Comenzó la campaña de vacunación contra la COVID-19 en nuestro país pese al escepticismo y críticas de algunos. Las alcaldías Cuajimalpa, Milpa Alta y La Magdalena Contreras fueron las primeras en la Ciudad de México en implementar los procesos de convocatoria, recepción, aplicación y seguimiento de las personas beneficiarias.

Es importante destacar como primer punto que en muy pocos días se alcanzaron las metas propuestas, pero lo que más llamó la atención de propios y extraños fue la gran organización y eficiencia en la mayoría de puntos establecidos por las autoridades. Si bien no podemos generalizar, tampoco escapa a la opinión pública que la Ciudad de México ha sido un ejemplo destacado para el resto del país en lo que a organización y eficiencia se refiere.

Puedo dar testimonio de lo anterior en primera persona porque en lo personal tuve la fortuna de acompañar a mi madre para la aplicación de su vacuna en La Magdalena Contreras y soy testigo de la experiencia propia y de cientos de personas que nos acompañaban en la fila.

Llegamos poco antes de la hora en que se había citado y ya había un gran número de personas esperando, pero la relativa puntualidad en el arranque del proceso (30 min de retraso son comprensibles) permitió evitar mayores aglomeraciones. En todo momento la atención del personal designado, así como la claridad en la información e instrucciones a seguir, fueron claves para mantener el buen animo y el orden entre los asistentes.

Desde nuestra llegada hasta que nos retiramos transcurrieron dos horas; si tomamos en cuenta la media hora de retraso en el inicio y la media hora que mi madre permaneció en observación, nos restan aproximadamente 60 minutos efectivos de procedimiento, un tiempo nada despreciable tomando en cuenta que eran los primeros días de la campaña de vacunación popular más grande en la historia reciente de nuestro país.

En lo personal y conforme a mi experiencia profesional puedo decir que trabajar una dinámica como esta con personas mayores es un reto, hay que tomar previsiones en muchos sentidos para hacer del proceso algo no sólo exitoso sino ordenado. Como se ha visto en los últimos días, no todos los casos han resultado de la misma manera y esto en gran parte se debe a la experiencia y capacidades de coordinación y organización entre distintos niveles de gobierno.

La Ciudad de México es, por mucho, una entidad que ha logrado mantener el orden y la eficiencia en sus procesos a partir del liderazgo ejercido desde la propia Jefatura de Gobierno. Hemos visto desde antes del arranque y hasta hoy, una comunicación constante de la Dra. Claudia Sheinbaum con la población, así como de la Secretaría de Salud, la Agencia Digital de Innovación Pública y las alcaldías, mensajes que incluyen recomendaciones, información sobre el proceso y orientación para evitar situaciones lamentables como lo sucedido en Ecatepec esta semana.

Es claro que estas primeras experiencias han servido también para corregir, estandarizar y mejorar protocolos de atención y de esta manera preparar a la Ciudad de México mediante el perfeccionamiento de sus procedimientos para afrontar el reto de la llegada de vacunas en alcaldías con mayor cantidad y densidad de población así como entramados sociales más complejos. A dos semanas de iniciada la campaña y con 6 alcaldías en atención, la capital ha dado muestras de eficacia y eficiencia en un momento importante y respecto a un tema prioritario para la humanidad.