Cuando el lector tenga en sus manos este artículo, quizá ya se haya decidido quienes serán las y los cuatro integrantes que ocuparán los lugares vacantes del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE).

El 4 de abril de 2014, un acuerdo de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados determinó la denominada “regla de escalonamiento” para refrescar la integración del Consejo General del INE.

En las últimas semanas, las fuerzas políticas representadas en la Cámara de Diputados entramos en un debate para elegir a esos nuevos integrantes. De una y otra parte de las posiciones, se han presentado argumentos sobre las cuatro personas que deben ser elegidas, inclusive se llevó a cabo un proceso donde se verificaron sus capacidades y experiencias.

Como en el centro de las decisiones, algunos han reducido y bajado el debate hasta llegar a la descalificación de varios de las y los candidatos por su “pasado partidista” o por su “clara tendencia a favor de un grupo político”.

En momentos como éste, siempre es bueno regresar un poco al pasado para reconocer el sentido de las instituciones. Recordemos que una institución regula la forma en que la sociedad se relaciona con un tema en específico. En este caso, el INE es la institución responsable de ofrecer certeza sobre el voto. El Instituto Federal Electoral (IFE) nació en febrero de 1990 y fue transformado a INE en 2014 para darle un carácter nacional y homologar todas las funciones de los Organismos Políticos Locales Electorales.

La elección de los integrantes del Consejo General del INE no es una acción lejana al quehacer y sentimiento de la sociedad. Depende mucho de la capacidad, la probidad y la imparcialidad que tengan sus integrantes para ganar la confianza de que el voto depositado en las urnas cuente e influya en la decisión para elegir a nuestros gobernantes y representantes. Por esa razón es importante las personalidades que se integren.

De los 20 candidatos “semifinalistas”, la Cámara de Diputados debió elegir solamente a cuatro. Y para ello fue fundamental que las fuerzas políticas generaran los acuerdos necesarios. Nadie puede negar que en el Grupo Parlamentario de Morena defendemos la posición para garantizar a los ciudadanos que el Consejo General del INE esté integrado por ciudadanos que respondan al compromiso de la certeza y por eso hemos sido atentos a escuchar cuáles son las propuestas de los otros Grupos Parlamentarios.


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La Cámara de Diputados tiene, en estos momentos, un papel primordial para fortalecer al Instituto Nacional Electoral, pero, como todas las instituciones, requiere modificaciones sustanciales para estar en coincidencia con el cambio que vivimos a partir de 2018.

En el Grupo Parlamentario de Morena estamos plenamente conscientes de la importancia de las instituciones para la vida de la República, pero también entendemos que muchas de esas instituciones fueron utilizadas para generar acuerdos y negociaciones que afectaron el interés de la mayoría de los mexicanos.

La elección de los nuevos integrantes del Consejo General del INE es una prueba contundente de que el Grupo Parlamentario de Morena sabe dialogar, consensar y fortalecer a las instituciones, que, no lo olvidemos, tienen el sentido esencial de fortalecer las certezas de los ciudadanos.

Hay que recordar que este Consejo General del INE tendrá la responsabilidad del proceso electoral más grande de la historia: más de 3 mil 500 cargos de elección popular, entre ellos, 15 gubernaturas. Y es el ciudadano el que requiere compromiso, legalidad y certidumbre de parte de todos los Consejeros del INE.