Es bien normal ver viejitos jugando bingo y en las máquinas tragamonedas. Hay estudios que han encontrado una correlación entre la edad de las personas y el riesgo que disfrutan correr, siendo los adolescentes y adultos mayores, quienes tienen más tendencia a apostar.  No es de sorprender que nuestro cabecita de algodón sea un gran jugador de la política. Las apuestas, por su naturaleza, surgen de la panza, sin cálculos científicos o evidencia empírica. El premio generalmente es jugoso, por eso mismo, sus bajas probabilidades de éxito. La primera apuesta que corrió AMLO en su sexenio, fue invertir en el petróleo. La segunda, fue que la pandemia del Covid-19 sería similar a la de la influenza AH1N1 en duración y letalidad.  Y la tercera, con fichas recién puestas en el tablero, es que Donald Trump se reelija. Vamos a la tradicional desmenuzada de hechos…

1.      AMLO y el petróleo

Para ser alguien que convive a diario con dinosaurios, el presidente debería saber con más precisión hacia dónde sopla el viento en el mercado petrolero. La apuesta presidencial fue construir una refinería nueva en tiempo récord. El precio del petróleo en lo que va de 2020, ha sido más inestable que Lindsay Lohan sobria. Las pérdidas de Pemex en lo que va del año han sido cuantiosas, e incluso la paraestatal ha necesitado RCP por parte de la SHCP, cuando debería ser al revés. Aún en el hipotético que la refinería sea completada y funcione correctamente, AMLO tendrá que volver a sacar las estampitas religiosas para rezar que alguien nos compre nuestros productos.

La apuesta no es menor. De salirle, el presidente tendrá montones de recursos para poder hacer frente a la segunda mitad de su sexenio, cerrar con fuerza, y mejorar sus posibilidades de entregarle la estafeta a algún candidato afín. Por el otro lado, si la refinería resulta una pifia, la oposición tendrá días y días de sana diversión señalando que los valiosos recursos que se le destinaron a la obra, pudieron haber ayudado a millones de familias mexicanas a salir de la crisis económica en la que nos encontramos actualmente.

2.      AMLO y el Covid

El pueblo es tan sabio que eligió al mejor presidente posible, en el momento más adverso de la historia. El pueblo es tan sabio, que ahora quiere salir a las plazas y tianguis. El pueblo necesita ir a la iglesia a profesar su fe. Para el pueblo es urgente hacer fiestas con familiares y amigos. Y en un acto de profunda sensibilidad gubernamental, las autoridades escucharon a la infinita sabiduría popular…. 

Quienes todavía ven las conferencias del Dr. López-Gatell, han notado cada vez más dificultad para contestar los justos cuestionamientos de la prensa. Se le ha visto más irritable, ya no recita poesía, ni bromea. El rockstar del momento pasó de ser el consentido de las tías, a tener la consistencia argumentativa de Salvador Cabañas cuando lo entrevistaron después del disparo en el Bar-Bar.

Cuando se le cuestiona sobre el meteórico ascenso de México en la tabla con más fallecidos a nivel mundial, solamente atina a decir que nuestro país tiene más habitantes y con un mayor índice de diabetes, hipertensión y obesidad, pero no aclara que en los países contra los que se nos compara, ya controlaron la pandemia y volvieron prácticamente a la normalidad, por lo que los superaremos con creces.


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Esta apuesta ya les salió mal. Ahora no encuentran ni cómo arreglar el relajo. Cuando las autoridades pudieron cerrar por completo la economía y otorgar un ingreso básico universal para que no hubiera pretexto de salir a la calle, optaron por minimizar el problema. Ahora que nos enfrentamos a un asunto mayor, la economía ya no resiste estar cerrada. Solamente les queda politizar el debate. Decir que los ataques a López Gatell se dan porque se han hecho bien las cosas y jugar la carta de tener otras cifras. Todos sabemos que eso es falso. Aquí el presidente erró la apuesta y perdió. El jackpot era vanagloriarse con el argumento que México había resistido a la pandemia gracias a las acciones gubernamentales y compararse exitosamente con países del primer mundo. Fail. Ya tenemos más muertos por Covid, que el total de muertes dolosas de 2019.

3.      AMLO y Trump

Sin duda es el tema de moda. No debatiré sobre si lo hizo bien o mal, sobre si dio un gran discurso, o si omitió hablar sobre los niños mexicanos que tienen en jaulas en la zona de deportación. Me enfocaré únicamente en la vil y pragmática apuesta política. No es coincidencia que Trudeau no haya aceptado la invitación. El futuro político del canadiense no está en riesgo. Sin embargo, AMLO y Trump están ávidos por voltear la tendencia en su aceptación, con las implicaciones electorales que esto conlleva. AMLO decidió tirar los dados junto con el presidente vecino. De resultar exitosa la apuesta, nuestro presidente presumirá una histórica amistad entre ambos países, habrá elogios mutuos, probablemente algún plan internacional de reactivación económica y otras tantas hipótesis conspiracionistas.

De ganar el demócrata Biden, la amistad mexico-gringa habrá durado menos que el matrimonio de Dennis Rodman y Carmen Electra. La mayor parte de las encuestas hoy le dan el triunfo a los demócratas. Así que sin importar lo bien cuidado que fue el trabajo del Canciller Ebrard durante la visita, hay una gran posibilidad que el tiro salga por la culata.  

No le deseo mal al presidente. Desearle mal, significaría que le deseo mal a México. Sin embargo, haría mucho menos daño si se une a sus congeneracionales, apostando la pensión en pequeñas fracciones en el tragamonedas o en el bingo, en vez de apostar con el futuro del país.