La Auditoria Superior de la Federación dio a conocer una radiografía del mal estado en el que se encuentra el país: no hay un seguimiento eficiente a los programas y se gasta de manera irregular.

La entidad fiscalizadora destaca en la evaluación a la Política de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia que, se ha identificado que “falta de un sistema estándar para la reunión de datos estadísticos en la materia; ausencia de un sistema nacional de información de feminicidios, e inexistencia de estadísticas oficiales confiables de violencia contra las mujeres”. Esta evaluación debe tomarse en cuenta y proponerse una estrategia clara que permita erradicar la violencia, ya chole con políticas erróneas para las mujeres.

Urge que el Gobierno reconozca su responsabilidad histórica y destine presupuesto, políticas públicas y una estrategia clara para que las mujeres no seamos asesinadas por el hecho de ser mujeres.

En cuanto a la cancelación del aeropuerto, nos queda claro que ha salido más cara la cancelación que haberlo terminado. Es necesario recordar que el proyecto del nuevo aeropuerto de Texcoco, incluía la construcción de dos terminales aéreas, seis pistas de operación simultánea, calles de rodaje, estacionamientos, torre de control de tráfico aéreo, centro de operaciones regionales, centro de transporte terrestre intermodal y vialidades de acceso. Hoy no tenemos ni un aeropuerto de clase mundial ni vacunas para los mexicanos.


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Es sumamente irresponsable el actuar de esta administración. Durante dos años de gestión, no han cumplido con su obligación de garantizar los derechos fundamentales de los mexicanos y han despilfarrado el recurso público.

Es necesario hacer un llamado al ejecutivo federal y a sus legisladores a que no inicien, como en casos pasados, un ataque en contra de la institución que hizo pública la información. Ya que sería atentar contra la transparencia y la fiscalización necesaria de los recursos públicos, porque no estamos hablando de la chequera de López Obrador, sino de los impuestos de los mexicanos.

Lamentablemente el propio Auditor Superior dio un revés a los propios dichos de su institución, pues mientras el 20 de febrero señalaron que “La Secretaría de la Función Pública mostró resistencia al proceso de fiscalización” horas después declaró que “trabajaron bien con nosotros, nos entregaron toda la información pertinente, tenemos nuestras observaciones, pero no tuvimos obstáculo”, es clara la presión gubernamental en este cambio de posicionamiento tan repentino, como sucedió con Medina Mora quien renunció a la Suprema Corte entre presiones y polémicas.

Esta administración debería reconocer que la Auditoría Superior de la Federación presenta un informe en cumplimiento de sus facultades y sus observaciones deben ser atendidas, aunque les incomode que se haya develado el cochinero de una administración ineficiente, corrupta y letal.