El panorama de empleo no pinta nada bien, mucho antes de la llegada del Covid 19 a México, las cifras de oportunidades laborales para los mexicanos ya pintaba mal, mes a mes los índices de generación de empleos venían cayendo, todo sin alguna estrategia por parte del Gobierno para lograr revertir los números y con la desgracia de la llegada de la pandemia, simplemente el panorama se ha ennegrecido para los trabajadores mexicanos, vamos, se ha formado un tormenta perfecta que amenaza las oportunidades laborales.

No, no íbamos bien, como dice el presidente López, desde el primer trimestre de 2019 ya con datos atribuibles al gobierno de la Cuarta Transformación -en torno a la población económicamente activa-los datos de ocupación laboral empezaron a descender (empleos), y la tasa de desocupación a subir (desempleo), la tendencia se mantuvo así durante todo el año 2019, les explico, para el último trimestre del gobierno de Peña Nieto, la tasa de ocupación laboral fue del 96.7% y la tasa de desocupación de un 3.3% que equivalía a 1.8 millones de personas desempleadas en el país, así con ese índice López Obrador recibió las tendencias de empleo y desempleo en el país, de acuerdo a los propios datos del Inegi dados a conocer mediante la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del último trimestre de 2018 (ENOE).

¿Qué ha sucedido desde entonces? En el primer trimestre de 2019 los empleos comenzaron a caer, para abril de 2019 el Inegi informaba mediante la ENOE que la tasa de empleo estaba disminuyendo para ubicarse en 96.6% y la tasa de desempleo crecía a 3.4%, lo que en números prácticos nos demostraba que en ese primer trimestre los desempleados alcanzaban los 1.9 millones de personas, 100 mil personas más que el trimestre anterior.


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Para los siguientes trimestres el panorama no fue el mejor, el Gobierno del presidente López Obrador cerraba 2019, su primer año, con más desempleados que en el año 2018, llegando a la cifra de poco más de 2 millones de personas desempleadas, es decir 200 mil desempleados más que su antecesor. Entonces no íbamos tan bien, como el presidente nos quiere hacer creer.

Por si fuera poco, ya en el año 2020, durante el primer trimestre y antes de la horrorosa pandemia, de acuerdo con la ENOE la tendencia no variaba, seguimos con los 2 millones de desempleados en el país, sin embargo, el presidente anunciaba que en 2020 crearía precisamente 2 millones de empleos, cosa por demás ridícula, cifra inverosímil de acuerdo a los resultados de 2019 y a la tendencia al alza del desempleo, provocada precisamente por sus malas decisiones económicas. La estocada de perdida en empleos formales a los primeros meses de 2020, también la daría el reporte del IMSS, con alrededor de 500 mil empleos formales perdidos.

Bajo este escenario nada alentador, llegó lo que nadie hubiera querido, el Covid 19 ya había hecho estragos en varios países, destrozado la salud de cientos de miles de personas y colateralmente destruido economías enteras de varios países, no era un escenario desconocido para el gobierno de México, lo inevitable llegaba a nuestra nación, haciéndose presente durante la segunda quincena de marzo de 2020, el horror del desempleo de inmediato comenzó a crecer desmesuradamente, el sector económico inicio su parálisis, el confinamiento como medida para paliar la pandemia obligaba a millones de trabajadores a resguardarse en casa, para abril y mayo los estragos económicos dejaron colapsados al sector productivo, todo esto no era ajeno al Gobierno del presidente López Obrador.

Sin embargo, el propio Gobierno quedo inmóvil, sin reacción, nunca hubo un Plan de Contingencia Económica que detuviera el deterioro económico del país, el resultado ha pegado fuerte a la clase trabajadora, a la fuerza laboral de México, millones han quedado en el desempleo, en Palacio Nacional nadie escuchó, nadie volteó, nadie apoyó al sector productivo del país.

La última encuesta del INEGI, en este caso la ETOE, arroja datos alarmantes, las malas decisiones económicas del Gobierno y la pandemia, formaron la tormenta perfecta contra el crecimiento y el empleo, para abril el número de personas sin trabajo llegó a 12.5 millones de desempleados, millones de hogares se quedaron sin un sustento para enfrentar las necesidades mínimas de sus familias.

Eso no es todo, por desgracia el peor de los escenarios aún está por venir, el número alarmante de desempleados vive hoy en día en la incertidumbre de si recuperará su empleo o si podrá ser contratado en otro trabajo. Las oportunidades son pocas, es muy probable que muchas de las empresas para las que trabajaban no tengan forma de subsistir, posiblemente no soportaron el vendaval económico, otras muchas que lograron soportar, estarán muy lastimadas y no podrán ofrecer el mismo número de plazas o alcanzar la matricula que tenían, o bien, ofrecer los sueldos anteriores.


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Los resultados de la ceguera económica del Gobierno, aunado a la pandemia, han hecho precarias las fuentes de empleo en el país, por cada persona desempleada hay un hogar que sufre y deteriora su calidad de vida, en cada hogar hay una realidad que los ha obligado a cambiar su estilo de vida, en cada casa hay debate por pagar una cosa u otra, en el peor de los casos tal vez cuenten pocas monedas para mínimo alimentarse.

El presidente López Obrador y su equipo deben dejar la cerrazón inadecuada de no generar condiciones económicas para el sector productivo del país, se requiere de reorientar el gasto del Gobierno, la construcción de la refinería de Dos Bocas, la del Tren Maya, la del Aeropuerto de Santa Lucía, la del tren transístmico, y otras más, podrían esperar un mejor momento, eso aunado a financiamiento externo, podría reunir una bolsa bastante considerable que permita crear un plan estratégico de reactivación económica, muchos otros países ya lo están haciendo, de acuerdo con la CONCAMIN y la organización México Evalúa, nuestro país no figura dentro de la lista de 82 países que han implementado planes económicos eficaces para sortear los efectos de la pandemia, a su vez, el Banco de México asegura, de acuerdo a su propio análisis, que los apoyos económicos que el Gobierno del presidente López Obrador ha destinado por el momento como medidas económicas paliativas contra la pandemia son apenas del 1% del PIB nacional, en cambio en países como Italia se ha destinado hasta 35% de su PIB, Alemania 32% y Japón 22%. Como se observa, sin una visión de apoyo enérgico por parte del Gobierno Federal al sector productivo, el desempleo y la precariedad de los sueldos seguirán en ascenso en México.

No se ve un panorama benéfico en el país, si el presidente sigue negando la posibilidad de un gran plan de reactivación económica que contemple diversas propuestas como el salario solidario, el ingreso mínimo vital, el ingreso básico universal, el seguro de desempleo, acciones que podrían asegurar la atención mínima de las necesidades de millones de trabajadores y sus hogares, esto aunado a las estrategias fiscales de diferimientos de pagos de impuestos para empresas, créditos flexibles para el sector empresarial, decrementos temporales en impuestos sobre nómina y en cotizaciones al seguro social que permitan que el sueldo del trabajador crezca, financiamiento para cubrir la reducción de horas laborables, en fin son algunas ideas que podría analizar el Gobierno actual para fortalecer el sector productivo y el consumo de bienes y servicios, sin embargo parece no existir voluntad del Presidente y de su equipo.

Sin crecimiento económico en el país, no habrá empleo, sin empleo no se tendrá bienestar, y sin bienestar no hay paz, tranquilidad y felicidad. Cosas que prometió el presidente.

Es momento de que el presidente no se ande con medias tintas, son tiempos de definiciones, o esta con el sector empresarial, la clase trabajadora y la fuerza laboral del país, o esta contra ellos y el crecimiento de México.