En el marco del segundo informe de Sheinbaum, afloran los saldos de las traiciones descaradas a las promesas de campaña y de la falta de resultados de los integrantes del gabinete capitalino. La semana pasada fue el turno de la Seduvi, que exhibió quebrantos a promesas hechas durante la campaña, pésimos saldos en gestión de vivienda popular y avances famélicos en materia de reactivación económica.

“Mal empieza al que ahorcan en lunes”, así reza el refrán popular, y eso le sucedió a la secretaria de la Seduvi, Ileana Villalobos, quien presentó un informe de 105 páginas en el que hizo referencia ocho veces al inexistente “Programa de Gobierno de la Ciudad de México 2019-2024”; inexistente, porque el artículo décimo quinto transitorio de la Constitución local establece la existencia sólo de un Programa de Gobierno Provisional hasta el  de enero de 2021.

En campaña, la candidata Sheinbaum buscó el apoyo de las organizaciones sociales promotoras de vivienda y les garantizó apoyo para sus proyectos, pero la traición empezó desde que en julio de 2019 formuló nuevas reglas de operación que excluían a las organizaciones sociales y que más tarde derivó en la renuncia del director del INVI por la falta de resultados y crisis derivada de ellas.

Pero ni ese relevo justifica los pésimos resultados en materia de vivienda, como el subejercicio de 68.6% al cierre del primer semestre de este año, y eso se refleja en tan sólo 17 proyectos con Aviso de Obra, en el período de agosto de 2019 a julio de 2020, cuando en ese mismo período del año anterior fueron 65, en 2015 fueron 50, en 2016 fueron 84, en 2017 fueron 92 y en 2018 fueron 101. Además, en el programa de Vivienda Incluyente, en cinco meses sólo tienen quince predios para 2 mil 060 viviendas y tan sólo 620 incluyentes, y apenas 374 para 2020; y eso que se trata de un programa que, al ser parte de la reactivación económica de la Ciudad, goza de facilidades administrativas plenas.

Para un Gobierno que dice apoyar a quiénes menos tienen, los resultados son una vergüenza. El slogan de Sheinbaum de “Sin corrupción alcanza para más”, al menos en materia de vivienda no aplica, pues han hecho menos que el Gobierno anterior Quizá la única buena noticia sea que con el actual titular del INVI, Anselmo Peña, la relación con las organizaciones sociales ha mejorado.

Otra traición de Sheinbaum, y la más grave en materia de desarrollo urbano, fue la de olvidarse del combate a la corrupción del “cartel inmobiliario”, luego de que el anterior Gobierno también se ‘ahorcara en lunes’ al haber nombrado al inicio a Simón Neumann como director de Seduvi, en un grotesco conflicto de interés: por eso los capitalinos aclamábamos y exigíamos un saneamiento del desarrollo inmobiliario y castigo a los abusos en esa área.

En uno de los debates organizados por el IECM en la campaña de 2018, la candidata Sheinbaum hizo una proclamación de guerra al “cártel inmobiliario”. Inició su Gobierno cancelando 48 proyectos ilegales sobre la carretera a Toluca, los cuales no contaban con factibilidad hídrica, y tenían un común denominador: todos habían sido aprobados por un funcionario menor (Director de Área), que sin atribución legal, había firmado “por ausencia” para que el jefe corrupto (Director General) no corriera ningún riesgo jurídico por autorizar estos proyectos ilegales; en ese mismo supuesto esta el proyecto de Flow, en Miguel Hidalgo, y en ese caso no aplicaron ese criterio, y desde ahí empezó a oler mal el tema.

De los dictámenes de impacto urbano para manifestaciones de obra de más de 5 mil y 10 mil metros cuadrados, que incluyen las medidas de mitigación para minimizar el impacto generado a la comunidad, sólo 7 han sido liberados totalmente y 16 parcialmente; es decir, sólo 5.98% de los 117 han cumplido con las mitigaciones totalmente y apenas 13.67% han cumplido parcialmente.

Dicho de otro modo, construyen lo que quieren y el Gobierno no les exige que cumplan con lo que la ley les obliga para beneficiar a la comunidad. Adicionalmente, en el caso del gobierno anterior, de los 251 dictámenes emitidos –mismos que Sheinbaum criticó rabiosamente como candidata– sólo 42 (16.73%) han sido liberados totalmente y el mismo número parcialmente, sin que se vea esfuerzo o reporte alguno de recuperación de esos adeudos, salvo por cinco casos, según señaló la Seduvi.

Con esa omisión ha continuado la “barra libre inmobiliaria” en perjuicio de la ciudad. Lo que fue una declaración de guerra en campaña, se convirtió en un tórrido romance en plena luna de miel, donde esa corrupción ha quedado impune y no se ha tocado con el pétalo de una sola denuncia penal. Así es, las siete denuncias penales señaladas en el informe, son todas de particulares contra funcionarios de Seduvi, pues la Seduvi a nadie ha denunciado por violar la ley, ni siquiera al funcionario que firmó “por ausencia”, y en eso han sido idénticos a los anteriores, que también presentaron cero denuncias penales, según consta en el informe, en el período 2015-2018, cuando Sheinbaum y AMLO eran ya oposición al PRD y criticaban a Mancera.

En el marco de esa impunidad, la pandemia por el Covid-19 les vino como anillo al dedo a los desarrolladores, que pasaron de ser “miembros de un cártel”, a ser el principal aliado de Sheinbaum para la reactivación económica; y una vez más, el dinero dobló al Gobierno capitalino, desde Palacio Nacional, bajo la orden de no combatir a los amigos de la 4T y de no castigarlos, ni exigirles que devuelvan lo robado, y mucho menos meterlos a la cárcel.