de programas sociales como las estancias infantiles para madres trabajadoras o el apoyo gubernamental a refugios para mujeres y menores víctimas de violencia, al mismo tiempo que se reforzaron los programas estrella del presidente: prácticamente todos basados en la entrega de dinero a los sectores más desfavorecidos, con claras implicaciones electorales.

Tal parece que en la "cuarta transformación" lo único que se transformó fue la manera de llamarle a las cosas, a las que ya no podemos decirles por su verdadero nombre: la manipulación diaria se llama "conferencia mañanera", el desmantelamiento del sector público es "austeridad  republicana", "acabar con la corrupción" significa más opacidad y más impunidad; las inversiones ahora son "apoyos" y el Gobierno más neoliberal de la historia es el que "separó el poder político del poder económico". Y quien se atreva a denunciar la realidad no es un crítico, sino un "conservador" y digno representante de "la mafia del poder".

Pero la realidad siempre se impone a las palabras, que habrán de caer por su propio peso; mientras tanto, no dejemos de vigilar, de denunciar y de alzar la voz, hasta que sea la realidad la que se transforme en favor de todas y de todos.