[OPINIÓN] Morir con dignidad es el dilema

El problema es cuando una institución en funciones decide jugar el papel de sumiso ante el próximo presidente de México, sin importar si a éste le asiste o no la razón.

El contundente triunfo de Andrés Manuel López Obrador prácticamente aniquiló a cualquiera que se asuma como opositora a su propuesta de Gobierno, denominada por él como la Cuarta Transformación.

A cuatro meses de que tome protesta como presidente de la República, tiene al gabinete de Enrique Peña Nieto, al Congreso de la Unión y hasta a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a sus órdenes.

Los tres poderes de la unión ya hacen números para acatar la nueva política de austeridad: adelgazar sus nóminas y reducir el sueldo de los servidores públicos de primer nivel.

El Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) no se quedaron atrás y ya buscan cómo ajustarse los salarios.

El problema es cuando una institución en funciones decide jugar el papel de sumiso ante el próximo presidente de México, sin importar si a éste le asiste o no la razón.

Y en este supuesto juegan, de manera burda, el INE y el TEPJF. Uno jugando al rudo y al momento de defender sus principios, prefiere doblegarse, mientras el segundo se consagró como el patiño ideal del sexenio peñista.

El INE fue un buen arbitro de la contienda electoral, mantuvo a la población informada de todo el proceso y combatió las denominadas fake news.

Además realizó una investigación ejemplar en torno al Fideicomiso de Morena –para los damnificados del 19S– a la postre comprobó que se trataba de un sistema de financiamiento paralelo ¡15 días antes de la elección presidencial!

El presidente del INE, Lorenzo Córdova, y el de la Comisión de Fiscalización de ese órgano –el consejero Ciro Murayama– acordaron no dar a conocer ese caso antes del 1 de julio para no influir en la elección.

Hasta ahí iban bien. En su momento aprobaron una multa de 197 millones de pesos, pero el virtual presidente de la República los acusó de emprender una persecución contra él.

Los consejeros electorales no tardaron ni dos días en responder …de forma tibia, al asegurar que ese fideicomiso nada tuvo que ver con la contienda electoral y prácticamente se disculparon, a pesar de tener la razón.

En el TEPJF la cosa es peor. En la contienda jugaron cargados a favor del PRI, al grado que aprobaron la candidatura de El Bronco, sin fundamento alguno, y hoy se preparan para echar abajo la sanción que el INE le impuso a Morena, para congraciarse con AMLO.

Con ellos mal y de malas, pues no entienden que si sus días están contados, hay que morir –políticamente– con dignidad.

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