En diciembre pasado, durante la discusión del paquete económico para este 2020, el gobierno de Claudia Sheinbaum trató de sorprender al Congreso y esconder 30 mil millones de pesos en el rubro de deuda para el Sistema de Transporte Colectivo Metro.

Tras advertir este burdo intento de opacidad en el gasto, dijeron que se trataba de un "error de captura", y en una reunión de trabajo tuvieron que confesar que se trataba de un esquema de PPS (Proyecto para Prestación de Servicios en la modalidad de participación público – privada). Pero la atención al mantenimiento de la Línea 1, la adquisición de nuevos trenes y la sustitución del Sistema Automático de Pilotaje –pretensiones de este proyecto– son un mandato desde 2013, cuando la tarifa del Metro subió de 3 a 5 pesos (con base en la encuesta elaborada por Joel Ortega y Alfonso Suárez del Real), así que nada innovador tuvo el proyecto de la Regenta Sheinbaum.

Ahora bien, para hacer posible esta inversión, el Congreso accedió a las reformas legales que posibilitan el compromiso multianual de participaciones federales de nuestra ciudad para ese efecto. En la reunión mencionada, y después de la experiencia de haber pretendido ocultar el gasto, el Gobierno se comprometió a hacer llegar oportunamente, antes de lanzar la licitación, los estudios actuariales, corridas financieras y esquema jurídico del contrato, para evitar excesos y garantizar la legalidad y las mejores condiciones de contratación. No obstante, incumplieron miserablemente, jamás aportaron un ápice de información y ya lanzaron la licitación.

Por eso el miércoles 1 de julio, en la Comisión Permanente del Congreso capitalino, exigimos al Gobierno que honre su palabra y, en apego a la transparencia y la legalidad, inmediatamente se haga llegar la información al Congreso. Desafortunadamente, las legisladoras y legisladores de MORENA, PT y PVEM votaron en contra de transparentar la información y el contrato de casi 39 mil mdp que, al menos por 18 años, compromete financieramente a la Ciudad, por decisión de la regenta Sheinbaum.

Es evidente que se trata de la misma receta utilizada para la construcción de la Línea 12, de tan malos recuerdos para la ciudad, y que al final sirvió como un multimillonario "fondo de ahorro" para los funcionarios que firmaron esos contratos con Bombardier y CAF. Si grazna como pato, camina como pato y nada como pato, seguramente es un pato.


Te sugerimos: "No puedo ir enfermo"; AMLO se hará prueba Covid-19, previo a su viaje a EU


Puntos importantes que deben considerarse en la licitación de la modernización de la línea 1 del Metro:

1.    Los trenes deben de ser neumáticos y compatibles con las dimensiones de las vías y el tamaño de los andenes.

2.    Se debe de contratar en pesos, no en moneda extranjera.

3.    El mantenimiento debe de estar a cargo de los trabajadores del Metro, no de empresas extranjeras.

4.    Para el mantenimiento a las vías y el cambio de las mismas se debe de garantizar que no se suspenderá el servicio, pues esta línea es la columna vertebral del sistema y la que más usuarios transporta.

5.    Para el cambio del pilotaje automático se debe de trabajar en jornadas nocturnas para no suspender el servicio.

6.    El nuevo pilotaje automático se debe de poner en funcionamiento en el momento en que solo se tenga que conectar el nuevo y desconectar el actual, garantizando que no se suspenderá el servicio.

7.    Los diferenciales de los nuevos trenes deben ser los adecuados, y no de camión, como sucedió con los que se compraron cuando López Obrador era jefe de Gobierno.

8.    Se debe tener cuidado de que los trenes sean fabricados para el Metro de la Ciudad de México y que no sean de ferrocarril, como sucedió con los de la Línea 12.

9.    La empresa adjudicada debe ser realmente fabricante de trenes, o con experiencia en la industria ferroviaria, para que el contrato no se lo den a sus cuates; no vaya a resultar ganadora la empresa del Ing. Riobóo que, por ahí vimos, está participando.