En todo tipo de competencia, incluyendo las deportivas, se parte de la premisa de respetar al árbitro. Este es responsable de velar que se cumplan las reglas y señalar a los participantes cuando fallen en su cumplimiento. Y si en lo deportivo no es correcto ni permitido descalificar, denostar, amedrentar, intimidar o amenazar al árbitro, mucho menos es adecuado y correcto en un ámbito mucho más importante como el electoral, incurrir en estas conductas e incluso amenazar con su desaparición desde una posición de poder.

Y ello resulta aún peor, cuando el árbitro es una de las instituciones que mayor confianza generan entre la ciudadanía y que, a lo largo de 30 años ha coadyuvado al fortalecimiento de la democracia en nuestro país, siendo construido desde la sociedad para arrebatarle precisamente al gobierno la conducción y control indebido de los procesos electorales.  

Como ya es costumbre del presidente de México, ahora secundado por su partido MORENA, ataca a las instituciones democráticas e independientes, cuando no se doblegan a sus intereses u objetivos. Sobre todo, por que los lineamientos del Instituto Nacional Electoral y sus resoluciones están basadas en preceptos claros y legítimos que fortalecen la democracia y están plasmados en la Constitución y en las leyes. Resulta además incongruente que se reclame a la propia institución que vigiló y condujo los comicios en que tanto el presidente como su partido llegaron al poder.

Hace unas semanas, el Consejo General del INE aprobó las reglas para evitar la sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados por medio de las cuales se asignarán las curúles por el principio de representación proporcional basándose en la premisa de que entre votos y escaños no puede existir una diferencia mayor del 8 por ciento de la votación total (en los comicios que se renovará el congreso 6 de junio).

Lo anterior, practica legal establecida en la ley, que en su momento fue aprobada por los partidos políticos y por muchos de los ahora militantes de Morena, fue señalado por el Ejecutivo y lideres del partido MORENA como un “complot” para que el partido del presidente no conserve la mayoría en el Congreso durante la próxima Legislatura.

Al respecto conviene recordar que en la actual legislatura se conformó una mayoría ficticia, al margen de esa ley, conformada por Morena y sus partidos aliados, recurriendo a practicas que en los hechos violaron el principio legal, ocasionando retrocesos importantes por el manejo faccioso de la mayoría fabricada con diputados de partidos satélites, que únicamente trabajan para satisfacer los caprichos del Ejecutivo.

Lo que pretende el INE con estos lineamientos, es garantizar procesos electorales libres, equitativos y confiables en el país y que haya una representación acorde a lo que establece el marco jurídico electoral vigente.

Las presiones se han intensificado recientemente con las resoluciones realizadas por el INE, a través de las cuales se les negó el registro a diversos precandidatos, principalmente de MORENA, quienes no solventaron los requisitos establecidos en la ley en materia de gastos de pre campaña, principalmente.

Los ataques pretenden situar al INE como parte y no como un arbitro en la elección más grande y compleja de la historia de México. Lo que claramente no abona en un entorno social y político de tensiones, inseguridad, desesperanza, a los que se suman los retos que la pandemia del COVID-19 representa para garantizar la salud de los ciudadanos, asegurando que salgan a votar y  participen en el proceso electoral,  respetando sus derechos políticos.

Resulta importante recordar que el INE es el organismo público autónomo encargado de organizar las elecciones federales; es decir, la elección del Presidente de la República, Diputados y Senadores que integran el Congreso de la Unión; así como de organizar, en coordinación con los organismos electorales de las entidades federativas, las elecciones locales en los estados de la República y la Ciudad de México.

Con más de 30 años de existencia, la última reforma constitucional que insidió en el INE se dio en 2014,  con el objetivo principal de homologar los estándares con los que se organizan los procesos electorales federales y locales y, así, garantizar altos niveles de calidad en nuestra democracia electoral.

El Consejo General del INE está integrado por 11 ciudadanos elegidos por la Cámara de Diputados. Uno de ellos funge como Consejero Presidente y los 10 restantes como Consejeros Electorales.

El Consejo General es el órgano superior de dirección, responsable de vigilar el cumplimiento de las disposiciones constitucionales y legales en materia electoral, así como de velar porque los principios de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad, máxima publicidad, objetividad y paridad de género guíen todas las actividades del Instituto.

Muchos años y muchas batallas han transcurrido para construir una autoridad electoral autónoma y que garantice la voluntad expresada en las urnas. Por ello resulta sorprendente que el Ejecutivo ahora quiera descalificar su actuar, si él mismo se ha visto beneficiado de las reglas establecidas de imparcialidad.

Hoy muchos mexicanos externamos nuestro apoyo al INE, estas elecciones son transcendentales para evitar que el gobierno en turno siga destruyendo al país.

Como lo ha externado el coordinador del grupo parlamentario del PAN, el diputado Romero Hicks, “Hacemos un llamado al presidente López Obrador a dejar a los órganos electorales la libertad de tomar sus decisiones porque a estas alturas de la contienda, hablar de juego sucio en el INE enturbia el panorama y es una clara intervención que no se debe permitir”.

Asimismo, nuestro dirigente nacional Marko Cortés destacó que Acción Nacional apostará por el fortalecimiento del INE, su autonomía y su respeto. “Es el árbitro, y al árbitro se le respeta, cuentan absolutamente con nosotros, con nuestro respeto y además con el cumplimiento de todas las normas y acuerdos”.

En Acción Nacional reconocemos al INE por hacer cumplir las reglas del juego democrático y asumir su papel de árbitro de la contienda electoral. Y los exhortamos a no sucumbir a las presiones. Nadie puede estar por encima de la ley.