A las 10:29 horas del pasado martes 23, doña Luisa escuchó la Alerta Sísmica que a través de los altavoces de la ciudad avisaba del fuerte sismo que se sintió en varios estados de la República. En medio de la calle Hidalgo esperó junto a sus vecinas. Se sintió fuerte pero no hubo daños mayores. Si acaso un par de macetas que, al caer al pasillo, se rompieron.

En su camino de regreso a casa, Luisa vio algunas cuarteaduras menores en la banqueta, esa misma banqueta que ya está a nivel de calle pues la delegación, ahora alcaldía de Cuajimalpa ha pavimentado sin trabajo previo.

Doña Luisa aprovechó para contar a su nieta que acaba de terminar la secundaria que hace más de 40 años ella misma ayudaba a traer comida y aguas frescas a los vecinos que rascaron la tierra para que pasara el drenaje que conectaba todas esas casas.

Antes, los trabajos de calle los hacían los vecinos; el Gobierno ponía el material y ellos la mano de obra, justo como ahora el presidente ha indicado se haga con las carreteras rurales de Oaxaca.

El trabajo en comunidad es para siempre, bueno, casi.


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A pesar de que el presupuesto de la alcaldía tiene contemplado el mantenimiento y reparación del sistema de drenaje de Cuajimalpa, los habitantes de San Mateo Tlaltenango no han visto un peso invertido debajo de su calle.

Las vecinas y vecinos de esta ciudad, no se rajan a la hora de jalar parejo: Gobierno y comunidad. Pero hace falta voluntad política para que eso suceda.

En diciembre de 2019, el Congreso de la Ciudad de México aprobó un poco más de mil 700 millones de pesos para que el actual alcalde los invirtiera en servicios y obra pública. Ni uno ni otra han tenido un impacto real en el día a día de los vecinos de pueblos y colonias de la demarcación.

La diferencia entre un Gobierno próspero y uno que no deja huella es la inversión. Mientras que algunos gobernantes siguen convencidos de que hacen buen trabajo al regalar despensas a sus manoseados padrones, quienes estamos convencidos de que las obras hechas de la mano del colectivo son las que perduran, no descansaremos hasta demostrar que un Gobierno distinto es posible.