Con el paso de los días de la visita del presidente de México a su homológo de los Estados Unidos de América, ya con los ánimos de los aplaudidores apaciguados, emerge el verdadero sentido de la visita a la casa blanca: impulsar entre la comunidad latina el voto en favor del presidente Trump; incidir en el sentido del voto hispano compuesto por más de 32 millones de personas con derecho a voto, siendo el de origen mexicano mayoría, que representa 13.3% de los votantes potenciales en EUA.

Al destacar este Gobierno como uno de los principales logros de su primer gira de trabajo al extranjero (después de dos años de Gobierno), que los costos fueron mínimos comparados con los de administraciones anteriores; podemos decir que, como reza el refrán, ”lo barato sale caro”.

Lo que se percibió durante la visita fue una cascada de elogios mutuos, cuyo objetivo era mejorar la imagen de ambos mandatarios. El costo político de tratar de incidir en el proceso electoral de otro país  y, sobre todo, cuando se trata de tu principal socio económico, puede traer consecuencias desastrosas para nuestro país y por ende para los mexicanos.

El pretexto para la reunión fue la entrada en vigor del T-MEC; acuerdo comercial entre ambos países y Canadá, este último país, cuyo presidente declinó de manera digna la invitación a asistir por considerarla innecesaria e imprudente ante el proceso electoral

Nadie puede poner en duda la trascendencia de la entrada en vigor del tratado, de gran relevancia para la economía de México. Sin duda impactará en el libre comercio, impulsando la inversión y la generación de empleos tan necesarios en esta terrible situación sanitaria y económica, agravada por la pandemia del Covid-19. Acción Nacional no puede más que congratularse por ello, así como porque la visita haya transcurrido sin salirse del protocolo establecido y conflictos públicos a los que es tan adepto el mandatario de EUA.

En el viaje fue evidente la incongruencia en el discurso de nuestro ejecutivo. En EUA vimos a un presidente mexicano que, moderado y mesurado, muy distinto del que como candidato señaló repetidamente su indignación hacia el presidente Trump y su promesa de que él si le expresaría su desacuerdo y su reprobación por los múltiples comentarios vertidos en contra de México y los mexicanos.

Desde que asumió el poder, el presidente mexicano ha cambiado totalmente su discurso e incluso ha asumido implícita o explícitamente la posición conservadora del presidente Donald Trump en temas como la seguridad, la migración, el tráfico de armas y drogas o el muro fronterizo. Apenas si hizo, tangencialmente, un recordatorio velado a los desencuentros y agravios, que dijo “no se olvidan” pero no los mencionó.


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Tampoco podemos dejar de sentirnos desilusionados, ante la pérdida de la oportunidad histórica de avanzar en la agenda binacional, al dejar de lado los puntos relevantes en nuestra relación bilateral, entre los que se encuentran la indignación y agravio que nos causa la construcción del muro que divide a ambas naciones; los problemas migratorios que enfrenta nuestra comunidad en los Estados Unidos y aquellos que nos atañen al ser un país de transito de migrantes; los programas comunes de medio ambiente; la necesidad de coordinar acciones para  frenar el tráfico de armas y de drogas y; la pérdida de los empleos por la pandemia de Covid-19.

Coincido con lo expresado por nuestro dirigente nacional, Marko Cortés Mendoza “La visita se queda como un evento electoral, un acto de campaña a favor del presidente de Estados Unidos y no en una verdadera visita de Estado. El Congreso de ese país es fundamental en la relación bilateral y por tanto hubo una omisión diplomática importante, al no reunirse con la representación demócrata”.

Además fue evidente el desdén a las organizaciones de migrantes de origen mexicano, a quien les quedó a deber una reunión para escuchar la problemática que enfrentan ante un Gobierno que los persigue y hostiga constantemente.

Acción Nacional ha exhortado al presidente a que transparente los temas tratados en la reunión privada con el presidente Donald Trump y las de sus respectivas comitivas; en las que presuntamente se refrendaron los compromisos para avanzar en la relación bilateral y conocer los alcances reales de las relaciones internacionales que tiene México con Estados Unidos.

Los lazos de amistad que se refrendaron con nuestro vecino del norte, deben concretarse con las demás naciones hermanas con quienes coincidimos en diversos temas. Hacemos votos para que la política exterior de México no se centre sólo con Estados Unidos. México se ha caracterizado por ser un país de consensos y de apertura internacional.

Finalmente, hacemos un llamado para que en el marco de la relación con el presidente Trump, el Gobierno de México honre nuestra tradición de  no intervención y de respeto al derecho de autodeterminación de los pueblos.