FRENAAA toma las calles del centro de la Ciudad de México. Su dirigente, originario del norte del país, se instala en la capital y demanda la renuncia del presidente de la República. Cientos de personas se le sumaron y encontraron ruta para manifestarse contra el Gobierno. No saben que ideología está detrás del movimiento, que plataforma, estructura, idoneidad o estrategia. Lo único que saben es que van en contra de Andrés Manuel López Obrador y eso les basta. 

El Gobierno se defiende y lo cataloga de ridículo, de no tener fundamento político, causas y principios claros, y que tienen casas de campañas recién estrenadas, la mayoría vacías en su interior.

Claudia Sheinbaum los califica de ochenteros trasnochados y les recuerda que ya no existe la Unión Soviética, y que hace algunos años cayó el muro de Berlín. Justifica haberles negado la oportunidad de ingresar al Zócalo, por una parte, argumentando la emergencia sanitaria, y por otra, para evitar que se conflictuarse con otra marcha

Por su parte Andrés Manuel López Obrador con un talante agresivo y retador, pide a los dirigentes que no se vayan a hospedar en un hotel y que aguanten meses, no sólo unos días, como él lo hizo en el pasado.

La realidad es que a la 4T le dolió y mucho. Le dolió que otros utilicen los instrumentos que AMLO intenta cuasi patentar (marchas, tomas de tribuna, plantones, descalificaciones y protestas). Que el ofendido desde 2006 se haya convertido en el ofensor, es una más de las señales de una preocupación a punto de salirse de control en la capital del país. Como dice el dicho: "Ya no ven lo duro, sino lo tupido". 

Es inexplicable que el Gobierno haya dado tanta importancia política y mediática a un bufón protestando, a menos que los sitúe en grave riesgo. Porque ese bufón los está desnudando de pies a cabeza, y los muestra cómo lo que son, intolerantes, verbalmente agresivos, impacientes y sobre todo sometedores.

Quieren evitar a toda costa les apliquen la misma fórmula que ellos utilizaron en el pasado. Porque también en 2006 el plantón de Reforma en su mayoría estuvo vacío. Andrés Manuel López Obrador se paraba de vez en cuándo y jamás dormía ahí; los legisladores y los pocos gobernadores afines estaban cansados de aportar recursos. Carlos Navarrete, entonces coordinador del PRD en el Senado ya desesperado intentaba conseguir apoyo y recursos por un lado, y por otro convencer a AMLO que levantara el plantón. Marcelo Ebrard disciplinado, aguantó el costo que generó a la economía e imagen de la Ciudad. 

A pesar de crear en ese entonces un mito del plantón, y burlarse de Felipe Calderón, ahora pretenden sofocar una simulación que si bien es mucho menor, ya empieza a tener tracción. Así se conducen con alguien que según el Gobierno no tiene fuerza ni calidad. El FRENAAA protesta en coche y los califican de fifís, se bajan de los vehículos, toman las calles y los retan a aguantar. Pero, ¿Si aguantan que les dirán?

El asunto no es menor ya que estamos dentro de una dinámica en la que al Gobierno de la CDMX ya le tomaron por todos lados el primer cuadro de la ciudad, incluso los ambulantes, regalo por cierto de Néstor Núñez, y el Gobierno ya se observa desesperado, porque esto promete extenderse al resto de la ciudad. Por su parte el secretario de Gobierno Alfonso Suárez del Real, se agacha y deja que la "jefa" tome directamente el asunto. Eso quiso, y eso ordenó. Mientras tanto, él presencia una videoconferencia vergonzosa en la que Valentina Batres simula representar a los ciudadanos colocando una fotografía de ella (el oso del año) cuando se levanta de su silla y abandona la sesión para cumplir otros deberes. En un absoluto desdén de la representación política y las instituciones de la ciudad, la legisladora ofende a los obregonistas, a los ciudadanos, al secretario de Gobierno y a la CDMX. Incrédulo, Suárez del Real no sabe qué hacer con esa escena, ni con el nivel de compañeros de equipo. Hoy, el ridículo se suma granito a granito, día con día, a las causas para unirse al reclamo hacia el Gobierno.

Lo delicado es que a falta de instituciones serias y verdaderas las vías son estos personajes ridículos como Gilberto Lozano que empiezan a tomar tracción, y que el Gobierno se encarga de enaltecer. Sin embargo, no importa el ejército de operadores políticos que arme el Gobierno de la ciudad a través de la simulación de programas sociales como "Mejorando tu Ciudad", cuando la gente se cansa, se cansa, pregúntenle a Mancera y a Peña Nieto.