Los habitantes de la Ciudad de México lo saben... los del Estado de México lo saben… ya los periodistas lo saben, lo saben… las autoridades lo saben, lo saben… y no es la BOA… saben que la Ciudad de México y su zona metropolitana es un laberinto que tiene muchas entradas y salidas. La Ciudad de México es difícil en todos los sentidos, eso también lo saben, y también todos sabemos que en todos los temas se pueden encontrar soluciones; sin embargo, las soluciones "no las saben". 

Como si no supieran, varios analistas, después del atentado hacia el joven secretario de Seguridad Ciudadana, exclamaron  “¡Es un parteaguas en la vida de la Ciudad de México!”... afirmaron que “El narcotráfico se instaló ya en la Ciudad de México”. Pero... ¡Si ya lo saben! ¿No recuerdan “al Ojos” en Tláhuac?” ¿O las tantas historias de las que dan cuenta los periódicos que basan sus ventas en fotografías de ejecutados en la Ciudad? Nosotros ya sabemos que en esta ciudad no se debe caminar en la noche, ya sabemos que hay zonas completas donde la autoridad no puede entrar, ya sabemos que la corrupción genera ganancias millonarias en la Ciudad de México, ya sabemos que el crimen organizado lleva varios Gobiernos instalados en la ciudad… ¡sabemos!

También sabemos que el actual Gobierno ha tenido terribles descalabros en el ejercicio de la administración pública, como ¿cuáles y cuántas pruebas de Covid-19?, las cifras no cuadran en la pandemia y tienen que mentir cada vez más; los estudios que no existen sobre el tema del aeropuerto, los abrazos como estrategia de seguridad, la rifa del avión sin premio de avión,... sabemos que todos estamos a la expectativa de una buena noticia para el país y para nuestra ciudad, pero también sabemos que los pretextos abundan para no dar resultados y hoy ya no creemos en la mayor parte de la información que nos da la autoridad de la Ciudad de México.


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Saber que el Gobierno miente constantemente, no sólo es muy triste, si no que aumenta el peligro para el ciudadano, ya que en esta selva de concreto donde todos, como bien sabemos, luchamos por sobrevivir, impera la ley del más fuerte, del más audaz, de los que más mienten, de los que trafican, de los que venden todo y sólo de vez en cuando, las leyes oficiales que se expidan en el Congreso de la Ciudad de México. Son muchas autoridades a las que debe de atender un empresario o un ciudadano.

En el semáforo hay que atender la regla de no pisar las “cebras” porque la autoridad digital podría sacar la foto y multarnos… ¡Que no vengan los ladrones, que han declarado que esa esquina es suya, para asaltar a los automovilistas! El restaurantero tendrá que atender a la autoridad de la alcaldía, a la autoridad del verificador corrupto, también a los verificadores del Instituto de Verificación Administrativa (Invea), a la autoridad del “viene - viene” (se denomina así a la persona que declara informalmente ser el legítimo cobrador para supuestamente garantizar la permanencia de un vehículo al ser estacionado en cierto lugar); también debe responder a la delincuencia organizada que le cobra el derecho de tener un negocio, exitosos o no en la zona… ¡En fin!.

Debería ser la presencia del Gobierno un descanso, una garantía de paz; sin embargo, sabemos todos que más bien es motivo de molestia, porque así es la movida ¡ya sabemos! 

Sabemos, sabemos, sabemos… tantas cosas sabemos… que, en ocasión nos generan parálisis a los ciudadanos, no al Gobierno, no a la delincuencia organizada o desorganizada, que, ellos sí, sabemos… ¡nunca para!   

@jakbonilla