Al inicio de esta semana la doctora Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de la CDMX, dio a conocer los resultados en materia de seguridad pública en la capital del país. Estos expresan el resultado de la estrategia hasta ahora implementada en la ciudad, articulada a la estrategia nacional que viene desarrollando el presidente López Obrador, y son muy relevantes por ser éste, el principal problema o preocupación de los habitantes de la ciudad capital.

La estrategia desarrollada en el Ciudad de México se sustente en 5 ejes que vale la pena mencionar:

1.    Atención a las causas. El objetivo es garantizar el acceso de la población a sus derechos como la educación, al espacio público, etc. En esta lógica se han desplegado y construirán los 300 Pilares, la estrategia de rehabilitación y rescate de espacios, los Senderos Seguros, etc.

2.    Más y mejores elementos. En esta lógica se ha implementado la estrategia de cuadrantes (847 en toda la ciudad), la adquisición de 1 855 patrullas, el desarrollo de la APP Mi Policía.

3.    Inteligencia. En este eje está el desarrollo del C5 y la mayor colocación de cámaras y botones de pánico, además del trabajo coordinado con las instituciones federales.

4.    Coordinación. Esto implica el trabajo diario en el gabinete estatal de seguridad y procuración de justicia que encabeza la jefa de gobierno, al cual también concurre la Guardia Nacional y la representación del gobierno federal; las 16 Coordinaciones para la Paz y la Justicia encabezadas por los alcaldes, y las 70 Coordinaciones Territoriales.

5.    Mayor castigo a criminales. En este caso se ha reformado el Código Penal de la Ciudad de México para incrementar las penas en los delitos de robo de celular de 2 a 6 años de prisión; robo de vehículo de 4 a 8 años de prisión; robo a casa habitación de 5 a 10 años de prisión; feminicidio de 35 a 70 años de prisión; homicidio de 20 a 50 años de prisión; extorsión de 5 a 10 años de prisión, y la reincidencia con la duplicidad de la pena.

El reciente informe abarca la información y seguimiento de dos años de gestión que va del mes de enero de 2019 a enero de 2021, y vale la pena revisar algunos de los datos. El primer indicador es la reducción total de delitos de alto impacto en un -52.1% entre enero de 2019 y enero de 2021: el promedio diario de delitos paso de 168.9 delitos en 2019 a 109 3n 2020 y 81 en el primer mes del 2021, en tanto que la tasa de delitos por cada 100 mil habitantes paso de 58 en 2019, 37.4 en 2020 y 27.9 en enero de 2021.

El homicidio doloso tiene una disminución del -31.9% entre enero de 2019 y enero de 2021. El promedio diario ha pasado de 4.4 en 2019, 3.5 en 2020 y 3 en el mes de enero de 2021. La tasa por cada 100 mil habitantes fue de 1.5 en 2019, 1.2 en 2020 y 1 en enero de 2021.

El robo a transeúnte tiene una disminución de – 53% en el mismo periodo de estudio. El promedio diario paso de 59.7 en 2019, 34.1 en 2020 y 28.1 en enero de 2021.La tasa por cada 100 mil habitantes fue de 20.5 en 2019, 11.7 en 2020 y 9.7 en enero de 2021.

Las lesiones dolosas por arma de fuero tuvieron una reducción de -52.4%. El promedio diario paso de 4.7 en 2019 a 2.5 en 2020 y 2.3 en enero de 2021, en tanto la tasa por cada 100 mil habitantes pasó de 1.6 en 2019, 0.8 en 2020 y 0.8 en enero de 2021.

El robo de vehículo sin violencia tiene una reducción de -43.2%, con un promedio diario de 26.3 en 2019, 21.8 en 2020 y 14.9 en enero de 2021, y una tasa por cada 100 mil habitantes de 9 en 2019. 7.5 en 2020 y 5.1 en enero de 2021.

El robo de vehículo con violencia tiene una reducción de -51.6%, con un promedio diario de 13.3 en 2019, 10.9 en 2020 y 6.4 en enero de 2021, y una tasa por casa 100 mil habitantes de 4.5 en 2019, 3.7 en 2020 y 2.2 en enero de 2021.

