Si hay en México algunos miles, me gustaría pensar millones, de personas honestas, participativas, que construyen cada día un mejor país. Pareciera que no son suficientes, pero por el momento mantienen prendida la antorcha de la esperanza para los que queremos un mejor futuro.

Con un poco más de decencia de lo que había pasado en el movimiento de nuestra Revolución Mexicana consumada en 1919, alrededor de 1939 México vivía movimientos políticos que buscaban el poder, a través de la herencia revolucionaria. Se puede entender que los jaloneos y empujones políticos  después de la Revolución Mexicana habían sido fuertes y bruscos pero poco a poco se irían “institucionalizando” , por orden presidencial, en un Partido Nacional Revolucionario (PNR) en 1929.

Así que ahora era normal y bien visto que, con traje y corbata, se reclamara un pedazo de poder y presentarse como legítimos herederos de caudillos revolucionarios. Esa era la ruta para obtener un escaño, un espacio en la toma de decisiones para dirigir a ese México revuelto y confundido. Sin embargo ya se estaba formando una nueva clase política. México no sólo podía ser dirigido por los generales, herederos de caudillos o titulares de agrupaciones campesinas o de trabajadores. Cada mexicano debería participar de manera voluntaria y decidida en el Gobierno.

Para lograrlo había que pensar en un instrumento político que ayudara al país a ciudadanizar a la población. Hacer ciudadanía en 1939era una labor titánica.  Manuel Gomez Morin, Rafael Preciado Hernández, Efraín González Luna, por citar algunos de los fundadores de aquel instrumento político denominado Partido Acción Nacional, sabían que parecía un sinsentido convocar a los mexicanos para organizarse y con las mejores ideas que pudieran conseguir, tomar fuerza y abrirse espacio para iniciar una vida política ejemplar para México y para los mexicanos. Sabían que el esfuerzo no daría frutos al año, o a los 5 años. Estaban conscientes que iniciaban un trabajo sin fecha de término y menos con la forma en la que la población mexicana ha crecido.

Ellos, los fundadores del Partido Acción Nacional, dejaron un ADN humanista en su acción política y dejaron claro que con un poco de organización podían hacerle frente al sistema político corrupto que ya estaba echando raíces en el Gobierno.


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Si ponemos atención, si sabemos escuchar, el llamado, la convocatoria a hombres y mujeres buenas de corazón efectivos en la acción, aún está vigente. El llamado es a la organización para avanzar en esa “brega de eternidad” que Gómez Morin comentaba sobre la temporalidad de la acción política. Si lo habremos de hacer diario y para toda la vida, que mejor que encontremos, que convoquemos a ciudadanos de los buenos, con calidad moral, que valoren la participación de todos. Si lo haremos para la eternidad, que mejor que hacerlo coordinados, con comunicación, aprovechando las nuevas redes sociales para encontrarnos. México necesita del ciudadano honesto y participativo, no de la confrontación destructiva. No necesitamos más polarización. Habrá que ser constructivo y generoso con el actual Gobierno, no entreguista, sí generoso. Es una eternidad, una “brega de eternidad” así que tenemos tiempo para hacer las cosas bien y no quemarnos en el primer infiernito. Seamos cautos para pisar firme.

Sin lugar a dudas, Acción Nacional es el impulsor de la democracia en México, sin lugar a dudas Acción Nacional es el reactor para la construcción de instituciones. Sin lugar a dudas Acción Nacional es el generador de debate, del respeto, del protector de los derechos individuales.

Así que Acción Nacional es necesario para el país. La lucha para revalorizar la democracia, revalorizar la ética política, la debemos dar en la vía interna y externa. Pero no nos extraña, es parte de la “brega de eternidad”, no es extraño que constantemente tengamos que lidiar con intentos de caudillos, populistas, políticos mentirosos, con mafias políticas, con corporaciones políticas corruptas. No es extraño para un panista por que esto es solo un episodio de la “brega de eternidad”.

El llamado a la acción lleva ya 80 años, y sí se ha avanzado. México cuenta hoy con instituciones que Acción Nacional promovió, los Gobiernos que encabezaron Vicente Fox y Felipe Calderón, por mucho, son los mejores que ha tenido México. Sin embargo, tenemos pendiente volver a ganar más espacios políticos para ciudadanizar al país.

 México es muy grande, como grande el esfuerzo que debemos hacer.