[OPINIÓN] La República de los símbolos

El discurso simbólico de AMLO le será de utilidad para blindarse de ataques y generar gobernabilidad, pero, sobre todo, para ser recordado.

La construcción de relatos políticos es una herramienta de la comunicación política que sirve para posicionar mensajes a lo largo del tiempo. Utilizan técnicas como las narrativas y sientan las bases de personajes públicos, instituciones o acontecimientos que buscan generar resonancia emocional y empatía.

De acuerdo con Virginia García Beaudoux y Orlando D`Adamo, desde el punto de vista cognitivo, los seres humanos tendemos a prestar mayor atención, comprender mejor y recordar más la información y las explicaciones que tienen formato de narrativa, específicamente de historias cotidianas que se originan en la cultura popular.

Para construir relatos políticos efectivos, es indispensable el uso de un lenguaje coloquial y sencillo, que evoque imágenes simbólicas, con el fin de facilitar la transmisión de ideas y la comprensión de temas complejos.

A lo largo de su historia como político, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha sabido identificar los símbolos que establecen identidades colectivas y los ha utilizado para fortalecer las narrativas que consolidan su relato, primero como líder social, luego como candidato y ahora como presidente de México.

En el presente texto, enumero 10 acciones que constituyen símbolos poderosos de la narrativa en el sexenio de AMLO que buscan suprimir las barreras entre el presidente y el pueblo.

Con esta nueva forma de comunicar, López Obrador busca – más allá de gobernar- construir (y consolidar) su propio mito de Gobierno que lo diferencie diametralmente de todos sus antecesores e instalar en el imaginario colectivo la historia de un presidente de la trascendencia nacional que tuvieron Benito Juárez, Francisco I. Madero o Lázaro Cárdenas.

1.- Nueva imagen presidencial con Hidalgo, Morelos, Juárez, Madero y Cárdenas: No es de un logotipo moderno o vanguardista, más bien nos recuerda a las “estampitas” de las gestas heroicas o las imágenes que aparecían en los libros de texto gratuitos de la primaria.

2.- Abrir Los Pinos al pueblo de México: Más allá del valor cultural que pudiera tener la ex Residencia Oficial, este acto busca fortalecer la imagen de ostentación que gozaban los Presidentes y que ya está instalada en el cerebro de los mexicanos.

3.- El Jetta blanco: Un automóvil pequeño, austero, que evoca la medianía económica de la población y lo aleja de las grandes camionetas blindadas que utiliza la clase política tradicional.

4.- Recibir el bastón de mando de los pueblos originarios: Fue la representación del respeto y aceptación que le otorgaron los pueblos indígenas. El Bastón de Mando es un símbolo de respaldo moral de parte de estas comunidades que marca el inicio del nuevo Gobierno y el vínculo de confianza de los pueblos olvidados por el desarrollo y la modernidad.

5.- Poner en venta el avión presidencial y viajar en vuelos comerciales: Un avión que se convirtió en el símbolo de los “excesivos privilegios” que gozaba el Presidente. Hoy el primer mandatario viaja en líneas comerciales en la “justa medianía”, acción que lo acerca con el pueblo.

6.- Pararse a comer en la carretera durante las giras: Como lo hace cualquier mexicano que se traslada en su vehículo, el Presidente sorprende realizando actividades cotidianas de cualquier ciudadano promedio, que lo mantienen cerca de las problemáticas de la gente.

7.- La Constitución Moral: Una idea instalada en el cerebro de los mexicanos, es que con la modernidad, se fueron perdiendo los valores básicos, lo que ha causado muchos de los problemas actuales como la inseguridad y la violencia. Volver a “cultivar” esos valores significa generar resonancia con estas ideas.

8.- Cerrar el penal de las Islas Marías: El anuncio lo hizo en el marco de sus 100 días de Gobierno, y al dejar de ser cárceles y convertirlas en campamentos para jóvenes que van a visitarlas para proteger la naturaleza, la idea es cambiar el paradigma del castigo y represión por una nueva forma de gobernar que pone al centro de sus decisiones a las futuras generaciones.

9.- Revocación de mandato: El pueblo pone y el pueblo quita, simbólicamente esta acción busca generar la percepción de dar el poder al pueblo.

10.- Pedirle a la Corona Española que se disculpe por abusos durante la Conquista: Una decisión marcada por la polémica y apelando al nacionalismo y prejuicios que existen sobre la leyenda negra de la Conquista, pero enmarcada en la idea de una supuesta reconciliación.

Independientemente de que sean correctas o no, y de las repercusiones que sus acciones tendrán, la suma y repetición de estas imágenes simbólicas fortalecen la construcción del mito de Gobierno de López Obrador; y como imágenes, alimentan su relato político y el marco conceptual que ha establecido como política de comunicación para su sexenio.

Aún sin acciones y sin resultados concretos, la utilización de símbolos poderosos en su comunicación, el recordar constantemente el pasado que quedó atrás luego del 1 de julio de 2018, y fortalecer la descalificación moral de sus detractores, le será de gran utilidad para blindarse de ataques y señalamientos de la oposición durante un buen tiempo, y para generar gobernabilidad que le permita tomar decisiones importantes con el apoyo popular.

Las acciones que hoy dan la pauta de la comunicación gubernamental en el primer Gobierno de izquierda en México, podrían ser determinantes para que en el futuro recordemos a López Obrador como un Juárez, más por sus anécdotas y tres buenas acciones, que por su balance de Gobierno.

No hay duda, pues, de que –para bien o para mal- será recordado.

 

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