Durante los últimos años hemos podido dilucidar la gran importancia que tiene la participación ciudadana para solucionar problemas dentro de una comunidad, entidad o hasta en el país mismo; podemos irnos a lo local, en la alcaldía Cuauhtémoc durante el intento de construir el corredor Chapultepec, que, después de distintos movimientos ciudadanos y hasta una consulta 100% vecinal, logró echarse abajo por el poder de la ciudadanía.

A nivel estatal podemos irnos al caso de Baja California, en donde se consideraba construir una planta cervecera a costa de dejar a comunidades sin agua; sin embargo, de nuevo la ciudadanía organizada logró que se llevará a cabo una consulta ciudadana para decidir entre todas y todos si se quería dicha planta, lo cual, no sucedió. Anotándose otro logro para la Participación Ciudadana.

En el nivel nacional nos encontramos en algo histórico, por primera vez se escuchó la voz del pueblo en contra de la construcción del nuevo aeropuerto en una consulta ciudadana, incluso antes de tomar posesión el nuevo Gobierno; y en fechas más recientes, el pueblo organizado logró recaudar más de 2 millones de firmas para solicitar una consulta para enjuiciar a los expresidentes, así, sin estructuras ni recursos, con pura organización y participación ciudadana.

De ahí la relevancia que tiene el significado etimológico de Democracia, poder del pueblo, y es justo lo que esta Cuarta Transformación busca, un Gobierno para y por el pueblo, y con el pueblo todo, sin el pueblo nada. Tenemos que reconocer que la participación ciudadana supera a la administración en algunos casos, que nadie mejor para reconocer sus problemas y carencias como la ciudadana y el ciudadano, y por ende, nadie mejor para solucionarlos, a una menor escala, que ellos.