La Secretaría de Educación Pública anunció oficialmente que NO habrá regreso a clases de manera presencial a causa de la emergencia sanitaria que vive el país, y que ha integrado a las televisoras para que por medio de los canales abiertos las niñas y niños de México cursen las diferentes materias desde casa con apoyo de la versión digital de los libros de texto.

El anuncio del nuevo programa de educación fue polémico pero necesario. No hay duda de que debemos cuidarnos y cuidar a nuestros hijos. Sin embargo, las madres y abuelas de más de 30 millones de niñas y niños se ven en la encrucijada de qué hacer con ellos si tienen que salir a trabajar.

¡La solución está en la organización!

Cuando pensamos en nuestros problemas desde una visión individualista éstos parecen enormes e imposibles de resolver. Tratamos de solucionarlos improvisando sin analizarlos a fondo, pues la tensión del momento nos impide ver más allá.

Estamos limitados, no por nuestras habilidades y talentos sino por nuestra visión.


Te sugerimos: Senador de MC ordena a su esposa no enseñar pierna; lo tachan de machista


En cambio, cuando vemos a nuestro alrededor y encontramos a personas que pasan por el mismo problema la carga se diluye porque resulta menos grave si intentamos resolverlo con una visión colectiva.

Una visión es una poderosa imagen mental de lo que queremos crear en el futuro; refleja que´ nos importa más, representa una expresión de nuestra misión y resulta armónica con nuestro propósito.

Las mexicanas hemos mostrado que somos capaces de salir adelante adquiriendo conocimientos de las experiencias vividas. Nuestro ingenio y creatividad son a veces más valiosos que lo que la escuela intenta transmitir, sin éxito por la situación en la que se encuentran la mayoría de las escuelas públicas. 

Ante este panorama, quienes nos sentimos comprometidas con la educación de niños y jóvenes tenemos la oportunidad de colaborar desde nuestro espacio para que el proyecto que está por nacer sea realmente útil, y no un paliativo.

Se preguntarán ¿Cómo?, ¿De qué manera ayudar?

Siempre es posible colaborar en beneficio de los demás cuando se tiene voluntad. El riesgo que corren nuestros niños y jóvenes no es menor; no sólo por no asistir a la escuela sino por la sensación de abandono, el encierro y la falta de comunicación.

La organización comunitaria, entre vecinas pues, resulta fundamental en estos momentos para brindarnos ayuda mutua durante las clases por televisión y apoyar a las madres y abuelas que tienen que salir a trabajar. ¿Cómo? No tan difícil: eligiendo a madres que no tienen que salir o maestras jubiladas o sin trabajo y asignarles el papel de guías; creando pequeños grupos de 5 o 10 participantes, guardando la sana distancia y las medidas de higiene necesarias.

Desde luego que a las guías se les daría una compensación por su tiempo y ayuda que no forzosamente debe ser económica. De esta sencilla manera todas podemos recibir un beneficio y tener la solución a un problema común que se resuelve en colectivo.  

Si durante las clases por televisión sólo habla la pantalla y los niños no pueden expresar lo que piensan y sienten, el proyecto no tendrá éxito. Pero si hay alguien con ellos que escuche lo que piensan y responden ante lo que ven, se mantendrá la atención y el interés. El papel de la maestra es insustituible; sin embargo, las madres o abuelas que se hagan cargo voluntariamente de algunas niñas y niños pueden recibir una orientación o capacitación para acompañarlos y, sobre todo, para que exista entre ellos comunicación durante las clases.

Lo que puede ser un problema insalvable tiene solución mediante la organización.