La estrategia implementada hasta ahora ha sido exitosa, los datos de las carpetas de investigación así lo demuestran, sin embargo, es necesario desarrollar y fortalecer las estrategias específicas en torno a diversos delitos que tienen alta cifra negra, pero son de alto impacto, en especial, la extorsión, y todos los delitos que tienen que ver con violencia de género.

Todo el trabajo para el combate y el desmantelamiento de los grupos de delincuencia organizada deben continuar a ir a fondo junto con el gobierno federal.

La otra cara de la moneda está en la percepción ciudadana. Para ello vale la pena revisar la Encuesta Nacional de Victimología (ENVIPE) del INEGI del 2020, cuyos resultados se dieron a conocer hace algunos meses.

Esta encuesta nos indica que la cifre negra de delitos no denunciados en la Ciudad de México es del 91.5%, en tanto que sólo el 8.5% de los delitos cometidos son denunciados. De este 8.4% de los delitos denunciados el 71.6% contó con una carpeta de investigación, pero en el 44.5% de las carpetas no pasó nada. Las razones de los ciudadanos para no denunciar son en un 42% por pérdida de tiempo y el 17% por desconfianza en las autoridades.

La encuesta señala con toda claridad que el 74.4% de los capitalinos consideran a la inseguridad como el principal problema de la capital, a pesar de que tendencia a la reducción de los delitos de alto impacto es clara.

Los lugares que se consideran más inseguros por la población son los cajeros automáticos, el transporte público y la calle. Las principales conductas delictivas o antisociales son en primer lugar en consumo de alcohol en la vía pública que es una falta administrativa, el consumo y la venta de drogas en la vía pública y los robos o asaltos en la calle.

Las instituciones que generan más confianza en los capitalinos son la Marina con el 87.5%; el Ejército con el 83.7% y la Guardia Nacional con el 75.8%; en tanto que las instituciones más desprestigiadas son la policía de tránsito con el 83.8%, los jueces con el 81.7% y los ministerios públicos con el 81.4%.

Por último, vale la pena tener en cuenta cuales son las acciones que en materia de seguridad y prevención percibe más y mejor la ciudadanía. En primer lugar, las acciones en materia de alumbrado público con el 59.7%; el mantenimiento y recuperación de parques y canchas deportivas con el 54.4% y el mayor patrullaje y vigilancia policiaca con el 50.9%.

Es clara la contradicción entre resultados y percepción ciudadana. La estrategia hasta ahora desarrollada es positiva pero incompleta, requiere de acciones específicas en diversos rubros para mejorar la percepción ciudadana de forma efectiva. Esto tiene que ver con mejorar y vigilar el trabajo en las agencias del ministerio público y juzgados cívicos, trabajar con la policía de tránsito, fortalecer las acciones en materia de prevención del delito como la iluminación, el rescate del espacio público, la aplicación de la Ley de Justicia Cívica, fortalecer la presencia de la Guardia Nacional en la ciudad en las tareas preventivas, de proximidad y en las tareas de inteligencia.

Las próximas alcaldías pueden hacer mucho al respecto para atender lo que es la principal demanda y preocupación ciudadana. Los alcaldes tienen la obligación y la facultad de presidir, coordinar, supervisar y evaluar el trabajo de todas las instituciones de seguridad en su demarcación y el de las coordinaciones territoriales que corresponden a su demarcación. Tienen facultades para realizar tareas de policía de proximidad, tienen mucho que hacer en la iluminación y el rescate de los espacios públicos, tienen la obligación de captar, canalizar y dar seguimiento a las denuncias ciudadanas, realizar operativos en contra de los llamados “giros negros”, chelerías, etc., además de reforzar y complementar los programas sociales en sus territorios. No se pueden lavar las manos, eso es fallarle a la ciudadanía. La responsabilidad es de los tres órdenes de gobierno en un trabajo diario y coordinado.