La voz, la palabra, nuestras acciones, nuestros ademanes, las letras que escribimos son en la política los principales canales de comunicación, hoy magnificados por las redes sociales. Por otro lado, hoy todos somos receptores de millones de mensajes que se crean con gran facilidad y llegan a nuestros oídos gracias a la tecnología que sigue y sigue avanzando.

Así que no es difícil encontrar políticos perdidos, con cargo o sin cargo, generando acciones de derecha, de izquierda, radicales, todo con tal de estar presente en las encuestas, en las redes sociales, con la idea de ganarse un “like”, un “corazoncito”, todo lo que se deba hacer, con tal de ser “viral”.

Ya lo comentaba Agustin de Hipona, sobre estar enamorados de las cosas, de los medios o de estar enfocado, concentrado en los fines. De ahí viene el pensamiento humanista, si de Sócrates, Platon, Aristoteles, Santo Tomas… un gran etc… de la reflexión. De considerar al ser humano algo que puede trascender y no quedarse en un “like” o en una elección.  Venimos, los políticos humanistas, de generar acciones no para un fin inmediato y sí para la construcción de comunidad. Una sociedad que entiende que la autoridad es importante para organizarnos mejor, pero que esa autoridad, llamado Estado, nos ayudará, o nos podrá facilitar nuestro camino a la felicidad, a la realización humana.

Hacer ciudadanía, puede ver con tuit, con Instagram o alguna otra red social, siempre que lo importante sea el contenido. Invitar al amigo, al seguidor, a que reflexione sobre su situación y sobre cómo su acción puede ser clave para mejorar su sociedad en el entendido que todos los esfuerzos valen, todos, lo comentó Efrain Gonzales Luna: “nunca es estéril el esfuerzo del pueblo por su liberación” y estaba aceptando la candidatura del Partido Acción Nacional a la presidencia de México en 1952, año en que México estaba dominada por una fuerza política, así que sabía que un buen mensaje, un buen discurso, haría que miles y después millones confiaran en Acción Nacional para liberar a México.

Si lo traducimos al lenguaje actual podríamos decir que, un buen tuit, una buena historia en Instagram, o TikTok, pueden hacer una gran diferencia en nuestra sociedad. Pero si nos importa el like sin importar los medios, pues triste sociedad tendremos. Viciada en contenidos entretenidos, pero inútiles y en algunos casos perjudiciales para la sociedad. 

El mensaje de un político humanista es “Luz” en estos tiempos de caos político. Entre los fans del actual presidente (mal llamados chairos), los contras del presidente (mal llamados fifis), los “memes”, México se sigue polarizando y no podemos caer en las trampas políticas de las estrategias de comunicación “mañaneras” del el presidente.

A lo que estamos llamados es hacer ciudadanía, no a ser contestones, estamos llamados a activar a los habitantes de México, no a ser criticones, estamos llamados a convencer, con lo que convencer significa, con razonamientos, con argumentos y decidir participar en política, con conocimiento de causa, con preparación y con estudio. Porque la política no es una guerra de porras, la política es un intercambio de argumentos y que gane aquel argumento que más bien le traiga a México. No como hoy, que de los malos tenemos que escoger, “el menos malo”.

Decidamos participar en las redes sociales, generando estímulos positivos para el país. Podrían recibir menos “likes”, pero serían parte del motor viral, de los millones de mexicanos que queremos y creemos en un México mejor.